“Yo soy popular, tengo gusto popular y me siento orgulloso de ello” – GENTE Online
 

“Yo soy popular, tengo gusto popular y me siento orgulloso de ello”

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Tres nombres?
–Ninguno.

–¿Dos y cerramos?
–Perdoná pero no

–Bueno, al menos uno. Un solo nombre y nos vamos cantando bajito.
–Ninguno. Ya te dije. Tengo códigos que otros no tienen.
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Así termina el reportaje de 57 minutos o de 25.959 caracteres de desgrabación que la edición periodística convertirá en alrededor de 14.200. Con un Marcelo Hugo Tinelli emitiendo 7,6 letras por segundo desde la sala de reuniones de Ideas del Sur (cuarto piso; minimalista, luminosa), evitando identificar a los destinatarios de algunas frases que fue acercando a lo largo y ancho de la nota y contestando “Olvidáte. Tengo códigos” en tantas oportunidades como lo abordásemos sobre el tema. Así que mejor rebobinar el casete, escucharlo, intuir y sacar nuestras propias conclusiones.

–Arranca el año electoral y con el mismo las chicanas, los golpes bajos entre candidatos, el lobby para sumar opositores. Sin embargo, en 2007 la política parece un juego de criaturas al lado de lo que ocurre en la televisión.
–(Risas) Es verdad. Tampoco hay que dramatizar: es la tele. Sé que hubo varias llamadas a personas contratadas por nosotros para Bailando por un sueño 4 y Patinando con las estrellas. Sin embargo, y aunque les ofrecían más plata, nadie aceptó pasarse a Gran Hermano VIP, la continuación de Gran Hermano. Yo no hubiera apuntado a alguien con un contrato firmado. Por ahí no sabían… Pasa que seguían insistiendo. No quedó claro si venía de la productora (Endemol) o del canal (Telefe). Igual, repito, no hay que dramatizar: es la tele. En 2006 me pegaron palos porque compramos un formato de sueños y sorpresas como El regalo de tu vida, y ahora Susana tiene un segmento del estilo, y no escuché decir nada. Lo que me parece bien, porque nadie es dueño de las sorpresas y los sueños, de la misma manera que yo no lo soy de las cámaras sorpresa. Hasta en el avión te las ponen ahora. Las hacía Mancera cuatro décadas atrás.

–¿Cuáles son sus límites?
–Primero, no hablo mal del otro, soy respetuoso. Tengo códigos que otros no tienen. Me gusta que a mi rival de turno le vaya bien. No pienso en destruirlo. Acepto que haya gente a la que no le guste lo que hago, que no me banque y lo diga, pero también soy consciente de que éste es un medio con muchos resentidos, con personas que actúan en base a celos y envidia, y otras que andan necesitando esos puntitos extra que les brinda una pelea… Yo no suelo tomar tal camino.

–¿Cómo era la tele hace dieciocho temporadas, cuando empezó con VideoMatch en 1990, y cómo ahora, en la época de ShowMatch?
–Era más sana, más light. Nos dormíamos contentos esperando la planilla del rating, que aparecía tipo 8:55 am. Y no te cuento los números. Grande Pá!, Amigos son los amigos, 50 puntos, 50 y pico. Me cruzaba con Carlín Calvo: “¡Hicimos 53!”, disfrutaba. “¿53? Yo, 1,8”, y pensaba: “No existo”. También abundaba, en general, un trato bastante cercano. La cosa se hizo más impersonal. Al que ahora afirma que no siente el rating on line, no le creo. De hecho, hay personas que juran no mirar el rating on line y estiran su programa para tratar de mejorar el número.

–¿Usted lo va a estirar?
–Iremos, de entrada, tres veces a la semana, después de Son de Fierro y… Es un formato raro. Se arma una discusión y… Hay cincuenta figuras grossas. Al margen de que el gusto popular actual apunta al gran show y los realities.

–¿Más milanesa con papas fritas que sushi?
–Milanesa, sí. Y me identifico. Buscamos un producto de calidad que atraiga a un montón de gente. Adoro los ciclos populares. Yo soy popular, tengo gusto popular y me siento orgulloso de ello. Puedo leer un libro de Osvaldo Soriano, a García Márquez, escuchar a Caetano Veloso y también hacer ShowMatch. No me avergüenza lo popular. Ni quisiera cambiar. Y pensar que el año pasado hubo gente malaleche que buscaba instalar que nuestro producto no podía ir a Canal Trece... Prefiero creer en lo que opina el público que dos o tres malaleche.

