Ahora leyendo
La nueva vida de La Tota Santillán en pandemia: lejos de la conducción, es vendedor ambulante de barbijos

La nueva vida de La Tota Santillán en pandemia: lejos de la conducción, es vendedor ambulante de barbijos

Fernando Testino

El reconocido conductor de Pasión de sábado contó cómo se gana la vida en este difícil momento y adelantó que está armando un autocine.


Daniel “La Tota” Santillán (53) alcanzó un gran reconocimiento como conductor de Pasión de sábado, el reconocido programa de música tropical que lo tuvo al mando entre el 2002 y 2005, y luego hizo lo propio en otros ciclos, como Pasión Popular Tropicalísima TV.

Pero el presente lo tiene alejado de los medios, y debido a la pandemia por coronavirus el conductor se reinventó: ahora se gana la vida como vendedor de barbijos y otros insumos que se utilizan hoy en día.

View this post on Instagram

Tene tu propio tapabocas pedilo

A post shared by LA TOTA (@dtotasantillan) on

“Para sobrevivir a la pandemia hice otros trabajos. Terminé de trabajar en Mar del Plata y comenzamos a hacer tapabocas. Los barbijos. Nos dedicamos a vender guantes. Insumos de la sanidad. Alimentos no perecederos también, que fuimos vendiendo. Los repartíamos en la camioneta. Es todo el trabajo que ha hecho uno y que he trabajado siempre”, contó en diálogo con Juan Etchegoyen, en el programa Mitre Live.

Luego contó que siempre se la rebuscó y que ya tiene en mente un nuevo proyecto: Estamos armando un autocine para la gente. He vendido ropa. El programa que estamos haciendo por streaming es como que vos lo veas por la televisión. Yo he tenido la carnicería todo este tiempo. He vendido buzos y remeras. Con un montón de amigos, porque uno tiene que vivir.

View this post on Instagram

Buen Dia a todos que Dios los proteja

A post shared by LA TOTA (@dtotasantillan) on

Además, se refirió a la reacción de los clientes cuando lo reconocen vendiendo los productos. “Me encontré con la gente y me decían ‘Vos sos La Tota’”, recuerda.‘Sí, soy La Tota’, les respondía, y nos saludábamos con distanciamiento. Era encontrarse con la gente y ayudarnos. Durante el día salíamos a vender guantes, carne… Yo no tenía problemas.

Al final habló de cómo se cuida para evitar contagiarse: “Siempre tuve precaución… He tenido amigos que se han contagiado. Le ha pasado a parte de mi familia también. He perdido un amigo (el padre Bachi). No lo podía creer. Y el miedo a que te roben y a contagiarte. Miedo a todo”.

Ir Arriba