El día que Natalia Oreiro hizo que el pueblo ruso cante y baile a Gilda: «Su historia de lucha y vocación identifica hasta a quienes no la conocieron» – GENTE Online
 

El día que Natalia Oreiro hizo que el pueblo ruso cante y baile a Gilda: "Su historia de lucha y vocación identifica hasta a quienes no la conocieron"

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Fue en 2016, el mismo año del estreno del filme de Lorena Muñoz en el que la uruguaya interpretó a la eterna reina nacional de la cumbia, de cuya muerte hoy se cumplen veinticuatro años.

Natalia, protagonista de Gilda, no me arrepiento de este amor, y Lorena Muñoz, la directora, en un vivo desde su cuenta de IG.

“El objetivo era ése, y creo que lo logramos: que la película se pase en cualquier país y la historia de lucha y vocación de Miriam Alejandra Bianchi identifique a quienes la vean y donde lo hagan". Así evocó Natalia Oreiro (43), a veinticuatro años de la muerte de Gilda, la concreción de uno de sus grandes sueños: haber podido protagonizar Gilda, no me arrepiento de este amor, estrenada el 15 de septiembre de 2016.

La frase, consumada en un vivo desde la cuenta de Instagram de la uruguaya, contó con la anuencia de una invitada especial (aparte del millar de seguidores que preguntaban y preguntaban desde el feed). Hablamos de Lorena Muñoz (48), la directora de aquel inolvidable filme en el que además participaron Javier Drolas, Ángela Torres (Gilda adolescente), Lautaro Delgado, Roly Serrano, Daniel Melingo, Susana Pampín, Daniel Valenzuela, Roberto Vallejos, Loren Acuña y Diego Cremonesi.

“Fue un logro”, continuó Nati. “Conseguir los derechos a través de Fabrizio (el hermano de Gilda, fallecida a los 34 años) desde luego lo fue”, compartió Muñoz, quien recordó el momento en que lo visitó para convencerlo. “Me recibió su mujer, Brenda. Acaban de ser padres. Me parece que eso ayudó mucho, agregó Lorena.

“También colaboró que nos hayamos comprometido a realizar una película respetuosa, continuó Oreiro. Las dos, además, memoraron que como Fabrizio no se encontraba en ese momento en la casa, le dejaron una carta escrita por ambas, “como madres y como dos artistas que soñaban contar la historia de Gilda”, y que la respuesta afirmativa llegaría diez días después.

Míriam Alejandra Bianchi y Natalia Oreiro = Gilda.

Entre otras anécdotas que ambas atesoran de aquel rodaje, dos llamaron la atención de manera especial. Por un lado, la escena en la que la compositora de cumbia visita y canta dentro de una cárcel (en realidad en un frigorífico). Por cuestiones de presupuesto, tal secuencia se quiso evitar, hasta que Natalia decidió ponerse firme. “Como que me llamo Oreiro que esa escena tiene que quedar”, frunció el ceño.

Y la otra, una misteriosa experiencia, cuando filmaban en la casa de la niñez de Gilda. Según palabras de Muñoz: "En medio de la acción, debimos interrumpir varias veces la escena porque sonaba el timbre. Una y otra vez. Con un particular detalle: antes de rodar, el sonidista Javier Fariña había cortado los cables para que eso justamente no sucediera...", lanzó Lorena ante una impresionada Natalia.

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