–¿De quiénes habla?
–De nadie.

–¿Alguien ajeno a usted podría animar ShowMatch?
–Cuesta imaginarlo. ¿Viste que hay cosas que funcionan de una manera, un día cambian y siguen funcionando igual? No me parece que nadie sea tan importante. Si es necesario, el lugar siempre se ocupa.

–Supongamos que cae enfermo y necesita que lo reemplacen, ¿a qué teléfono llama?
–Marco el de Adrián (Suar), sin dudas. Puro carisma. Se te pone a contar una anécdota y te descostillás.

–¿Y usted se sigue divirtiendo al aire?
–Mucho, mucho, mucho, porque soy una especie de televidente, acompaño lo que va pasando, pregunto lo que el espectador desea preguntar. Acudo a mi espontaneidad. Jamás pienso de antemano un speech. Yo la veo bajar a Nazarena Vélez y ahí se me ocurren doscientas preguntas. Cuando baje Paula (Robles, 39), ya sabré, ya me surgirá qué preguntarle.

–¿Cuánto rating sumarán juntos?
–No sé. Va a ser algo fuerte para ambos.

–Detállenos la negociación.
–Simple. Los productores le insistían cuando me iba a buscar: “Pau, deberías participar en Bailando…” Ella se reía. Hasta que en diciembre me encaró: “Amor, la verdad, me interesaría hacerlo”. Lo decidió ella. Yo nunca se lo hubiese pedido. Igual, me encantó. Iba a la escuela del San Martín, intervino en numerosas obras de teatro, y se tentó. Durante enero y febrero vino varias veces a Buenos Aires para prepararse. Está enganchadísima.

–¿Le van a pagar?
–Lógico.

–¿Cifra? ¿Arregló con usted?
–Yo no me metí, ni lo sé. Bastante con el tema del puntaje que le pongan. “La mataron porque está mal con Tinelli”. “Le pusieron número alto porque es la pareja de Marcelo”. Amén de la parte mediática. Bailando por un sueño no sólo se compone de la danza. En el baile va a sentirse más confiada, aunque en el momento mediático… Paula, sabemos, le escapa a las notas. No quiero presionarla ni meterme demasiado, porque es un tema que a mí me toca de bien cerca.

–¿Prefiere que no dé notas?
–Prefiero. Sin embargo, es su decisión.

–¿Quién acostumbra a liderar las discusiones de alcoba?
–Podemos tener opiniones encontradas, pero no nos tiramos platos. Gracias a Dios hay cosas sobre las que pensamos diferente, y las hablamos. ¿Viste esas parejas que tienden a ser iguales? Nosotros no. Nos elegimos desde un lugar diferente. Y está bueno, porque de dos diferentes puntos de vista nace otro.

–¿Cuál de los dos maneja la plata? ¿Y el control remoto?
–La plata, los dos. En cuanto al control, admito que me cuesta largarlo. Lo mismo, que me toquen los diarios. Si necesito levantarme a las seis para adelantarme, me levanto. Quizá es la madrugada y llamo: “¿No llegaron los diarios todavía?” “Sí, ya se los acerco… ¿Está despierto a las cinco y media?”, me apuran sorprendidos. “Justo me había levantado al baño…”. Lo único que cedo los domingos son las revistas de los diarios. Luego paso las secciones, el cuerpo principal. Y leo en absoluto silencio. No me divierte que el otro me anticipe las noticias.

–¿Han sufrido crisis fuertes Paula y usted?
–Crisis fuertes, no. Mejores momentos, algunos momentos no tan buenos, pero crisis, no, no.

–¿Planean otro hijo juntos?
–Por ahora únicamente planeé tatuarme los nombres de mis hijos. Mirá (levanta la manga izquierda de su remera Armani negra). Vengo de American Tattoo, en la Galería Bond Street. Debajo de la venda transparente hay un corazón y adentro, escritos, Micaela (18), Candelaria (16), Francisco (9), Juana (4).

–Epa. ¿Tercer tatuaje? Porque ya luce un motivo tribal en el brazo derecho, acompañado de sus iniciales MT, y la Rosa de San Francisco en la espalda.
–Te quedaste corto. Viene otro de San Lorenzo.

–¿Dónde irá el escudo?
–Habrá que descubrirlo.

