Darío Lopilato reveló el particular pedido que le hacen las mujeres – GENTE Online
 

Darío Lopilato reveló el particular pedido que le hacen las mujeres

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Cercano a los 40 transita un exitoso presente laboral. Se luce en el musical "Hello, Dolly", en breve estrenará "Casados con hijos" y filmará una película en Chile. Confeso romántico, habla de la familia, de la relación con su cuñado Michael Bublé, de cómo lo transformó la enfermedad de su sobrino Noah y del pedido de su madre: “Ella quiere que le dé nietos”.

Ey, Coqui! ¡Capo! Compré entradas para ir a verte con mi mujer”, le dice un hombre de unos cuarenta y tantos. Un chico que no llega a los veinte se acerca y le pide una selfie. La escena se repite varias veces durante la sesión de fotos para GENTE. Claro, todos reconocen al hijo de Pepe Argento, que alegra la pantalla argentina desde hace quince años, a partir de la exitosa sitcom Casados con hijos. Pronto –el 12 de junio– la comedia desembarcará con su versión teatral en el Gran Rex, coronando con 90 únicas funciones uno de los programas más taquilleros del país. “Cuando fueron a pedir los derechos ¡Sony no lo podía creer! Es increíble que un elenco de televisión se reúna después de tantos años para hacer teatro”, cuenta Darío Lopilato (39), que ahora se luce en el musical Hello, Dolly en el teatro Ópera. “Va a ser muy loco estar simultáneamente en dos carteleras de la calle Corrientes”, revela quien comparte elenco con Sofía Galán, Antonio Grimau, Laura Azcurra y Agustín Sullivan entre 37 cantantes, actores y bailarines, bajo la dirección de Arturo Puig.

–¿Cómo surgió la propuesta de hacer el musical?

–La primera vez que me llamó Leo Cifelli, el productor, le corté el teléfono. Me dijo que Ángel Mahler quería escucharme cantar y me dio risa. ¡No me veía en un musical! Yo cantaba en la ducha... Había hecho sólo musicales infantiles –El libro de la selva, 20.000 leguas de viaje submarino–. Fui a la entrevista y con Ángel tocando en el piano de cola canté un par de temas de los Auténticos Decadentes. Ahí me dijo: “Listo, entonás. Después, la voz se educa”. Entonces, tres meses antes de arrancar con los ensayos generales para interpretar a Barnaby Tucker, empecé a coachearme dos horas, cinco días a la semana, en canto y baile. Hoy agradezco esta oportunidad.

Desde el 8 de enero se luce en el musical Hello Dolly (Ópera), que tuvo su primera versión en argentina en 1967, protagonizado por Libertad Lamarque. Su personaje (Barnaby Tucker), junto al de Agustín Sullivan “son dos trabajadores” que conocen a Dolly (Lucía Galán) “una casamentera”, y se escapan “a la gran ciudad para ver cómo es la vida, vivir aventuras y conocer el amor”.

–Promocionaste la obra con un video junto a Michael Bublé. ¿Cómo te llevás con tu cuñado?

–¡Bárbaro! Cuando visita la Argentina vamos a la cancha a ver a River, y cuando yo viajo a Canadá me lleva a alentar a los Canucks de Vancouver, su equipo preferido de hockey sobre hielo. También nos une la pasión artística: en una cena familiar conté que estaba la posibilidad de Hello, Dolly, se puso a cantar conmigo y eso me dio aún más ganas de hacerla.

Con su cuñado Michael Bublé en la cancha de River.

–¿En qué idioma se comunican?

–Él habla más español que yo inglés. Hace unos años estuve tres meses estudiando el idioma allá, y ahora algo entiendo, pero cuando me pongo a hablar ¡mis sobrinos se ríen!

–¿Qué clase de tío sos?

–Tengo una relación muy linda con los chicos. Soy copado, aunque si es necesario les pongo límites. Los disfruto un montón. Siempre encuentro un punto en común para divertirnos.

–¿Qué es lo que más te cuesta de las distancias?

–La tecnología hace todo más fácil, pero sufro las despedidas. Por eso acordamos no acompañarnos al aeropuerto.

Junto a sus hermanas, Luisana y Daniela, y su mamá Beatriz.

–En breve te subís a las tablas con Luisana. ¿Cómo se llevan trabajando juntos?

