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La Princesita y su hija en NY: “Somos muy parecidas: aparentamos ser tímidas, pero sabemos cómo defendernos”

La Princesita y su hija en NY: “Somos muy parecidas: aparentamos ser tímidas, pero sabemos cómo defendernos”

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Viajó a New York junto a su hija –y también de El Polaco– Sol Cwirkaluk (12) “en plan de alumnas”, para estudiar Comedia Musical en la Academia Go Broadway. Aquí comparten el álbum íntimo de sus experiencias. La comparación de sus infancias y las bases de la educación: “Siempre le recuerdo que lo suyo es un privilegio y que debe valorar cada cosa que llega a sus manos”. Además, la ganadora de siete premios Carlos Gardel anuncia: “El 2020 será un año de estudios: terminaré la secundaria y comenzaré Teatro”.

Karina delante del Puente de Brooklyn.

“Me gustaría protagonizar un musical”, admite Karina Jésica “La Princesita” Tejeda (34) desde New York. Allí, en un aula de la academia Go Broadway, de la avenida homónima y la 48 –Times Square–, la cantante pasó dos semanas interpretando icónicas canciones del género, como With You (de Ghost) y She used to be mine (de Waitress) entre cuarenta alumnos como ella. “Acá no me dan un trato preferencial: soy igual a todos, y eso a mí me gusta mucho”, cuenta la ganadora de siete premios Gardel a Mejor Álbum Artista Femenina Tropical y dueña de dos Discos de Oro por Miénteme y Sinvergüenza.

Madre e hija bailando a la par.

A su lado, otra flamante alumna de la institución: su hija (y de El Polaco) Sol Celeste Tejeda Cwirkaluk (12). Mirándola con orgullo, Karina detalla: “Su sueño era venir a Manhattan… Cuando me ofrecieron estudiar juntas Comedia Musical –ella con los teens y yo con los adultos–, ni lo dudé. Su gran pasión es cantar”. De hecho, en dos ocasiones se animó a la presentación pública. “La primera fue hace cuatro años, cuando entonamos a dúo Let it go! (del film Frozen) en Laten corazones (Telefe). Y la segunda hace tres meses, en el programa de Susana”, cuenta mamá. “Muchas veces me sorprendo comparando nuestras vidas: ella comenzó en Telefe… ¡y yo en el bar de la esquina de mi casa!”.

–¿Cómo era tu vida a los doce años?

–Yo la veía hermosa. Pero mi mamá se sacrificaba muchísimo para poder pagar el alquiler, y aun así llegaba con lo justo. Éramos una familia que no podía irse de vacaciones. De hecho, a mí jamás me hubiesen podido pagar un viaje a New York. Solcito nació con otras posibilidades. Igual, yo le recuerdo constantemente que lo suyo es un privilegio, y que debe valorar cada cosa que llega a sus manos.

Sol y Karina delante del puente colgante más grande del mundo.

–¿Pensás que te escucha?

–No sé si mis palabras alcanzan para que ella se dé cuenta, porque nació viendo que es normal que nos pidan fotos (N. de la R.: a ella y a Ezequiel Iván “El Polaco” López Cwirkaluk -32-, su papá) y yendo a nuestros shows entre miles de personas. Por eso es importante que no se críe con la mentira de que todo es tan fácil y que vea el otro lado: mucha gente quiere cantar y no tiene éxito, y a otros tantos les cuesta juntar la plata para grabar un disco.

–¿Qué le deseás?

–Que sea feliz y que yo esté a la altura de mi mamá: compañera incondicional de todo lo que quise hacer. En los castings ella, Mónica, hacía la fila conmigo desde la noche anterior, para que yo pudiera estar adelante.

–¿Ya te contó a qué quiere dedicarse?

–¡Uff! Ya quiso ser de todo: veterinaria, astrónoma, presidenta de la Nación…

Karina interpretando una canción en inglés en el consulado de la embajada argentina.

–¿Cantante no?

–Nunca se lo pregunté, pero sé que ella no puede evitar cantar todo el día, porque lo lleva en el alma.

–En el alma y en el ADN. ¿La ves más parecida a El Polaco o a vos?

