“Ya no estoy para interpretar a un joven en busca del amor” – GENTE Online
 

“Ya no estoy para interpretar a un joven en busca del amor”

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Destapa una botella de Acqua Panna sin doblar la tapita roja. Se sirve, piensa, sonríe y entreteniéndose con ella, arremete. “De repente, sentí que estaba rodando en medio de postales de la historia –explica–, y pensé: ‘Oye, sí que eres un hombre privilegiado’. Aunque resulte casi imposible caminar los adoquines irregulares de Roma sin torcerte algún pie, ha valido la pena el mes y pico que filmamos aquí”, redondea Thomas Jeffrey Hanks, de 1,83 metro, camisa blanca, traje azul, zapatos inmaculados y un remate y un ademán certeros para cada respuesta.

–¿Sabe que gracias a la falta de poderes sobrenaturales y a su perfil de tipo común, algunos han bautizado al Robert Langdon que recrea de “primer héroe metrosexual”?
–Lo escuché. Sin embargo, necesitaría vestirlo de Calvin Klein o Prada para considerar algo así. Quizá mi nuevo peinado ayude. Ojalá en esta oportunidad el corte, a diferencia de lo sucedido en la época de El código Da Vinci, no sea centro de debates. Pero ¡entiéndanlo, a los 52 ya no estoy para interpretar a un joven en busca del amor! Y cuidado, que me considero el hombre más romántico del planeta.

–¿Rita Wilson, su segunda esposa (de cuyo apellido nació el nombre de la pelota que lo acompañó en Náufrago), opina lo mismo?
–No lo sé. Cumplimos veintiún años de casados y aún, además de hermosa, me resulta misteriosa.

–¿A usted, igual que a Langdon, le atrae el misterio?
–Seguro –aprieta la tapita roja–. Me despierto fantaseando qué será de mi día, cómo llegaré al final.

ENTRE EL CIELO, EL INFIERNO Y EL PLANETA VIP. “Alrededor de 400”, contestan los empleados de Sony Pictures cuando se les indaga acerca del número de periodistas que viajaron a Europa para cubrir el estreno mundial de Angeles y demonios, precuela de El código... que recaudara 758 millones de dólares en 2006. “¿Naciones? ¡Todas! Finlandia, Singapur, Brasil, Holanda, México, India, Puerto Rico, España, Bélgica, Grecia, Brasil, etcétera, etcétera. Y la suya, por supuesto”, puntualizan entregándonos un gorro, tatuajes alusivos y la credencial negra de cuatro subdivisiones en distintos colores que autorizan al Print Group, a la Press Conference, al Photo Call y a la Red Carpet. “Va a ser un maratón de tres días”, completan desde la sala Principe A del lujoso St. Regis, donde una decena de extras vestidos de soldados de la Guardia Suiza del Vaticano custodian el acceso, vigilando al grupo de religiosos que, reunidos dentro del hotel a propósito de una convención de La Fundación Papal, se detienen a observar el afiche, cuchicheando, destilando gestos de contrariedad y evitando opiniones ajenas a la del mayor obispo del globo. Nos referimos a Antonio Rosario (103, italiano), que calificó a Angeles y demonios de “estupidez inútil”, denunciando “su contenido denigratorio, difamatorio y ofensivo para los valores y el prestigio de la honorable Santa Sede”. Casi nada.

“SI VIERA LA CINTA, A BENEDICTO XVI LE GUSTARIA”, entiende Ron Howard (55, de Oklahoma), el director, luciendo una visera que exhibe las iniciales CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear, que funciona en Ginebra, Suiza, y aparece en el relato) y comentando que se le propuso al clero asistir a una función privada “para que saque reales conclusiones, cosa que no aceptó. Aparte, nos cancelaron el cóctel de recepción a la prensa que organizamos en la Residencia Paolo VI”, informa. Parece que horas antes del evento, argumentando “cuestiones de orden interno”, los responsables de las habilitaciones generales desistieron, sin una explicación demasiado convincente y sin dejar entrar el banner de dos metros por medio que iba a instalarse ahí. Anteriormente, tampoco habían aceptado que se rodara en su jurisdicción. “Tanto, que varias locaciones debieron recrearse en Park Hollywood, Estados Unidos”, señala desde sus imponentes ojos verde musgo Ayelet Zurer (39, israelí), la doctora Vittoria Vetra en la ficción. “No hay que confundirse –opina minutos luego, también ante GENTE, Ewan McGregor (39, escocés), al tiempo que bebe un sorbo de café cortado–. Rodamos un thriller, una novela, y punto. Saquémosle solemnidad al tema, divirtámonos. En una escena, me acuerdo, los extras vestidos de curas se pusieron a cantar Rapsodia bohemia, de Queen”, ilustra quien personifica al camerlengo Patrick McKenna, mano derecha del Papa que acaba de morir y responsable del cónclave que elegirá a su sucesor.