–Descubrirlo ¿o consultarle a Paula?
–Mejor dejá que anda concentrada con Bailando… No para de ensayar.

–¿Recibió llamados de famosos ávidos de ingresar a Bailando por un sueño y Patinando con las estrellas?
–Recibí. Y a los cerca de cincuenta que escogimos tratamos de encontrarles un sentido. Deportistas, chicas lindas, actrices importantes, buscamos variedad. ¿A quién quise y no pude? A Juanita Viale, que padeció un problemita en la cintura, para que la juzgara su mamá (Marcela Tinayre). Lo mismo con Reina (Reech) y Juana Repetto. El público se prende con los veredictos del jurado y las reacciones de las parejas.

–Cierto periodista comentó la vez pasada que Gran Hermano es como Carlos Menem cuando triunfaba: “Nadie lo ve, nadie lo vota, pero ambos logran cifras asombrosas”. ¿Tinelli ve Gran Hermano? ¿Tinelli le cree a Ibope?
–Siempre le creí a Ibope, y he visto Gran Hermano. Está muy bien hecho. En mi ausencia de la pantalla chica además me encantó la promoción de Mujeres asesinas III. ¡Que emitan ya los capítulos nuevos! Igual que ando ansioso por ver ShowMatch.

–¿Ansioso? ¿Así lo encuentran los 47 cumplidos el 1º de abril?
–Ansioso por el comienzo y por el armado de la escenografía, que asombrará, aunque más calmo por dentro. E igual de competitivo. Al que trabaja en la televisión y te jura que no sigue el minuto a minuto y no es competitivo, no le creas… Además, las personas que sostienen eso son las más competivas por atrás. A mí me gusta competir y ganar, y prefiero reconocerlo, antes que pontificar: “Yo no hablo de la competencia con los medios”, y llamar y operar por todos lados.

–Casi una declaración de guerra, Tinelli. ¿Hacia quién o hacia quiénes?
–Olvidáte, tengo códigos. Y yo no lo tomo como una guerra. La palabra guerra me suena a matar. Paremos. Te vencen, vencés, el otro se recupera, vos te recuperás. Nadie tiene el éxito comprado. Hay lugar para todos. En serio, ando más calmo. Aprendí a delegar. Me voy dos meses y sé que el engranaje de Ideas… continúa funcionando. La tira Patito feo no se detiene, los preparativos de High School Musical, la selección, no se detienen. Antes me costaba. Dejé de preocuparme por cosas que antes me parecían terribles. José Sanfilippo acaba de enojarse conmigo porque no lo puse en mi seleccionado de San Lorenzo, sin saber que había elegido a jugadores que había visto mucho y no poco, como a él, uno de los grandes. Entonces lanzó despectivo: “Si ése nació en Bolivar, es un boliviano”. En otro momento me hubiese enojado. Pero estoy menos calentón. Y le comenté a mi gente: “¿Por qué no lo llamamos de jurado?”.

–Revélenos cómo es Tinelli detrás del escritorio, dentro de su casa, alejado de los flashes y la cámara: ¿amplio, cerrado, despótico, generoso?
–Abierto. Deberías charlar con la gente que me rodeó y rodea. Respecto al dinero, alguien que honra sus deudas, les paga a los cuatrocientos empleados de la productora por lo que entiende que valen, come en el bar, saluda, se cruza y conoce a cada uno y cambia de opinión si le acercan una mejor.

–Disculpe, ¿a su yerno, Juan Segundo Fernández Lerda, el novio de Micaela, también le acerca la mejor?
–Interrogálo a Juanse. Todavía no proyecté ningún atentado. Yo siempre jodía cuando eran chicas, y no, al final querés lo mejor. Mientras no me tutee, con él va a andar todo bien.

–¿Tiene un costado coqueto, usted? ¿Usa cremas? ¿Colecciona trajes, zapatos?
–Cremas uso, aunque mi dermatólogo sostiene que debería usarlas más. Después, intento mantenerme, verme flaco. Soy galletón de cara, así que enseguida que engordo me doy cuenta. Extraño cuando no corro dos o tres veces por semana. Respecto a la ropa, entra algo y sale algo. Hago circular. Como el dinero. No amarroco. Mi señora y yo preferimos gastar en viajes.

–¿Colecciona algo?
–En una época, marquillas de cigarrillo. Ahora, vinos. Tengo más de mil botellas. Varias españolas del ‘48, ‘50. Me encanta elegirlas y tomarlas entre amigos.