–Apenas nació era muy parecida a su papá, pero hoy en su personalidad es casi igual a mí. Aparenta ser tímida, pero está muy bien plantada, tiene mucho carácter, sabe defenderse y es muy decidida.

Madre e hija bien juntas.

–Ya que hablamos de su padre, ¿cómo está hoy tu relación con él?

–Muy bien. Tuvimos momentos con más o menos relación, pero siempre nos tratamos con cordialidad y respeto.

–Hace poco escribiste en Instagram: “Tu vida se va si la dejas pasar dedicándosela a los demás”. ¿Por qué lo hiciste?

–Porque sostengo que no hay que abandonar o ceder tus sueños por los sueños de otros. Creo que el amor no te puede pedir que dejes de hacer lo que soñaste. Y eso aplica a todo tipo de amor.

La Princesita en su cuarta visita a Manhattanen el marco del curso de dos semanas que realizó junto a su hija en la academia de Comedia Musical Go Broadway.

–¿Vos tuviste que correrte del eje muchas veces?

–Lo hice en algún momento de mi vida. Pero voy más allá de eso: me refiero a que es algo que veo constantemente en mi familia, entre mis amigos y entre las mujeres que me escriben a través de las redes diciéndome: “Me hubiese encantado cantar, pero soy madre y mi marido quiere que esté en la casa”. A mí esas cosas me tocan muy de cerca.

Durante su viaje, Karia y Sol visitaron el backstage del musical Aladdín en el New Amsterdam Theatre y bailaron junto a Thayne Jasperson en Hamilton.

–¿Tus seguidores suelen narrarte sus historias?

–Sí, y algunas son bastante duras. Es por eso que, en situaciones especiales y cuando lo siento en el corazón, respondo o mando videos.

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–¿Hacés acciones solidarias?

–Sí, pero no me saco fotos ni lo cuento, porque lo hago para la otra persona, no para las cámaras. Particularmente, me parece un poco raro cuando la gente cuenta las cosas buenas que hace.

Las Tejeda en el metro de Nueva York.

Detrás de las ventanas del hotel en el que se encuentran alojadas, brillan a lo lejos las marquesinas de Broadway. “Elegí un hotel del centro porque no sé viajar en subte y no quería perderme”, revela con honestidad la mujer que ni en sus vacaciones dejó de componer canciones para ella y para otros. Eso sí: de lunes a sábados, de 10 a 17, “estuve estudiando un montón y concentrándome aún más”. ¿Por qué? “Porque todas las clases, las charlas y las presentaciones fueron en inglés y a mí con la fonética me va un poco mejor que con lo que logro entender”, reconoce la profesional, que sintió “un poco de nervios” al cantar sin letra en el Consulado argentino en Manhattan, el jueves 13 de febrero.

–¿Te pareció raro tomar clases a los treinta y cuatro años?

–No, para nada. De hecho, también estoy estudiando para rendir todo tercer año de la secundaria, que es el último. Sucede que me quedaron materias colgadas, se vencieron y tengo que dar todo de nuevo. Y lo haré como sea porque lo necesito, es algo personal. A decir verdad, este 2020 lo voy a dedicar al estudio: ya empecé Broadway, y voy a sumar inglés intensivo y actuación.

La cantante en una de sus clases de Go Broadway.

–¿Quisieras ser actriz?

–Sí, me gustaría. Siempre me gustó y nunca me animé. De hecho, rechacé propuestas para actuar en ficciones de Telefe. Pasa que a veces el miedo te estanca en una zona, y si no te movés, quedás siempre en el mismo lugar. Y a mí estar en el Bailando y en Siddharta (teatro Broadway) me provocó ganas de hacer cosas nuevas. Para eso hay que prepararse, como lo estoy haciendo.

La ganadora de siete premios Carlos Gardel en una calle de Estados Unidos.

–Última pregunta: en tu cumpleaños, el 30 de enero, circuló una foto tuya con el abogado Juan Pablo Rovito. ¿Están en una relación?

–Esa foto la subieron mis amigos, pero no… Estoy soltera y es porque quiero, no porque me falten posibilidades.

Por Kari Araujo.
Fotos: Gentileza Nicolás Manassi.

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