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Silvina Escudero: “Pasé parte de la cuarentena en crisis con mi novio, viviendo en cuartos separados”

Silvina Escudero: “Pasé parte de la cuarentena en crisis con mi novio, viviendo en cuartos separados”

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La bailarina, que por la pandemia debió cerrar las puertas de su escuela de danza, cuenta que en estos meses no sólo se quedó sin trabajo, sino que además atravesó una fuerte crisis amorosa. Entretanto, confía que tiene sus óvulos congelados “desde hace dos o tres años”, porque sueña con ser madre en algún momento”.

Estoy encerradísima. No salgo de casa desde el 10 de marzo”, comienza a contar Silvina Escudero (36) desde el barrio privado de Tigre, donde habita “y en el que los primeros cuatro meses estuvo prohibido salir a caminar, a pasear el perro y casi hasta a ver si llovía…”, agrega lacónica la actriz y bailarina, que ahora, aun con las visitas prohibidas, sale esporádicamente a pasear en bicicleta “acatando a rajatabla todo lo que fueron recomendando los medios y los médicos para prevenir el Covid-19”. ¿Por qué sale poco y nada? Porque la morocha se encuentra mal de las cervicales –“un problema que sufro de chica, y desde que arrancó la pandemia no voy a tratarme con el kinesiólogo”– y a la vez porque, como dice, “me perturban los que toman el coronavirus a la ligera; si fuese algo ligero el mundo no estaría parado”.

–¿No transitaste ningún momento de rebeldía en estos más de 170 días?

–Para nada. Les tengo mucho respeto a las enfermedades. Recién el fin de semana pasado me animé a ir al jardín de una pareja amiga –sin pasar por el interior de su casa, porque siento que en interiores no podría estar–: estuvimos al aire libre durante una hora, a dos metros de distancia y con los barbijos puestos. A mis viejos, que no salen porque tienen más de sesenta años, los veo una vez por semana a través de la ventana. Yo trato de cumplir todo de la mejor manera posible, aunque a veces es agotador. Agotador para todos: el mundo no puede más.

–¿En serio sufriste insomnio?

–Sí, algo que nunca me había pasado. Claro, yo trabajo desde los 13 años, siempre fui hiperkinética, y esta pandemia me dejó sin trabajo: sin la televisión, porque levantaron Incorrectas (América); sin los eventos, los shows, los teatros, y hasta tuvimos que cerrar Danzas Escudero.

–Tu hermana (Vanina, 39) y vos llevaban más de cinco años cristalizando ese sueño. ¿Meditaron mucho la decisión?

–No. Ni siquiera fue una decisión. No tuvimos otra opción: sucedió. Cerraron todas las escuelas de baile porque no había forma de sostenerlas, y sólo el uno por ciento de los alumnos quiere clases online… Es imposible pagar el alquiler de un lugar tan grande si no hay ingresos. Para mí fueron años de sacrificio, de pasión, de amor, de tiempo, de dedicación… Igual, cuando los alumnos y sus padres nos contactan y dicen que era su segunda casa, ese amor se siente.

–¿Qué pasó con los empleados del estudio?

–Muchos piensan que cerrar un negocio es decir “bueno, se cierra”, pero no: todavía hay que poner mucha más plata. Salimos a pedir, a buscar, a todo, y no resultó fácil… También somos conscientes de que hay gente que la está pasando peor. Yo, por suerte, tengo calor en el invierno, un plato de comida y llego a fin de mes. Hay gente que cerró su empresa y no tiene otro ingreso. No es joda. Por suerte, desde mis redes sociales puedo laburar con marcas.

–En Twitter comentás bastante lo que pasa en Cantando 2020. ¿Te hubiese gustado participar?

–Sí. Yo llegué a la final de Cantando 2012 y me ganó La Mole Moli (51). Ésta podría haber sido una revancha.

–¿Y ahora qué proyectos tenés en mente?

