“Yo sólo quería levantar la Copa” – GENTE Online
 

“Yo sólo quería levantar la Copa”

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Hubiésemos querido escribir el sueño –en forma de crónica– más o menos de la siguiente manera: “Hace ochenta y tres minutos que el mundo se detuvo, pero el mundo todavía no se dio cuenta de que se detuvo. Porque, cuando el árbitro italiano Nicola Rizzoli marcó el epílogo (las historias épicas tienen epílogo, no final) de Argentina-Alemania, cierta sucesión de hechos parecieron querer demostrar lo contrario dentro del legendario Maracaná: estalló un alarido, en boca de 74.738 almas, que estremeció al propio Cristo Redentor. Surgió la corrida desenfrenada de veintitrés muchachos vestidos de futbolistas y un señor vestido de traje, que de repente se fusionaron en lo que básicamente fueron a lo largo de treinta y dos días (del 12 de junio al 13 de julio): Uno. Colapsaron los celulares entre Rio de Janeiro y nuestra Patria. Un pibito de 1,69 metro, con cara de tímido y talento de otra galaxia tomó, besó y levantó ese subyugante trofeo de 6,17 kilos, cuerpo áureo y atractivo incomparable, que no es de nadie pero quiere ser de todos. Una multitud de novela, en el estadio, cantó –a pura pasión– el ya consagrado himno popular futbolístico Brasil decime qué se siente y enarboló –a pura garganta– la ya declarada versión oficial deportiva del Himno Nacional. Los periodistas de acá, allá y más allá, nos abrazamos. ¿Quién dijo que demostrar orgullo argentino atenta contra la objetividad? Fue entregado un puñado de medallas que brillaban fuerte frente a los flashes. Se inició la vuelta olímpica más vista de la historia... Hace ochenta y tres minutos que el mundo se detuvo, pero el mundo, o todavía no se dio cuenta de que se detuvo, de que nuestro Seleccionado acaba de consagrase campeón de la XX Copa FIFA Brasil 2014, o en realidad teme despertar”.

Lo admitimos, hubiésemos querido escribir el sueño más o menos así. Pero no se pudo. Porque el sueño terminó siendo un sueño.

Sí, convengamos: sucedió la mayoría de lo que acabamos de comentar, aunque cambiaron los roles y los protagonistas. Alemania venció a Argentina 1-0 y obtuvo el Mundial. Sí, subrayemos: pasaron ochenta y tres minutos, aunque la realidad indique que en la Zona Mixta que une los vestuarios y el sector de prensa (para obtener el pase resulta imprescindible una credencial verde, naranja y negra tipo tarjeta de crédito, con las inscripciones 64. 13 jul. Mixed Zone Press), ahora abunden las caras largas. Entonces se abre la puerta y aparecen y avanzan silenciosos, tristes y cabizbajos, sin ánimo de hablar con los medios gráficos y las radios, Angel Di María, Fernando Gago, Marcos Rojo, Lucas Biglia, Agustín Orión, José Basanta, Ezequiel Garay, Rodrigo Palacio, Augusto Fernández, Ricardo Alvarez, Gonzalo Higuaín, Maximiliano Rodríguez, Mariano Andújar, Federico Fernández, Enzo Pérez, Hugo Campagnaro, Ezequiel Lavezzi, Sergio Romero, Alejandro Sabella (el director técnico), Claudio Gugnali y Julián Camino (ayudantes de campo), Luis García (kinesiólogo), Pablo Blanco (preparador físico), Marcelo D’Andrea (masajista), Daniel Martínez (médico), Carlos Bilardo (director de Selecciones) y Juan Carlos Crespi (secretario de la misma área).

A continuación, también salen otros muchachos que detienen un instante su marcha, y expresan emociones: Javier Mascherano (ver nota aparte), Pablo Zabaleta (“tristeza, dignidad; en el deporte se gana y se pierde”), Martín Demichelis (“dimos el alma; no podemos reprocharnos nada”), Sergio Agüero (“un gran dolor; nos convirtieron cuando menos lo esperábamos”) y, claro, Lionel Andrés Messi, 27, rosarino, capitán, líder, jugador Nº 1 de la Tierra y Balón de Oro en Brasil 2014, quien taciturno acepta firmar la libreta de apuntes de un cronista que le pide un autógrafo para un tal “Tomás Gordillo, un pibe que te adora”, y luego recibe el recurrente obsequio que viene acercándole GENTE desde el inicio de la Copa.

–Leo, le entregamos el pin del partido anterior, frente a Holanda, cuando no transitó por el sector de prensa, y el de hoy, ante Alemania. También uno grande, de reconocimiento general: completó los siete encuentros, llegó a la definición y se consagró el mejor de la Copa.
–¡Ah, gracias!

–El resultado tras los dos tiempos y el suplementario no eclipsa el notable camino trazado por el equipo hasta el partido 64, un anhelo y objetivo de elite. ¿Comparte?
–Claro. Pasa que nos encontramos dolidos por la manera en que perdimos. La verdad, siento amargura y tristeza. Creo que era el día para ganar. Merecíamos un extra después del partido que protagonizamos. Tuvimos las ocasiones más claras, pese a que ellos manejaron la pelota. En este momento, no me importa el premio. Yo sólo quería levantar la Copa.

–¿Ahora, entonces?
–Ahora hay que mirar para adelante.

Leo Messi, el 10, el capitán, el mejor del mundo. Hizo cuatro goles, fue elegido –por votación popular– como el jugador más valioso del Mundial y se llevó el Balón de Oro. Nada alcanza. Quería alzar la Copa después de 28 años.

Leo Messi, el 10, el capitán, el mejor del mundo. Hizo cuatro goles, fue elegido –por votación popular– como el jugador más valioso del Mundial y se llevó el Balón de Oro. Nada alcanza. Quería alzar la Copa después de 28 años.

El team nacional posa para la foto. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Marcos Rojo, Martín Demichelis, Ezequiel Garay, Sergio Romero, Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín, Enzo Pérez, Lio Messi, Lucas Biglia, Pablo Zabaleta y Ezequiel Lavezzi.

El team nacional posa para la foto. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Marcos Rojo, Martín Demichelis, Ezequiel Garay, Sergio Romero, Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín, Enzo Pérez, Lio Messi, Lucas Biglia, Pablo Zabaleta y Ezequiel Lavezzi.

El juez italiano Nicola Rízzoli (42 años, arquitecto) no vio un clarísimo penal sobre Gonzalo Higuaín, cerca de los 15 minutos del segundo tiempo. Fue un largo rechazo de la defensa argentina, que el delantero corrió hasta dentro del área. Antes de que llegara, el arquero alemán Manuel Neuer lo cargó cometiéndole falta. Era penal y expulsión del golero. El árbitro sancionó infracción favorable a Alemania. De frente a la jugada estaba el lineman Renato Faverani, que tampoco vio nada. Mascherano le pidió a Rízzoli que cobre “una” bien. Otra vez nos metieron la mano…

El juez italiano Nicola Rízzoli (42 años, arquitecto) no vio un clarísimo penal sobre Gonzalo Higuaín, cerca de los 15 minutos del segundo tiempo. Fue un largo rechazo de la defensa argentina, que el delantero corrió hasta dentro del área. Antes de que llegara, el arquero alemán Manuel Neuer lo cargó cometiéndole falta. Era penal y expulsión del golero. El árbitro sancionó infracción favorable a Alemania. De frente a la jugada estaba el lineman Renato Faverani, que tampoco vio nada. Mascherano le pidió a Rízzoli que cobre “una” bien. Otra vez nos metieron la mano…

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