–Elegir. ¿Sabe a quién va a votar el 27 de octubre?
–Todavía no, y si supiera no lo mencionaría de forma pública.

–¿Eligió a Néstor Kirchner en 2003?
–Lo elegí, y me cae bien. Económicamente ha podido levantar al país y lo está haciendo crecer. Lo veo como un presidente con poder, con fuerza, con convicción. Una persona campechana, cercana a la gente. Lo que no me cierra es cuando su mensaje se torna medio violento, cuando confronta. Los argentinos necesitamos una gran reconciliación, un país con memoria pero con la cabeza apuntando adelante, porque los países crecen a partir del presente. Han salido naciones como España tras una guerra civil increíble. Me acuerdo de que mi abuelo (José) vino a hacerse la Amércia acá y hoy es al revés. Y otro tema que me preocupa es la inseguridad. Me deprime. Nos acostumbramos a que nos tiren un balazo en la esquina con real impunidad. Es un viva la pepa y nadie hace nada. ¿Qué ocurriría si mañana yo me pusiera a tirar piedras, romper vidrios, tomar una comisaría? Supongo que iría sopre. Todavía pasan cosas raras acá.

–¿Votaría a una dama como presidente?
–Reitero, aún no resolví. Pero sí.

–¿Candidato preferido en la Capital Federal, para el 3 de junio?
–Aún no lo resolví. Mauricio (Macri) es amigo hace años, Jorge (Telerman), junto a quien compartí la pantalla de Badía y Compañía, ha hecho un buen laburo, y Daniel (Filmus) funcionó bien en Educación. Necesito pensarlo.

–¿Para cuándo Tinelli jefe de Gobierno?
–¿Vos me querés c… la vida?

–¿O va a reemplazar a Rafael Savino en San Lorenzo?
–Seguís insistiendo en joderme.

–Ya pensamos la fórmula presidente–vice: Tinelli–Mortensen.
–¿Guido, como lo llama el Bambino Veira (carcajada)? A mí me gusta colaborar. Ayudo desde la Comisión del Centenario, el marketing, lo comercial, el sponsoreo de la camiseta, pasa que el Ciclón merece un presidente full time, y yo no estoy para presidente en la próxima elección. Mañana… Juan Alberto me aconsejaba conducir musicales, y yo me negaba: “Lo mío es el fútbol”, y acertó. Me apasiona recordarme en el Viejo Gasómetro con papá (Dino), que mi familia sea socia, el presente de unión, punteros a cancha llena. ¿Qué me falta?

–Darnos aquellos nombres que obvió en la entrevista.
–…

–¿Tres nombres?
–Ninguno.

–¿Dos y cerramos?
–Perdoná pero no.

–Bueno, al menos un nombre, Marcelo. Uno solo y nos vamos todos para casa.
–Ninguno. Ya te dije. Tengo códigos que otros no tienen.

“<i>Apenas empieza a sonar la música del primer programa, me ataca un cosquilleo. Pero salgo y se acabó</i>”, confiesa el bolivarense antes de su debut 2007. ¿El rating? “<i>Trabajo para nueve meses, no para tres</i>”.

Apenas empieza a sonar la música del primer programa, me ataca un cosquilleo. Pero salgo y se acabó”, confiesa el bolivarense antes de su debut 2007. ¿El rating? “Trabajo para nueve meses, no para tres”.

“<i>Admito que me cuesta largar el control remoto. Lo mismo, que me toquen los diarios. Si necesito levantarme a las seis para adelantarme, me levanto. Y leo en silencio. No me divierte que nadie me anticipe las noticias</i>”

Admito que me cuesta largar el control remoto. Lo mismo, que me toquen los diarios. Si necesito levantarme a las seis para adelantarme, me levanto. Y leo en silencio. No me divierte que nadie me anticipe las noticias

“<i>Uso cremas. Intento verme flaco. Extraño cuando no corro dos  o tres veces por semana. Respecto a la ropa, entra algo y sale algo. Hago circular. Como el dinero. No amarroco. Mi mujer  y yo preferimos  gastar en viajes</i>”

Uso cremas. Intento verme flaco. Extraño cuando no corro dos o tres veces por semana. Respecto a la ropa, entra algo y sale algo. Hago circular. Como el dinero. No amarroco. Mi mujer y yo preferimos gastar en viajes

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