“Ya vestí a Máxima; ahora sueño con vestir a la primera presidenta argentina” – GENTE Online
 

“Ya vestí a Máxima; ahora sueño con vestir a la primera presidenta argentina”

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Cualquiera pensaría que las manos que confeccionaron el traje que usó Mariana Andrés para el casamiento de su cuñada, Máxima Zorreguieta (fue elegida la mejor vestida del casamiento de la princesa argentina por ¡Hola! y luego su foto recorrió las portadas de las revistas más leídas del mundo), nunca sostuvieron una raqueta de tenis, un palo de golf o levantaron una pesa. Pero Benito Fernández (47), el dueño de las manos en cuestión, rompe con varios tabúes acerca de su profesión, mientras desliza su metro 87 sobre los esquíes y sorprende a muchos: “¿Si un diseñador de modas hace deportes? Nuestra profesión está rodeada de muchos prejuicios. A los once años empecé a jugar al golf en el Tortugas Country Club; tenía 12 de hándicap. También practiqué equitación y tenis. Creo que el tenis es como el fútbol: un deporte muy social, que me ayudó a integrarme y a compartir”.

Benito aprendió a esquiar hace más de 25 años en Esquel, cuando su tío –Benito Fernández– era gobernador de la provincia de Chubut. “Arranqué gracias a él. Al principio me mataba a porrazos. Pero aprendí. Lo que me gusta del esquí es todo el ritual que lo rodea: empezar a la mañana, parar a almorzar y tomar una cerveza con amigos”, cuenta Fernández, quien cumplió 20 años con la moda.

–Dejó la carrera de Derecho por la alta costura. Una apuesta más que arriesgada…
–Yo estudiaba Abogacía, pero me gustaba la moda. Me faltaban ocho materias para recibirme. En aquel tiempo, acá no existía la carrera de diseñador, pero mis viejos me bancaron y fui a estudiar a París. En el 86 abrí mi primera boutique. Ya pasaron 20 años: en septiembre último festejé con un desfile. Y la estrella fue Valeria Mazza.

–¿Puede jactarse de ser uno de los hombres que más entiende a las mujeres?
–(Risas) El valor agregado de mi trabajo es, precisamente, saber comprenderlas. El secreto es sencillo: ¡sólo escucharlas! Aparte del diseño, creo que me buscan por eso. Cuando ellas no tienen tiempo para pensar es cuando más rindo. Digamos que en los desafíos es donde quedo bien parado.

–¿Qué es más difícil? ¿Dejar conforme a una diva o a una actriz muy popular?
–Las divas son muy inseguras y, aunque tienen asesores, también necesitan de tu apoyo. Se mueven en círculos altos, exigentes; por eso deben mostrarse seguras. Las divas no tienen tiempo y nosotros debemos resolver rápido, porque tenemos mucho trabajo. En cambio, las mujeres más populares son menos prejuiciosas, suelen ser más auténticas y te dejan crear y expresarte.

–¿Quiénes son las mejor y peor vestidas de la Argentina?
–No me gusta ponerme en el papel de criticón. Puedo decirte que, por suerte, las actrices se están poniendo las pilas. Ellas no se daban cuenta, pero en los premios Martín Fierro, por ejemplo, generan tendencia. La argentina es muy detallista con su pelo, el peinado y el color, pero un poco tímida a la hora de vestirse.

–¿Hay alguien a quien no vestiría nunca?
–A mí me gusta llegar a todo el mundo. No me divierte cuando las divas se cierran y no podés moverlas de su estética. Ahora empecé a hacer televisión e intento que la alta costura no sea tan rígida. Los jóvenes le tienen fobia a la alta costura, creen que es mala palabra.

–Es que sus vestidos son de precio, no para cualquier bolsillo…
–Es cierto, pero las chicas pueden acercarse desde otro lugar, mirar mis desfiles, sacar ideas. Me gusta que la moda sea algo social. No quiero quedar pegado a una cosa obsoleta.

–¿La moda se farandulizó?
–En los 90, las megamodelos eran protagonistas y ahora es cierto que los diseñadores tomamos más cartel. Hoy, la moda está de moda. Todo cambió: las actrices y los deportistas hacen de modelos. Fijáte un Beckham, que vende desde un auto hasta calzoncillos.

–¿Las divas prefieren que sus diseñadores sean gays?
–No, no creo que busquen eso. Ellas buscan contención y que las entiendan. Prefieren a los hombres, porque no vemos nuestros defectos y recibimos otra respuesta del espejo: no estamos tan pegados a la estética.

–¿Se está postulando para vestir a la mujer del Presidente?
–Sería un orgullo para mí. Ya vestí a la princesa Máxima, ahora sueño con vestir a la (posible) primera presidenta argentina.

–¿Qué opinión le merece Cristina de Kirchner?
–Es una Primera Dama con mucha personalidad y presencia, una mujer a la que se la mira. Tiene muy buen manejo de sus movimientos y creo que es una buena embajadora. Si tuviera la posibilidad de vestirla, jugaría un poco más con los colores, porque ella siempre elige tonos más vale neutros. La futura presidenta necesita un color más vibrante, fiel a su carácter.
Benito y sus chicas –de plástico– en la terraza del hotel Virgo, a 2.400 metros de altura.

Benito y sus chicas –de plástico– en la terraza del hotel Virgo, a 2.400 metros de altura.

Benito Fernández juega golf, tenis y fútbol. “Aprendí a esquiar en Esquel hace 25 años”, dice el diseñador, divorciado y padre de dos hijos.

Benito Fernández juega golf, tenis y fútbol. “Aprendí a esquiar en Esquel hace 25 años”, dice el diseñador, divorciado y padre de dos hijos.

“<I>Las divas son inseguras y necesitan tu apoyo. Se mueven en lugares altos, exigentes; por eso deben mostrarse seguras. Las mujeres populares tienen menos prejuicios. A veces son más auténticas</I>”.

Las divas son inseguras y necesitan tu apoyo. Se mueven en lugares altos, exigentes; por eso deben mostrarse seguras. Las mujeres populares tienen menos prejuicios. A veces son más auténticas”.

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