Ahora leyendo
Patricio Arellano, uno de los participantes más queridos de ‘Cantando 2020’: vida y obra, un picante ping pong y sus temas preferidos interpretados a capela

Patricio Arellano, uno de los participantes más queridos de ‘Cantando 2020’: vida y obra, un picante ping pong y sus temas preferidos interpretados a capela

Leo Ibáñez

Con 38 años de edad y casi tres décadas de trayectoria, en el Cantando comparte pista con Laura Novoa. Aquí la rica historia del santafesino, hijo del manager de Midachi: “Esta carrera no es para el más talentoso, sino para el más tenaz”, avisa.

“Compuse mi primer tema a los 13: se llamó Tanto. Básico, con cuatro acordes que repetía, hablaba de mi amor por una compañera de inglés: María del Huerto era su nombre. Se la dediqué junto a un chocolate, y terminó siendo mi primera novia. Duramos tres años”.

“Ahora debería encontrarme en otro lugar…”, reflexiona Patricio Roque Arellano (38) dejando abiertos los puntos suspensivos. Y explica: “El 11 de marzo, un día después de terminar la temporada teatral en Villa Carlos Paz, yo avanzaba en la cola para subir al avión que me llevaría a Madrid, donde cumpliría un mes de compromisos laborales”.

“Sin embargo –continúa–, y a raíz de la pandemia, me surgió un presentimiento y llamé a varios conocidos de allá. Sólo Luz Cipriota me pidió que lo pensara, porque ‘parece que la cosa se pone fea’. El resto de los consultados me contestaron que fuera, que los medios venían exagerando. Mientras, la fila se achicaba. De repente, me di media vuelta y volví a casa… Con los días pensé: ‘Otra vez la intuición guió mi camino’. Si me iba, te aseguro, nada de lo bueno que me viene ocurriendo acá hubiese acontecido, ¡ni esta nota!”, acierta.

Y lo hace desde la terraza de su “un tanto desordenado (mi defecto)” departamento de tres ambientes en Belgrano, al que se mudó luego de saltar entre Palermo y Las Cañitas, y desde donde mitiga los días de pandemia “ensayando”, “planeando un streaming”, cocinando “comidas y postres (aprendí de mi abuela Yolanda: la de chef sería mi tercera profesión) y soñando con adoptar alguna vez una mascota: “Viajo demasiado, ahora no podría dedicarme. Amo a los animales. Por eso no los como: llevo una docena de años como vegetariano, ilustra e informa.

–Sin su intuición tal vez tampoco sería uno de los protagonistas actuales de Cantando 2020

–Tal cual. Las decisiones que tomo me las susurra alguien al oído. Llamalo “Dios”, “energía especial”, como quieras. Me siento protegido desde arriba. Soy creyente y espiritual. Cada día, cuando me despierto, antes de tocar el suelo rezo, pido por las personas que quiero y agradezco de iniciar un nuevo día en la Tierra. El secreto de la vida se encuentra en gran medida en ser agradecido y ver la mitad llena del vaso.

–¿Lo de ir al ciclo nocturno que congela las noches argentinas también se lo susurraron?

–En realidad llamaron por teléfono de la producción (lanza una carcajada). “¿Te animás a acompañar a Laura Novoa?”, me consultaron de un día para el otro. No la conocía. Y resolví tirarme a la pileta.

A los cinco años en Santa Fe, donde nació. Su primer gran protagónico dentro de la comedia musical fue Aladín (2005, Teatro Ópera). Editó cuatro álbumes: El único (su disco debut, producido por Oscar Mediavilla en 2009), Un león (2011), Romeo (2014) y Nuevo sol (2017).
 

–¿Había agua? Se trata de una pista tremendamente caliente.

–Había. Laura es una profesional dedicada, trabajadora y responsable. Sólo que antes no había cantado. Y en mi caso, sé qué clase de artista soy. Uno curtido. Si aparece algún nervio no dejo que me desmadre. Intento disfrutar, sabiendo que no le podés gustar al mundo entero.

–¿Significa que no se proyecta en medio de un combate oral frente al jurado?

–Mirá, en realidad puede suceder cualquier cosa: en la vida soy cabrón… Así como me focalizo en las cosas, me sale el calentón ante alguna frase desafortunada.

“Me pareció curiosa la elección de la producción de ‘Cantando 2020’ de armar una pareja entre Laura (Novoa) y yo. ¡Nos conocimos en un Zoom! Igual supimos animarmos. ¿Objetivo? Acceder a la final sería un lujo, aunque si llegamos al ritmo de tres, donde nos acompañaría Sandra Mihanovich, en lo personal me podría despedir tranquilo, sin cuentas pendientes”

–Defina “cabrón” y “calentón” con algún ejemplo.

