«Y pensar que yo creía que a los 30 iba a estar cerca de mi retiro…» – GENTE Online
 

"Y pensar que yo creía que a los 30 iba a estar cerca de mi retiro..."

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En su amplio departamento, ese que ocupa en el centro cordobés junto a Lorena
(22) y su hija Julia, que nació el 6 de julio, ningún detalle indica que allí
vive uno de los basquetbolistas más importantes de la Argentina. La moderna
decoración, con sillones en cuero blanco, rojo y negro, que hacen juego con las
paredes, se complementan con un cuadro gigante de la soprano griega María Callas
y una esfera iluminada cubierta de alambres. Una guitarra eléctrica y dos
computadoras llenas de cds con música de rock completan la escena.

Hay que recorrer varios minutos el lugar para poder divisar una foto de
Oberto (30) con la camiseta de la Selección argentina, apoyada sobre una de las
paredes de la cocina. Y Fabricio, el hombre que esta semana dará "el paso más
importante de su carrera
" -según sus propias palabras- firmando un contrato
que lo vinculará con San Antonio Spurs, explica sus razones: "El
departamento lo decoró Lorena y yo casi ni intervine. Ella pintó las paredes de
rojo y blanco
-por más que yo sea fanático de Boca- y se encargó de
buscar todos los muebles. Además mi museo personal está en mi habitación de
pibe, en la casa de mis padres en Las Varillas. Ahí tengo mis camisetas, mis
pelotas, las redes de los aros, todo
".

Hace 45 minutos que estamos en la casa, pero todavía no comenzamos la nota.
Julia, la beba, tuvo una noche a puro llanto y Fabricio, después de convidarnos
un café, le prepara el desayuno a su esposa. Y sus ojos se iluminan cuando su
hija da los primeros bostezos de la mañana. Al parecer, éste fue un año perfecto
para el pivot de 2,08 metros y 109 kilos. A la alegría de haber conseguido la
medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 se le sumó el nacimiento
de Julia y el pase nada más y nada menos que al equipo campeón de la NBA, donde
juega su compatriota y amigo Emanuel Ginóbili: "Estoy muy feliz con este
presente. Para mí es algo increíble: llegar a San Antonio y además tener a Manu
de compañero. Pensar que yo creía que a los 30 iba a estar pensando en mi
retiro… Hoy tengo más ganas que a los 20
". En estos días, Oberto está
viajando a Texas para firmar su contrato con los Spurs y, de paso, ir
buscando casa para su familia.

-¿Cuáles son los factores que abrieron a los argentinos las puertas de la
NBA?
-Creo que después del Mundial de Indianápolis 2002 comenzaron a mirarnos de
otra manera. Pero sin dudas el papel de Manu en estos tres años fue la llave.

-¿Y pudiste hablar con Ginóbili sobre tu pase?
-Hablé antes de que mi contratación se hiciera oficial. Los dos estábamos
muy contentos y él me dio todo su apoyo. Va a ser muy importante para mí contar
con él en el equipo.

-¿Tenerlo a Manu en el equipo es como tener a Maradona?
-Sencillamente es fantástico. Resuelve jugadas que no entendés cómo lo hace.
Yo lo conozco desde los 18 años y hasta en los entrenamientos hace cosas que no
se las ves hacer a ningún jugador del mundo.

DE LAS VARILLAS A LA NBA. Fabricio Oberto nació el 21 de marzo de 1975
en Las Varillas, un pueblo de 17 mil habitantes ubicado a 165 kilómetros de la
capital cordobesa. Y a diferencia de sus padres, Irma y Raúl, y de su hermano
Pablo -que jamás practicaron deporte alguno-, de chico Fabricio jugaba a todo: "Hacía
atletismo, fútbol y básquet
", nos cuenta. Finalmente, por su altura, se
decidió por los saltos y los tiros al aro: "A los siete empecé a jugar en
Huracán de Las Varillas y lo hice hasta los 16. Después pasé a Ameghino de Villa
María y, cuando cumplí 18 y terminé el secundario, pasé a Atenas de Córdoba
",
rememora Oberto y habla de su paso por Atenas como algo que lo marcó en su vida
deportiva: "Cuando yo tenía siete años me había sacado una foto con Marcelo
Milanesio, y once años después estábamos jugando en el mismo equipo. No lo podía
creer. Ese era mi máximo sueño
".

