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Esmeralda Mitre: “Me dolió más lo que me hicieron mis hermanos que mi divorcio”

Esmeralda Mitre: “Me dolió más lo que me hicieron mis hermanos que mi divorcio”

Karina Noriega

En la nota de tapa de GENTE de esta semana, la actriz y “reina del show” de ‘Cantando 2020’ (eltrece) cuenta todas las “verdades crudas” sobre la relación “de amor y desamor con mis hermanos” que disparó la guerra por la herencia de Bartolomé Mitre.

“Cuando tenés envidia, te boicoteás a vos mismo. Por eso, para que no vuelva, no tenés que envidiar. Es algo egoísta, de hecho, no por ser bondadoso con el otro”, dispara Esmeralda Mitre (38). La “hija del matrimonio legítimo de mi papá, porque estuvo 23 años con mi madre (Blanca Isabel Álvarez de Toledo, modelo de Pierre Cardin)” está en pie de guerra con sus hermanos (Dolores -49–, Rosario –48– y Bartolo –47–, hijos con Dolores González Álzaga) y Santos (hijo que tuvo con la viuda, Nequi Galotti) por la herencia de Bartolomé Mitre.

Una historia de mentiras, celos, amor, desamor y poder que retoma su fuerza a partir del ocultamiento de bienes millonarios y cuentas en Suiza, verdad que su padre, ex director de La Nación y tataranieto del ex presidente de la Nación, le confió en la última Navidad, mientras lloraba y le pedía perdón por haberle ocultado la información a su madre. En una charla reveladora, los secretos que juró no contar: “No le perdono que haya dejado al azar a sus hijos y que se maten”.

–¿Qué es lo que más te dolió de descubrir una sucesión a espaldas tuya, cuál es el trasfondo de este enfrentamiento?

–Es horrible que lo diga yo: mi mamá siempre me dice que tengo un gran corazón y que tengo que saber siempre perdonar. A veces no se puede perdonar toda la vida, no podés seguir permitiendo que te claven puñales porque te duele. Pero no les tengo rencor. Por eso hice el trabajo de recrear una relación conflictiva en una relación “correcta”. Lo que reclamo, ni más ni menos, es que la sucesión sea algo transparente.

–Acá estaban todos alineados sin que supieras y vos quedaste excluida. Ya en nuestra nota de hace dos años hablaste por primera vez de la “envidia” de tus hermanos.

–Y salí a hablar porque sé muy bien el que primero habla tiene la verdad. Lo que pasa acá es que la familia se forja conmigo en el medio y porque mi mamá tenía otra hija, con Nicolás García Uriburu. Todos me llevaban diez años y mi nacimiento no fue lo más agradable para ellos y entiendo los celos que pudieran darles, pero es una obligación para con uno convertir lo que fue doloroso en positivo, que es lo que yo hice con Santos, a quien elegí como testigo de mi casamiento (con Darío Lopérdido, de quien se divorció en 2018) para hacerle sentir que era un hermano. Con él no quise repetir el desamor que sufrí por parte del resto y también porque uno elige a la gente que quiere, con errores y como son, mientras no te hagan el mal.

–En el testamento tu padre les deja una suma igual a todos y hace una diferencia con Santos para que se compre un departamento. ¿Te duelen esas diferencias, a pesar de ser su confidente?

–Yo lo apoyo, pero mi papá nunca me regaló un departamento, mientras que al resto de mis hermanos les regaló dos a cada uno. Pero como yo era la más fuerte, me iba bien y me mantuve sola pasaban estas cosas. También me llegó a decir que vivía la vida que quiso tener por medio mío. Y la verdad que sentí un alivio cuando se fue, pero también sentí una orfandad enorme.

–¿Nunca le tuviste que pedir plata a tu padre?

–Desde los 21 que trabajo y me mantengo sola: mi primer trabajo fue Enamorarte (Telefe, 2001). También me casé, entonces cuando no trabajaba me ayudaba mi marido, con el que éramos un equipo y mi departamento me lo compré con él. Pero mi madre me decía que yo tenía la gracia de tener mi vocación, que no la tiene cualquiera, y también quien me dio luz para aceptar. Sobre todo cuando mi papá se va con Nequi, bah, cuando mi mamá le dice que se vaya de la casa, porque mi papá tenía otras mujeres.

–¿Vos estabas al tanto de infidelidades y relaciones paralelas?

–Sí, claro. Y yo no lo juzgo por eso. Hay gente que es así por inseguridades y hasta me causa gracia, pero ella estaba en todo su derecho de no soportarlo más. Y yo lo sufrí horrores. Por eso al principio tuve una relación muy dura con Nequi, pero me di cuenta que el problema con ella era mío. Y que después nos usaron para reinar.

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–¿Por qué decís que quisieron enemistarlas?

–Nos quisieron desunir pero por suerte después nos amigamos. Fueron con un cuento a Nequi y después me vivieron con un cuento falso de Nequi. Cuando uno está en una situación emocional tan delicada tendés a caer en la trampa. En otro momento lo más normal hubiera sido que la llamara y le preguntara ‘¿vos dijiste esto’?

–¿Cuáles fueron esas filtraciones? ¿Qué te dijeron que había dicho?

–Ay, es demasiado duro… Me dijeron que ella había dicho que yo los quería hacer bolsa, algo que jamás en mi vida saldría de mi boca, yo solo quiero que las cosas sean justas. Y le hicieron la cabeza cuando le ofrecí a ella que viniera con mi abogado, cuando yo, en realidad, lo hice de ingenuidad.

Leé la nota de tapa completa a ESMERALDA en la edición digital de GENTE.

Fotos: Chris Beliera. Styling: Adri Llamosas.

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