–De la misma manera que me considero apasionado y disciplinado en el laburo –algo que aprendí de mi viejo–, suelo enojarme un montón con quienes no lo son. No lo tolero. Porque entiendo que la fe, la constancia, la disciplina y la voluntad son más importantes en nuestra profesión que el talento. ¡Cuántos han llegado sin talento ni voz…! No es una carrera para el más talentoso, sino para el más tenaz. Permanece el fuerte, el que aguanta.

–¿No les teme a Moria Casán, Oscar Mediavilla, Karina “La Princesita” Tejeda y Nacha Guevara?

–Sólo les temo a las arañas y a lo estático: me da miedo el no cambio, que nada se modifique.

–¿Si el jurado lo torea?

–Soy una especie de fósforo, que así como se enciende se apaga al toque. Igual, lo dudo. El que se enoja, pierde. La experiencia siempre te previene.


Admirador de Freddie Mercury (“Rapsodia bohemia, de Queen, es a mi criterio la canción Nº1 de la historia”), María Elena Walsh y el rock nacional (“Fito Páez, Charly García, Juan Carlos Baglietto, Gustavo Cerati y Silvina Garré”), Pato cuenta que si mañana terminara la cuarentena provocada por la pandemia de Covid-19 “al toque me subiría a un avión para viajar. Además, extraño ir al cine y abrazar a la gente que quiero y a mis fans. Se me conoce bastante por mis abrazos de oso”, apunta el artista, a quien le gustaría compartir dúo con Madonna, Ricky Martin o Shakira.

–… Experiencia que cumplirá tres décadas en 2021, ¿cierto?

–Exacto. Y ahora celebra un cuarto de siglo de mi primer sueldo.

–Casi que lo habrá ido a buscar en pañales…

–(Sonríe) Fue en 1995. El director Héctor Berra pretendía sí o sí a un niño en el escenario de Romeo y Julieta, la puesta que estrenaba en el teatro Neptuno de Mar del Plata. Y ahí caí yo, interpretando a un criado de los Capuleto. ¡Qué fascinación! Gustavo Bermúdez, Dora Baret, Perla Santalla, Ulises Dumont, Fernanda Mistral. Un éxito tremendo.

–¿Cuánto le pagaron? ¿En qué lo gastó?

–Ciento cincuenta pesos. Me fui a la peatonal, entré a una disquería y compré compactos: Bedtime Stories, de Madonna; She´s So Unusual, de Cyndi Lauper; Big Yuyo, de Los Pericos, y Tratar de estar mejor, de Diego Torres. Me sentía millonario. Sobraron 50 pesos, así que me metí en una librería y pedí Toda Mafalda, de Quino. Si algo se parece a la felicidad, para mí fue aquel momento.

“Hace rato que ando soltero, ni me acuerdo cuánto. El amor aparecerá cuando deba ser, o no aparecerá… Soy un tipo libre. Lo que no significa que uno deba perder el control sobre su intimidad y su privacidad. Ser libre no equivale a ventilar y ventilar”.

“Compuse mi primer tema a los 13: se llamó Tanto. Básico, con cuatro acordes que repetía. Hablaba de mi amor por una compañera de inglés, María del Huerto era su nombre. Se la dediqué junto a un chocolate, y terminó siendo mi primera novia. Duramos tres años”,evoca este santafesino nacido el 9 de diciembre de 1981 en una clínica cuyo nombre no recuerda.

Sí recuerda que es hijo de Darío (histórico manager de los Midachi) y Esther Defagot (quien de grande estudió Abogacía y ahora conduce en la capital provincial un programa barrial –Encuentros cercanos, en radio En la Mira FM 87.7–“que los miércoles entre las 9:30 y 10:30 mete algún tema mío), y que es segundo hermano de Mariel, Adrián, Esteban y Conrado.

“De chiquito quería ser actor y músico. No obstante, a partir de los seis, cuando arranqué en el coro del colegio, invertí mi vocación: hoy sé que mañana podría vivir sin actuar, pero no sin cantar, afirma Pato, o León, que toca “un poco” de piano y “bastante” guitarra. “Desde los 13-14, apenas comencé a tomar clases, no paré de componer”, señala el fanático de Friends, y quien debió finalizar libre la secundaria en el colegio religioso San José, “porque mis excursiones a Buenos Aires para grabar Gasoleros (1999) me habían sumado demasiadas faltas”.

–Descríbanos su desembarco en Buenos Aires. ¿Cómo fue?

