“Yo muestro hasta donde hay que mostrar, sin excesos” – GENTE Online
 

“Yo muestro hasta donde hay que mostrar, sin excesos”

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Cada tanto se le escapa un papi. Cuando se relaja o adopta cierto tono irónico. Entonces dice: “¿Sabés, papi?” o “No es difícil, papi”. La relación entre periodista y entrevistado impone cierta distancia y parece desubicado devolverle un mami. La producción fotográfica pronto llega a su fin. Dolores Barriero luce un brevísimo vestido amarillo que, en ciertas posiciones, deja al descubierto su culotte perfecto. “Me voy a poner la ropa de madre y hacemos la entrevista”, sugiere ahora. Cuando regrese al set lucirá jeans y vestido negro, atuendo de mami

–¿Qué pasa con su Conectados?
–Vuelve al aire el próximo sábado. Tuvimos una primera salida precipitada, de sopetón, y ahora nos tomamos tiempo para reordenar el material. Además, finalmente nos cambiamos al horario de la medianoche. Pasa todo esto porque la tele está medio loca, ¿no?

–La televisión no sólo está loca, además está caliente…
–Es cierto: hoy si sos actriz tenés que desnudarte en cámara. Hay mucho sexo, mucha promiscuidad… Yo tengo otro perfil, todo esto no coincide con mi forma de pensar y mi filosofía de vida.

–¿Jamás hizo un desnudo en televisión?
–Nunca. Sólo me desnudé una vez para un libro de Gabriel Rocca. Con esto tampoco quiero decir que no lo volvería a hacer. Sin caer en un cliché, reconozco que si es cuidado… Pero no soy una persona que se desnuda porque sí.

–¿Le propusieron participar de estas series de alto contenido erótico?
–No todavía. E imagino que, de proponerme algo, sería para aparecer en bolas por ahí. Y no me interesa.

–¿Qué mira en televisión?
–Muy poco. Alguna película y programas de cable. Estoy atenta a lo que pasa, pero no tengo un programa de cabecera ni nada de eso. Me gustan los canales de turismo, los documentales… Soy un embole, ¿no?

–¿Cómo piensa imponer Conectados en esta pantalla que jadea?
–Yo nunca viví preocupada por el rating. Prefiero sostener la calidad aún a costo de perder rating. En los pocos años que llevo en televisión siempre hice cosas de nivel. Mirá, El Rayo medía 6, 8 ó 10 puntos y, al mismo tiempo, era uno de los programas que tenía la pauta más cara de la televisión. Bueno, con Conectados pasa lo mismo: nos acompañan los anunciantes más prestigiosos. Ahora asoman todos en bolas y parece que lo que vende es la promiscuidad. Pero yo no soy una persona que va a cambiar su forma de ser porque hoy se usa algo que no va conmigo. Tampoco me interesa el chismerío.

–¿Su productor jamás le sugirió mostrar un poco más de piel?
–No se animaría a proponérmelo porque sabe que no es para mí. En todas las aperturas que hice usé minifaldas muy cortas y aparecí siempre escotada, pero con elegancia. De ordinario nada, ¿viste?

–Quizá con sus piernas alcance…
–Yo muestro hasta adonde hay que mostrar, sin excesos.

–¿El mundo de las modelos también está loco, Dolores?
–Pareciera que hoy se llama modelo a gente que hace otras cosas. Con esto no quiero ofender a nadie, pero modelo y vedette son cosas diferentes. Ahora hay una gran confusión, meten a todas las chicas en la misma bolsa… ¿Quién es modelo? La chica que hace el desfile de Ménage à Trois y la tapa de Para Ti. Pero hay chicas para todos los gustos y mercado para todas las chicas. Tampoco quiero aparecer como crítica ú opinóloga…

–Al mismo tiempo que las chicas menudas de cuerpos exuberantes coparon las pasarelas, usted parece haberse recluido…
–Yo tengo mi espacio en televisión y mantengo mis trabajos como modelo. Simplemente no me presto a determinadas cosas que no van conmigo.

–¿Desfilaría en la tele con Jelinek y Salazar, por ejemplo?
–No me invitan. Y si me llaman es para hacer algún sketch o de tanguera…Y ahí voy encantada porque me divierte ¿Qué querés? ¿Qué aparezca en tanga? No me veo. Hace diez años que laburo en esto y no estoy para pasearme en tanga para que me descubran. No es mi nivel de trabajo.