PREMIERE IMPONENTE, TAPPETO ROSSO, STARS TOP. Al norte de la ciudad se alza el Auditorio Parco della Musica, construido durante 1995 en el predio de los Juegos Olímpicos de 1960, y con tres salas. En la Giuseppe Sinopoli, para 1.200 espectadores, se exhibirá el largometraje. Claro que antes los involucrados necesitarán recorrer una larga alfombra roja –sorprendiéndose ante las ocho enormes esculturas, mitad demonio, mitad ángel, y la centena de fornidos guardaespaldas– contestando preguntas frente a las cámaras, saludando a los fans armados de remeras, libros, gigantografías e histeria, y posando de cara a unos cincuenta fotógrafos apostados en la escalinata, que no lograrán disparar sin que alguna pista revele qué evento cubren puesto que, amén los numerosísimos carteles, interminables proyecciones temáticas rebotan en el cielo y la alfombra. Hablamos de las imágenes de La creación, de Miguel Angel Buonarroti, la cúpula de la Basílica de San Pedro y los ambigramas (términos que pueden leerse al derecho y al revés) de las palabras illuminati –en referencia a la antigua y temible secta científica que marca el hilo del relato–, y earth –tierra–, air –aire–, fire –fuego– y water –agua–, las cuatro claves para encontrar el contenedor de antimateria que amenaza volar la cuna y casa del Catolicismo. La ovación se la ganará el último en arribar. Hanks, claro.

“NINGUNA PELICULA PUEDE AFECTAR LAS CONVICCIONES”. A pesar de los 42 títulos de su trayectoria, desde el debut en Sabe que estás sola (1980), pasando por las inolvidables Despedida de soltero (84), Philadelphia (93), Forrest Gump (94), Apolo 13 (95), Rescatando al soldado Ryan (98) y La terminal (2004), hasta la fecha Tom –nacido el 9 de julio de 1956 en Concord, hoy residente en un chalet de Los Angeles– parece no haber perdido el buen humor. Al contrario, mientras continúa manipulando la tapita roja de Acqua Panna, el padre de Colin, Elizabeth, Chet y Truman afirma que sigue honrando su trabajo. “Pisar puntual el set, conocer el texto y mantenerte al tanto de lo que aguarda allí, te definen como profesional...”, argumenta.

–¿Y afrontar las polémicas que generan producciones del tipo El código Da Vinci y Angeles y demonios?
–Lógico. Admito que las teorías conspirativas contra la Iglesia se han convertido en un gran negocio. No obstante, nunca tomamos decisiones para impactar. Al que sienta que los 140 minutos de A&D pueden ofenderlo, le recomiendo evitarlos.

–¿En qué cree Tom Hanks?
–Mira: ninguna película puede afectar las convicciones personales o la filosofía de uno. He tenido mi propia formación en la fe cristiana y en otros aspectos. La verdad, creo que hay una existencia suprema allí arriba, que supera y excede los ataques y las defensas de ocasión –cierra, saluda y parte, abandonando la tapita roja para aquel que desee guardarla de recuerdo. “¿Todavía no se estrenó la segunda y preguntás por la siguiente?”, advierte Hanks, al que  le será difícil abandonar su rol de profesor de Iconología y Simbología de Harvard.   Por la nueva parte habría cobrado la cifra record de 50 millones de dólares.

“¿Todavía no se estrenó la segunda y preguntás por la siguiente?”, advierte Hanks, al que le será difícil abandonar su rol de profesor de Iconología y Simbología de Harvard. Por la nueva parte habría cobrado la cifra record de 50 millones de dólares.

Hanks rumbo a la mini-conferencia de prensa en el St. Regis.

Hanks rumbo a la mini-conferencia de prensa en el St. Regis.

La red carpet del Auditorio Parco della Musica. A los costados de Tom Hanks, Dan Brown, Ayelet Zurer, Ewan McGregor y Ron Howard, entre otros integrantes del team de Angels & Demons. El Estado del Vaticano, enclavado en Roma, no autorizó el rodaje dentro de sus 0,439 kilómetros cuadrados. Se debieron tomar vistas y montarles las escenas vía computadora.

La red carpet del Auditorio Parco della Musica. A los costados de Tom Hanks, Dan Brown, Ayelet Zurer, Ewan McGregor y Ron Howard, entre otros integrantes del team de Angels & Demons. El Estado del Vaticano, enclavado en Roma, no autorizó el rodaje dentro de sus 0,439 kilómetros cuadrados. Se debieron tomar vistas y montarles las escenas vía computadora.

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