–Está por salir algo en un programa de televisión, del que no puedo adelantar mucho, porque todavía no firmé contrato y no sé si será para enero, para marzo o para cuándo… Lo mismo me pasa con el piloto de una serie de ficción y acción que iba a grabar en abril para Netflix. Algo genial, porque de aprobarse se filmará en Estados Unidos. Ya la pospusieron dos veces. Mis preguntas son: ¿Cuándo voy a poder volver a grabar ficción y a tocarme o chapar con otro actor?… ¿Cuando esté la vacuna…?

–¿Le tenés fe?

–Todos los que leímos sobre la fiebre española, que duró dos años, entendemos que esto va a ser largo. ¿Cómo un virus va a entrar y salir tan rápido de una sociedad?… Al margen de los tiempos, para mí una vacuna va a frenar esto.

NO ESTÁ SOLA. La artista, vegetariana, que desde “hace seis o siete años” hace análisis, lleva tres años en pareja con Federico (34), dueño de comercios de indumentaria, que sale a diario a trabajar y de quien no se conocer públicamente el apellido. “Nunca se supo”, reconoce Escudero sonriendo: “Yo casi ni subo fotos de él. Como mi vida siempre fue muy expuesta, hace unos cinco años decidí cerrar esa puerta. Por otro lado, a él le parece mejor que nadie lo reconozca”.

–Por el contrario, vos cada día te mostrás un poco más. ¿Cómo se lleva él con tus fotos hot?

–(Ríe) En esta cuarentena me estoy sacando fotos en bolas todo el tiempo. No sé por qué. Será que no tengo otra cosa para hacer… Pero él se lleva bárbaro. De hecho, la foto que publiqué en mi Instagram en la que estoy toda desnuda, me la sacó él. Igual, después se ve que se cansó y me regaló un trípode con un botón inalámbrico para que me pueda fotografiar sola.

–¿Cómo están las cosas entre ustedes?

–Y… Ninguna de las parejas que conozco se soporta en esta situación… Nosotros no somos la excepción: nos separamos un tiempo. Venimos de una crisis.

–¿Ahora están separados?

–No, habíamos decidido hacerlo, pero él vino con una propuesta, me acercó promesas de cambios, hicimos nuevos pactos, y ahora venimos probando a ver cómo funciona y si es lo que queremos. Pasamos casi tres semanas separados, cada uno en un cuarto diferente, yendo a un baño distinto, y en la suya.

–¿Cuál de los dos se fue al cuarto de invitados?

–Él, pero no es de invitados, es el de mis sobrinos, así que estuvo rodeado de peluches. Ahora volvimos a dormir juntos.

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–¿Llegaste a pensar en irte?

–¡No! Si alguien debía irse era él. Sí, se planteó directamente separación. Es algo que ya nos pasó en octubre pasado, porque, así como yo soy intensa, él es intenso por un millón. Los dos tenemos personalidades muy fuertes, somos dominantes y queremos imponernos. Así es difícil.

–¿En esta reconciliación tuviste que ceder en algunas cosas?

–Sí, pero la propuesta vino más por sus actitudes y por cosas que había que modificar sí o sí. Hay que ver si cumple: él está en modo reconquista.

–¿Ya te acercó alguna sorpresa romántica?

–Por ahora no, pero lo estoy esperando. El 27 de septiembre, en mi cumpleaños, va a tener una oportunidad. A ver cómo me llena la casa de globos desinfectados (ríe).

–¿Te afecta cumplir 37?

–Siento que no tendría que cumplir, porque para mí éste es un año desperdiciado, malgastado y desaprovechado. Siento que a todos nos tienen que sacar un número del documento.

–Igual hay mujeres que en estos tiempos quedaron embarazadas…

–Sí, pero también te puede dar miedo enfermarte embarazada. No sé, todo es raro. Yo tengo mis óvulos congelados desde hace dos o tres años, porque sueño con ser madre en algún momento. Pero ahora mi meta apunta a 2021. Dios quiera que pronto pueda volver a trabajar y a abrazar a mi mamá y a mi papá.

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