–Pese a todo, consiguió mantener su condición de “modelo más cara” de la Argentina.
–Puede ser. Yo sólo me mantengo fiel a mi estilo. Cuando todo decanta, lo que siempre funciona es la salud… Sigo siendo como siempre y me va muy bien.

–¿Cómo salió ilesa de la última feroz guerra de modelos?
–No entrando en esa. Tampoco fue una guerra muy grande, eran dos o tres chicas a las que les gusta el escándalo. Igual me rozaron: alguien dijo que yo llegaba tarde a los desfiles… Pero no me interesa, no voy a salir a contestar una pavada. No me gusta aparecer cuando se critican unas a otras.

–¿Qué fue lo peor que han dicho o escrito de usted?
–Ya ni me acuerdo. Hace mucho que no hablan mal de mi, por suerte.

–¿Qué hace cuando no trabaja? ¿Cuál es, a su criterio, el colmo de la felicidad?
–Estar en casa con mis chicos. Y viajar, mi otro placer. Cuando junto tiempo me escapo un mes y medio a destinos como la India…

–¿Persigue algún fin místico, va detrás de un gurú?
–Cero. Fui cinco veces a la India y ni siquiera se adonde queda el centro Sai Baba. Me encanta la comida hindú, que contiene mucha lenteja, arroz, verduras, queso casero… Es mi especialidad en la cocina. Y tengo mis fans. ¿No te gusta nada, no? No sabés lo rica que es esa comida picante, papi.

–¿Nunca un asado, Dolores?
–No como carne. Como sé cocinar y disfruto de mis verduras, no necesito comer un animal muerto al cohete. Pero no soy una fundamentalista ni una fanática que sólo consume lo orgánico. Al ser vegetariana, para tener una dieta balanceada, tenés que comer mucho lácteo. ¿Te aburro? Seguro que no vas a poner nada de esto. No es difícil, papi. Andá a comer a un restorán hindú y pedite “cordero al tandur”.

–¿Esta dieta indo–vegetariana es el secreto de su belleza?
–No, lo mío es genético.

–¿Cómo es la convivencia con su marido, Matías Camisani, cuando el sostiene un perfil mucho más bajo que el suyo?
–Perfecta. Cuando él me conoció yo ya era Dolores Barreiro y sabía a qué atenerse. Nos tomamos ciertos descansos de la gente cuando nos vamos a la miércoles, adonde no nos conoce nadie. También sé que si tengo que ir a un evento en el que va a haber muchos fotógrafos, lo más probable es que él no quiera acompañarme. Son acuerdos tácitos que tenemos.

–El hecho que usted facture más que él…
–(interrumpe) ¡Siempre me hacen la misma pregunta! Hay muchas mujeres que ganan más que sus maridos. ¿O a vos no te gustaría? A mi no me genera ningún conflicto. No es un tema que nos importe. Somos gente grande, papi.

–A propósito, ¿qué edad tiene, Dolores?
–Cumplo los treinta este año. Hay muchas que se sacan años, pero yo soy del 75 y no tengo complejos en decirlo. Me siento muy bien como estoy, a mi edad y con dos hijos a cuesta… Cuando me veo en el espejo me gusta lo que veo.

Dolores Barreiro protagonizó un solo desnudo en sus diez años de carrera. “<i>Usé<br />
minifaldas muy cortas y aparecí muy escotada, pero siempre con elegancia. De<br />
ordinario nada, ¿viste?</i>”, asegura.

Dolores Barreiro protagonizó un solo desnudo en sus diez años de carrera. “Usé
minifaldas muy cortas y aparecí muy escotada, pero siempre con elegancia. De
ordinario nada, ¿viste?
”, asegura.

“<i>Solo me desnude una<br />
vez para un libro de Gabriel Rocca. Con esto tampoco quiero decir que no lo volveria a hacer. Sin caer en un cliche, reconozco que si es cuidado... Pero no soy<br />
una persona que se desnuda porque si</i>”<br />

Solo me desnude una
vez para un libro de Gabriel Rocca. Con esto tampoco quiero decir que no lo volveria a hacer. Sin caer en un cliche, reconozco que si es cuidado... Pero no soy
una persona que se desnuda porque si

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