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Jésica Cirio: “Martín no podía creer que supiera la marcha peronista”

Jésica Cirio: “Martín no podía creer que supiera la marcha peronista”

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En el marco de la charla íntima que mantuvo con GENTE, la conductora de La peña de Morfi (Telefe) y figura de Multitalent, revela su compromiso social y si aceptaría un cargo político. “Es en la calle donde está la realidad, sostiene.

Jésica señala que jamás aceptaría un cargo, “Porque no me interesa la política ni tengo vocación para ejercerla”.

Dice haber crecido viendo videos sobre la vida y la obra de Eva Perón. Legado de una madre peroncha–con más de veinte años de trabajo municipal junto al histórico Manuel Quindimil–, a quien solía acompañar en cada acto de compañeros. El recuerdo sólo fue el pie para desarmar el mito de que la mujer de un político vive con manual. “Verás que no”, dispara.

“Martín es distinto a todos y no tiene reparos de mis elecciones. No estaría con él si debiese atarme a un protocolo. Jamás me obligó, siquiera, a ir con él a un evento de su agenda”. Respecto a si aceptaría un cargo en el Municipio, Cirio no duda: Jamás. Porque no me interesa la política ni tengo vocación para ejercerla. Sí le he dado una mano a Martín en el área cultural. Siempre digo que él guarda un actor en sí mismo, porque le apasiona el arte. Hay cinco centros culturales en Lomas, en los que yo comencé a formarme; hoy son gratuitos. Ayudo con los espacios, los programas y las muestras. Los martes y jueves suelo hacer recorridas y me sumo a alguna clase. A muchos de los concurrentes los llevé a trabajar conmigo. De hecho, Chloé tomará clases de danza con una de las profesoras recibidas ahí”.

“En este último tiempo la gente me pide comida. Cada vez se me hace más duro escuchar los casos

Y a raíz de esa “sensación térmica” en las recorridas, Jésica cuenta que no está sorprendida por los resultados de las PASO. “Cuando Macri tomó el poder creí que modificaría este país. Vi una gran esperanza. Pero es en la calle donde está la realidad. Siempre me han llegado miles de cartas por semana con sugerencias y pedidos. Antes se trataba de un aire acondicionado, una silla de ruedas o hasta becas para clases de zumba. En este último tiempo la gente me pide comida. Cada vez se me hace más duro escuchar los casos”. ¿Qué diferencia a su marido de otros exponentes de la clase política? “La sensibilidad. La conexión con su gente. Ese don de tomar lo bueno cuando todo parece derrumbarse. Pero, principalmente, que jamás ve un enemigo en su adversario”. 

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