“Ya no necesito ser tan graciosa para que me miren los hombres” – GENTE Online
 

“Ya no necesito ser tan graciosa para que me miren los hombres”

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Nobleza y caballerosidad obligan: si el siguiente reportaje a Verónica Lozano no resulta divertido –o al menos aceptable–, la culpa no deberá recaer sobre Verónica Lozano, sino sobre quien lo escribe. Porque cuando se la consulta a Verónica Lozano: “¿Así que decidió operarse las lolas?”, y uno espera cierta contestación del tipo: “Olvidáte, no opino”, Verónica Lozano rompe el seudo-bajo perfil del noventa por ciento de sus colegas y lanza: “Sí, y me encanta cómo quedaron las ‘chicas’”. Porque si se reincide buscando detalles: “¿Cómo se animó? ¿Qué la llevó al cuchillo?”, aguardando el certero stop final: “Cerrada la cuestión. Punto y aparte”, Verónica Lozano redoblará la apuesta a puro humor: “Me había cansado de que mi espalda continuara de frente”. Y lo mismo al hablar de trabajo, de señores, de sexo, de lo que surja. Retrocedamos el casete y comprobémoslo. Preguntas de GENTE, respuestas de la bahiense.

–¿Así que decidió operarse las lolas?
–Sí, y me encanta cómo quedaron las ‘chicas’. En breve las bautizaré.

–¿Cómo se animó? ¿Qué la llevó al cuchillo?
–¡Uf! Estaba cansada de que mi espalda continuara de frente. Me planté ante el espejo, pensé, me interrogué y encaré: “Pronto cumpliré 35. ¿Quiero dejar de meterte hombreras adentro del corpiño? Quiero. Bueno, nena, ponételas y chau pichi”.

–Repasemos aquella delantera. ¿Le faltaba gol?
–No. Funcionar, funcionaba. El tema saltaba a la hora de tener en mis manos un lindo vestido. Ahí sufría pensando: “¡Qué lindo quedaría con un par de gomas piolas”. Lo mismo durante el verano. El bikini me observaba con bronca. Ergo, me animé.

–¿Saltó de…?
–Salté de 80 centímetros a 90. Hoy mi combo incluye 1,70 de altura, 37,5 de calzado, 52 kilos de peso, ojos castaños y 90-62-89 de curvas, lo que en la actualidad me permite descubrir el color de ojos de los varones.

–Explíquese.
–Previo a la cirugía, ellos venían caminando hacia mí con los ojos apuntando al piso. Nos cruzábamos, giraban y me husmeaban la cola. Pero face to face, cero. A la fecha, admito que gané admiradores en el sector frontal superior. Obvio, los argentinos se ratonean más con las curvas onda Luciana Salazar que con las rectas de cualquier muchachita delgada.

–¿Y estrenó las nuevas curvas? ¿Salió a la cancha?
–Tardé. Sin embargo, admito que sí, que he salido a las pistas.

–¿Reacción popular?
–Rápida y felizmente comprobé que ya no necesito ser tan graciosa para que los hombres me miren. Cuidado, tampoco existían reclamos masculinos, eh. No obstante, me recuerdo patente deshinchándome tras la intervención quirúrgica (del cirujano plástico Daniel Mendiondo). Parecía la Pradón pos balcón. Convengamos, chanzas al margen, que se trata de un asunto delicado. No promociono la cirugía. Me acaba de salir la psicóloga de adentro.

–Psicóloga, ex modelo, actriz, animadora, periodista… ¿futura vedette, quizás? Linda variedad la suya.
–Ni loca de vedette. Aunque, desde el aspecto físico, me siento para el Maipo.

–¿Qué se siente usted en realidad, Lozano?
–Excepto vedette, todo lo que enumeraste. Además, charlatana, a veces densa y teleboba, vulnerable o indestructible, susceptible, optimista, llorona, romántica, distraída, ciclotímica, dulce. Incluso corredora.

–De bolsa.
–Ja ja. Qué chistoso. A mí, que jamás perseguí ni un colectivo, me contrataron junto a Germán Paoloski para sumarnos al Nike Running Team y conducir el maratón de diez kilómetros que unió a Latinoamérica el sábado último. Y me recoparon los entrenamientos. Entonces, desafiando la desconfianza general, me la banqué y los prolongué a las órdenes de Pablo Goycochea. Descubrí un mundo genial. El mejor complemento para Figurella, donde, lógico, me sigo poniendo los reductores en el trasero.

–Citó a Paoloski, el periodista deportivo. También se mencionó al tenista Gastón Gaudio, ganador de Roland Garros. ¿Alguno de los dos cayó rendido a sus pies y sus flamantes redondeces?

–Aflojá. Germán es un colega de laburo. Gastón, un amigo de siempre. No pierdas el tiempo. Ando solapa. En agosto de 2004 me separé después de cinco años y medio de noviazgo (con Cruz Pereyra Lucena). Ahorremos palabras.

–¿Es mujer de una noche apasionada y “hasta nunca”?
–Para nada. No soy aventurera. Mis viejos, Graciela y Miguel, me criaron a la antigua. Vivo –y duermo– sola en un departamento de Belgrano. Bah, vivo acompañada de Pepe y Hugo, mis labradores de pelo largo, mis plantas heredadas de mamá, mis compactos de Sade, Robbie Williams, Green Day y Babasónicos, mis libros de autores nacionales e hispanos.

–Interesante, pero sola.
–Sola.

–Vaya contradicción.
–Vaya contradicción.

–Igual que encontrárnosla aquí espléndida, y saber que en lugar de andar luciendo tamaños atributos en televisión, encabeza con Daniel Tognetti, de lunes a viernes entre las 10 y las 13:30 Mi nombre es ninguno por Radio Spika (FM 103.1). Para su retorno a la pantalla, ¿con qué va a arrancar? ¿Con un curso de oratoria?
–Necesitaba paz, apartarme de ese fantasma llamado rating. Y lo disfruto a pleno, si bien extraño un poquito. Lo que no extraño ni medio, te juro, y vuelvo al tono serio, son…

–Anímese. ¿Son?
–Las hombreras.

Pasó de 80 a 90 centímetros de delantera. “<i>Hoy mi combo incluye 1,70 de altura, 37,5 de calzado, 52 kilos de peso, ojos castaños y 90-62-89 de curvas</i>”, bromea, muy en serio, Vero.

Pasó de 80 a 90 centímetros de delantera. “Hoy mi combo incluye 1,70 de altura, 37,5 de calzado, 52 kilos de peso, ojos castaños y 90-62-89 de curvas”, bromea, muy en serio, Vero.

 “<i>Estaba cansada de que mi espalda continuara de frente. Me planté ante el espejo, pensé y me interrogué</i>: ‘Pronto cumpliré 35. ¿Quiero dejar de meterte hombreras adentro del corpiño? Quiero. Bueno, nena, ponételas y chau pichi’”

Estaba cansada de que mi espalda continuara de frente. Me planté ante el espejo, pensé y me interrogué: ‘Pronto cumpliré 35. ¿Quiero dejar de meterte hombreras adentro del corpiño? Quiero. Bueno, nena, ponételas y chau pichi’”

“<i>Germán (Paoloski) es un colega. Gastón (Gaudio), un amigo. No pierdas el tiempo. Ando solapa. En agosto de 2004 me separé. Ahorremos palabras</i>”

Germán (Paoloski) es un colega. Gastón (Gaudio), un amigo. No pierdas el tiempo. Ando solapa. En agosto de 2004 me separé. Ahorremos palabras

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