Fabio Mazzarella: “De chico jugaba a que era El Zorro… ¡Hasta tengo una foto con el caballo en dos patas!” – GENTE Online
 

Fabio Mazzarella: “De chico jugaba a que era El Zorro... ¡Hasta tengo una foto con el caballo en dos patas!”

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Nació en Venezuela y sus destacadas actuaciones como jinete de salto lo hicieron recorrer el mundo. Hoy, a pesar de la crisis económica que atraviesa el país, eligió Argentina como una de sus bases para invertir en la cría de caballos de salto y carrera.

Su caballo favorito. Junto a Kleons Kayenne, con el que compitió en más de cien torneos y ganó setenta campeonatos.

Mientras se arma el set para la producción de las fotos que acompañan esta nota, el empresario venezolano Fabio Mazzarella (55) suspira e intenta relajarse. Posar “como un modelo italiano” no es su fuerte, y se nota. Pero no va a decir nada. Hay que ser buen observador para advertir que no está muy cómodo en esta situación. El que sí se da cuenta es Kleons, un corcel negro pura sangre de salto, que desde hace tiempo compite junto a Fabio.

Hay que estar ahí y ver la conexión mágica que existe entre jinete y caballo. Mimos, caricias y cruces de miradas que conmueven. Queda en evidencia que entre Fabio y ese hermoso ejemplar de pelaje negro existe una historia de satisfacciones, frustraciones, alegrías, tristezas, risas y lágrimas. Kleons Kayenne es mi caballo preferido. Lo tengo desde hace siete años. Con él competimos en más de cien torneos y conseguimos setenta títulos. Es un animal noble, con un coraje y una valentía que lo hacen único. En el desempate contra reloj no hay quién le gane”, dice con orgullo su dueño.

Argentina, su segundo hogar. En el Club Hípico Alemán, en Palermo, donde tiene los studs que albergan a más de quince caballos de salto

Es viernes. Por las caballerizas del Club Hípico Alemán, en Palermo, hay un desfile incesante de caballos y jinetes que realizan los últimos entrenamientos de la semana. Llama la atención que todos los que reconocen a Fabio se paran y se toman su tiempo para saludarlo o pedirle una foto. ¿Cómo consiguió este venezolano convertirse en alguien querido y respetado por todos? Su parecido con el guatemalteco Ricardo Arjona no tiene nada que ver. “Desde que llegué a la Argentina me dediqué a la cría de caballos de salto y carrera. Hoy tengo quince en estos studs y siete más corriendo en los mejores hipódromos del país, y otros tantos en Estados Unidos e Italia. Eso hace que todo el tiempo esté interactuando con personas vinculadas a este mundo. El cariño es por mi relación con los animales y no por mi parecido con el cantante”, dice entre risas.

¡Como El Zorro! Fabio a los 14 años, ensayando una de las primeras cosas que aprendió en la vida: subirse a un caballo. Aquí pone al corcel en dos patas para imitar al ídolo de su infancia.

–¿Cómo nació esa pasión que tiene por los caballos?

–Cuando era chico volvía corriendo de la escuela a mi casa para ver El Zorro. ¡Era mi programa favorito! Quería ser como ese personaje enmascarado que ayudaba a la gente.

–¿Por eso decidió ser jinete?

–Sí, por el Zorro y porque a los siete años mi abuelo me llevó a un hipódromo en Caracas. Quedé tan sorprendido que a los pocos días le pedí a Antonio, mi padre, que me llevara a montar un caballo.

–¿Cómo le fue?

–¡Muy bien! Desde mis comienzos como jinete demostré una gran habilidad para domar al animal. Con pocas prácticas ya ponía al caballo en dos patas... ¡igual que el Zorro cuando revoleaba el sombrero! Cuando me vio Ángela, mi mamá, casi se infarta.

El primer torneo internacional. En 1999 Fabio debutó a ese nivel en Italia. Realizó un excelente debut: subió al podio con un honroso tercer puesto.

–¿Cuándo se produjo la transición de jinete profesional a empresario dedicado a la cría y venta de animales?

–Comencé hace unos años y fue la manera de terminar de cerrar un círculo, de cumplir un sueño. Cuando sos jinete, viajás por el mundo gracias a un sponsor, la persona o empresa que se dedica a criar esos animales. Yo pude articular mi vida y mi trabajo haciendo las dos cosas. Hoy mis grandes negocios son los caballos de salto y los de carrera.

–Se fue de Venezuela y eligió Argentina para llevar adelante sus empresas. ¿Cree que éste es un buen momento para invertir en el país?