–Ya pasaron dos décadas, allá por 2000, 2001. No tenía ni un amigo. Sólo papá. Me puse a estudiar canto y teatro, a repartir currículums y demos y a presentarme en subtes y bares. Debí vencer el pudor… Un hermoso momento que atesoro es el de mi incursión de los martes a la noche en el Club Lounge de San Telmo, sobre la calle Reconquista, interpretando covers. La gente volvía a la semana siguiente y me pedía temas.

–¿Alguna vez dudó de continuar en su profesión?

–Llegué a evaluarlo. Transité momentos áridos, de sequía, como cualquier artista, de no tener plata para el colectivo. Pero siempre aparecía una opción. Te lo dije: hay alguien que me cuida, vigila mis pasos, me tira de la mano antes de que me ahogue.

Durante el verano participó en Un estreno o un velorio, de Flavio Mendoza, en Carlos Paz, Córdoba.

–¿Y con quién comparte el confinamiento obligado por la pandemia?

Puede interesarte

–Solo, ando soltero… Aunque, ojo, soltero no significa estar solo.

–Especifique cuánto lleva de ambos, de soltería y de soledad.

–Soltero hace rato, ni me acuerdo cuánto. Solo, desde que el coronavirus nos obligó a aislarnos. Igual, me gustaría enamorarme. El amor aparecerá cuando deba ser, o no aparecerá (redondea sus ojos, dudando…).

–Con reparos o no, tiempo atrás (cuando lanzó el video del tema Nuevo sol, donde comparte una historia de amor –beso incluido– con su colega Eliseo Barrionuevo), su sexualidad se convirtió en una cuestión a analizar por los medios. ¿Le molestó?

De entrada, y como aspecto primordial, soy un tipo libre. Lo que no significa que uno deba perder el control sobre su intimidad y privacidad. Ser libre no equivale a ventilar y ventilar. Y en segundo lugar, cuando generé esa canción –y al contrario de lo que algunos pensaron, que se trataba de algo tan banal como una necesidad narcisista mía– me enfoqué en algo de mayor profundidad.

“Si a mis shows vienen chicas y chicos, ¿por qué no contar otro tipo de historias?, ¿por qué lo normal, aceptado y correcto es que bese mujeres a troche y moche y jamás a un hombre? Mi ilusión fue romper con esas estructuras, con esos prejuicios, y me animé. Soy una persona y un artista rebelde: donde veo una pared, voy y la choco”

–¿Cuán mayor?

–Al terminar la gira promocional de mi tercer disco, en 2016, no encontraba cómo volver, de qué hablar. Hasta que me di cuenta de que apenas había retratado una sola forma de amar, la heterosexual, con videos en los que, sí, me acompañaron bellezas como Mercedes Funes, Manuela Pal, Claudia Fernández, Sofía Pachan y la misma Luz Cipriota, nunca incluía a hombres. Pronto me debatí…

–¿Se debatió?

–Seguro: si a mis shows vienen chicas y chicos, ¿por qué no contar otro tipo de historias?, ¿por qué lo normal, aceptado y correcto es que bese mujeres a troche y moche y jamás a un hombre? Mi ilusión fue romper con esas estructuras, con esos prejuicios, y me animé. Soy una persona y un artista rebelde: donde veo una pared, voy y la choco.

–¿Cómo se sale fortalecido frente a tamaño golpe?

–Tuve que encontrar el punto medio en el desarrollo de mi identidad, para ser libre sin ser vulnerable. Me he psicoanalizado, y se trata de un enorme ejercicio para el ego. El mundo sería mejor si cada uno de nosotros hiciera ese ejercicio de revisar y entender quiénes somos… A mí el medio me endureció. Residir meses en Colombia, meses en México, meses en Polonia, trajinar tanto tiempo solo, lejos de la familia y los afectos, marcó mi camino.

“La fe, la constancia, la disciplina y la voluntad son más importantes en nuestra profesión que el talento. ¡Cuántos han llegado sin talento ni voz…! Esta carrera no es para el más talentoso, sino para el más tenaz. Permanece el fuerte, el que aguanta”.

–¿Lo mismo las canciones que compuso?

–Ni suponés cómo… Superé las cien editadas, entre mil guardadas en cajones. Empecé escribiendo sobre el amor y el desamor, hasta que vi que algunas personas se tatuaban frases de mis temas en su cuerpo. Entonces hice un clic, afiné la puntería, me enfoqué y me puse a buscar bellas frases para que ellas se tatuaran. Es genial entretener a la gente, pero mucho mejor motivarla.

Fotos: Fabián Uset, cortesía de P.R.A. y Jorge Luengo (LaFlia)
Filmaciones: Fabián Uset
Edición de videos: Cristian Calvani
Agradecemos al Racket Club y a Daniel Casalnovo

Ir Arriba