–Con Lu somos muy profesionales. En casa no nos pasábamos letra: preferíamos sorprendernos en escena. Cuando se cerró la vuelta de Casados... no podíamos creerlo. Fue la frutilla del postre, y más allá de lo que se dijo (N. de la R.: Érica Rivas fue la última en confirmar su participación, preocupada por cómo sería el tono del guion), todos queríamos estar.

–Después de tantas batallas ganadas por el feminismo a lo largo de estos quince años, ¿cómo va a ser el humor del nuevo Casados con hijos?

–Todavía no leí el libro. En su momento fue muy cuidado, trabajando con los autores cada chiste. Igual, la esencia de los personajes va a estar: Coqui no le va a decir “padre” a Pepe. También hay que pararse en la ficción...

Con Florencia Peña, Guillermo Francella y Marcelo de Bellis en el programa de Susana Giménez, donde fueron invitados por la vuelta de Casados con hijos.

–¿Cómo marcó tu vida el personaje de Coqui?

–¡Uf! Fue un antes y un después en mi carrera. Con el “papucho” me sentía Bart Simpson diciendo “yo no fui”. Hasta el día de hoy, mujeres de todas las edades me piden que les diga un “mamucha”. Muchos me llaman Coqui y me divierte. No lo siento como una mochila. Esto es un trabajo. Yo, que soy técnico electrónico y licenciado en Ciencias del Ambiente, laburé de lo que se te ocurra: fui mozo, albañil, trabajé en una librería... Siempre me gustó andar con un pesito encima y no depender de nadie. En casa me inculcaron que es importante tener un plan B.

–¿Temiste el encasillamiento?

–Gracias a Dios, siempre tuve la posibilidad de mostrar cosas distintas. Cuando no hago teatro me muevo con la tele, con el cine, conduciendo...

SITUACIÓN SENTIMENTAL. “¡Estoy solísimo!”, revela Darío. Íntimo, confiesa que nunca salió con una fan y que en Tinder duró “una semana”, porque “me cansé de dar explicaciones. Creían que me hacía pasar por Darío Lopilato”, cuenta.

–¿Encarás por Instagram o te encaran?

–Soy medio dormido. ¿Sabés que después de hacer de gay en Pequeña Victoria (Telefe) ¡me empezaron a encarar los tipos!? (risas). A mí me gusta conocer sin buscar, que las cosas se den naturalmente. Soy muy romántico.

–¿El humor forma parte de tu conquista?

–Dicen que conmigo se ríen mucho.

–¿Practicarías el poliamor?

–¡¿Queeé?! No, ni a palos. ¡Jamás! Soy un hombre chapado a la antigua, de los que te abren la puerta del auto. En las relaciones no soy celoso, pero no me lo bancaría. Si me plantean tener una pareja abierta, me separo. Igual, no juzgo: al que le gusta, cosa suya...

–¿Te gustaría formar una familia?

–Por supuesto, y sin apuro. Sé que en algún momento se va a dar. Mi vieja es la que me vuelve loco preguntándome cuándo le voy a dar nietos... ¡y ya tiene cinco!

–Hace poco cumpliste años. ¿Sos de hacer balances?

–No. Tal vez me pegue el cambio de década con los 40. Ahora estoy focalizado en el trabajo, donde me siento más seguro y maduro, con ganas de seguir aprendiendo. Entre las dos obras viajo a Chile a rodar la película Fantasma, una comedia de situaciones basada en la historia real del robo de un banco. Así que me siento muy contento. Cuando en la vida te pasa algo realmente serio, aprendés a no buscar problemas donde no los hay.

–¿Transitar como familia la batalla de Noah contra el cáncer de hígado te cambió la perspectiva?

–Totalmente. Después de lo de Noah los problemas me duran, como mucho, veinte minutos. Aprendí a soltar. Fue un milagro de Dios. Lo vivimos de esa manera y nos aferramos mucho a la fe. Ahora está muy bien, haciéndose chequeos de rutina cada vez más espaciados.

–¿Qué representa para vos el éxito?

–Mi éxito son mi familia, mis seres queridos y mis amigos, que me bancan en las buenas y en las malas. Estando solo no se disfrutan, te aseguro, ni un gran laburo ni una abultada billetera.

Fotos: Chris Beliera.
Agradecemos a Tascani y a Morena López Blanco.

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