–Hay un proverbio chino que reza “crisis es oportunidad” y yo soy fanático de esas palabras. De todos modos le quiero aclarar que no vengo de Venezuela. Es mi tierra, el lugar donde nací y a donde todos los días sueño con volver. Pero hace rato que trabajo en los Estados Unidos y Europa. En Venezuela soy uno de los dueños de Teleplástica, empresa que fundó mi papá y que heredé junto a mis tres hermanos, Ángelo, Massimo y Francisco. Hace tiempo que mi trabajo lo estoy desarrollando afuera.

“Argentina es un buen país para invertir”, asegura el empresario.

–¿Es todo un desafío ser un empresario extranjero y decidirse a invertir en un país con tanta inestabilidad?

–Sin dudas que es un desafío, mucho más cuando tenés un tipo de cambio tan dispar y volátil. La mayoría de mis empleados son personas que vienen del exterior y sus sueldos están dolarizados, lo que complica mucho las cosas. Pero Argentina tiene cosas maravillosas por las que vale la pena arriesgarse. Yo vine de Italia hace dos años y me enamoré del país.

–¿Por qué eligió Argentina?

–Parafraseando a Joaquín Sabina, “todo lo que un hombre hace en la vida es por amor”. Vine muchas veces a distintos torneos y me enamoré de quien hoy es la mamá de mi hija. Juntos nos fuimos a vivir a Italia. Allí nos casamos y tuvimos a Giulia (7), la luz de mis ojos, mi gran amor.

A pesar de la crisis, se decidió por Argentina. El amor por su hija Giulia (7) lo obligó a quedarse en el país. Pero en lugar de sufrirlo, Fabio decidió armar en la Argentina su empresa, dedicada a criar caballos de salto y de carrera.

–¿De Italia se vino para acá con su esposa y su hija?

–Sí. Mi mujer extrañaba mucho a su familia y decidimos venir por un tiempo. Pero la cosa no funcionó, nos separamos, y como mi hija está aquí con su mamá decidí quedarme para estar cerca de ella.

–¿Le gusta Argentina?

–Cómo te dije recién, es un país que me deslumbró desde el primer día. Tiene cosas hermosas, únicas, esas que sólo se consiguen acá. Sus mujeres, la comida, la calidad de la gente...

¿El secreto de su éxito? Lo revela en esta nota. “Cuando al trabajo le ponés pasión y amor, el éxito está asegurado”, confiesa.

–¿Siente que aquí se trata bien a los extranjeros?

–Siempre me trataron muy bien. Y me pasaron cosas increíbles... Por ejemplo, hace unos días estaba buscando ropa para esta nota por Avenida Santa Fe. Entré al local de Agustino y cuando el dueño notó mi acento se me acercó. Cuando le dije que iba a hacer unas fotos porque me habían llamado de GENTE para una nota, se quedó tres horas ayudándome con los cambios: ¡Me hizo de productor! Esos gestos que tiene la gente de acá lo hacen un país diferente.

–¿Sigue compitiendo en torneos de salto?

–Sí, y a esta altura creo que es algo que nunca voy a dejar. Hace dos años gané el Toscana Tour, torneo que se realiza en Italia. ¡Cumplí 36 años compitiendo y salí campeón!

“¡Reíte que ganamos...!”, pareciera decirle Mazzarella a Tatabra Tequila, el caballo con el que ganó el torneo italiano Toscana Tour. En 2018, en su cumpleaños número 36 con el salto, ganó el campeonato.

–¿Cuántos caballos tiene corriendo actualmente en Argentina?

–En total son siete: Alparamis, Mouthshot, Moresecret, Libre Pensamiento, Danceable, Guerrera Fina y Virtual Image. Si a algún lector de esta nota le gustan los caballos y ve correr a Alparamis o a Guerrera Fina, que no dude en apostarles: ¡ganan seguro!

–¿Se puede vivir de la crianza de caballos de salto y carrera?

–Se puede pero, como todo en la vida, es un muy buen negocio siempre y cuando lo hagas de manera seria y profesional. Además de conseguir crías de purasangre, le dedico mucho tiempo y dinero a la formación, el entrenamiento y el cuidado. No importa si tengo que invertir en los mejores profesionales, porque sé que ése es el secreto. Cuando al trabajo le ponés pasión y amor, el éxito está asegurado.

–Me dijo que una de las cosas que lo enamoraron de la Argentina son las mujeres. Ahora que está separado, ¿hay alguna en particular?

–En estos meses que llevo en el país conocí gente, salí a cenar y compartí algún fin de semana. Pero todavía no llegó esa mujer que conquiste mi corazón. Hoy mis energías están puestas en recuperar a mi hija Giulia. Ella y mi mamá Ángela son las dos únicas mujeres que me importan hoy en la vida.

Por Sergio Oviedo. Fotos: Luciano Raele. Peinado y maquillaje: Micaela Frontera.

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