En esa época, Fabricio dividía sus tiempos entre los entrenamientos y los
estudios terciarios en la carrera de Ciencias Económicas y Marketing.
Pero después de cinco temporadas, en 1998, su carrera deportiva dio un salto de
calidad: el pase al Olympiakos Piraeus de Grecia. "A pesar de que
sabía que estaba jugando en Europa, pasé momentos muy duros. Ese año se había
disputado el Mundial, precisamente en Grecia, y me había ido muy bien. Pero al
poco tiempo me fracturé la mano izquierda, estuve un tiempo parado y ya nada fue
igual. Estaba en un equipo que tenía una presión extrema. Imagináte que nosotros
ganábamos partidos por 20 puntos y nos ponían multas porque no habíamos ganado
por 40. Por eso decidí dejar de jugar ahí. Y como no llegábamos a un arreglo,
estuve seis meses parado, hasta que el Tau Cerámica de España compró mi pase
".

La fractura de su mano izquierda no sólo atentó contra su carrera en Grecia,
sino que también frustró un más que probable ingreso a la NBA, nada menos que en
las huestes de los New York Nicks. Pero como no hay mal que por bien no
venga, en esos meses que Oberto estuvo lesionado volvió a Las Varillas y allí
conoció a Lorena, entonces una chica de 16 años. El flechazo fue mutuo. Y dos
años más tarde se casaron. "Lorena me cambió la vida. Cuando estás lejos de
tu país, saber que en tu casa está la persona que amás, que te prepara una linda
comida, bah, que te organiza tus días, es algo que no se paga con nada
".

En Europa, con Julio Lamas como entrenador, las cosas cambiaron para el pivot
argentino. Y en los tres años que estuvo en Grecia y España consiguió su primer
título europeo, una Copa del Rey y el campeonato de la liga ACB.
Sus destacadas actuaciones le valieron el pase al Pamesa Valencia, donde
hizo muchos amigos futbolistas, entre otros, Martín Palermo y Pablo Aimar: "De
cada país tengo una anécdota. De Grecia, me sorprendió mucho la forma de
manejar. Son terribles, no hay mano ni contramano, la gente estaciona donde se
le da la gana, un caos.  Después en España también me fue muy bien. Incluso
el primer año viví en la ciudad de Vitoria con el correntino Federico Kammerichs
en el mismo edificio. ¡Me acuerdo que venía a casa y me vaciaba la heladera, eso
ponélo! (risas). En ese tiempo en el Tau Cerámica, junto a Federico y a García,
un jugador español, teníamos un programa de radio que se llamaba De todo menos
básquet. Hacíamos notas con futbolistas argentinos, pero nada de hablar de
deporte. El
Cuchu Cambiaso, por ejemplo, nos contó sus fantasías
sexuales. Otra vez armamos una noche cuartetera y, entre otras cosas, sonó Yayo,
el zarpado que estaba con Tinelli, con su Cuarteto Obrero. Los gallegos
escuchaban 'Te voy a romper el o…', y nos llamaban para ver quién era el
cantante
".

-¿Y fuera del básquet cómo sos?
-Un tipo tranquilo y con algunos hobbies. Me gusta mucho navegar por
Internet, escribir poesías, leer y hace tres años que le vengo pegando duro a la
música con la guitarra. En mi casa en España había armado una sala de ensayos y
ahí tocábamos con mis amigos. Lo que más me gusta es el rock, y si es nacional
mejor. Soda Stéreo, Los Redondos, de todo un poco. Esa es mi selección.

-Hablando de selección, ¿cómo ves esta nueva etapa que se viene con Sergio
Hernández como técnico?
-No tengo dudas de que será un digno sucesor de Rubén Magnano. Nosotros -los
"viejitos" de la Selección-, como logramos la clasificación directa para
el Mundial 2006 de Japón, estamos un poco de vacaciones. Recién el año
que viene nos vamos a volver a poner la camiseta celeste y blanca. Claro que la
presión será otra, porque los rivales ven diferente a una selección que tiene
jugadores de la NBA.

-¿Ya te ves jugando con la camiseta de los Spurs?
-La verdad, todavía no lo puedo creer. Pero sé que cuando llegue será un
momento muy emocionante para mí. Estuve tantos años esperando este momento que
ahora voy a demostrar todo lo que puedo dar.

En su departamento de Córdoba, a días de firmar su contrato con San Antonio, 
Oberto declara: “<i>Hoy, a los 30 años, tengo más ganas que a los 20</i>”. Pero no todo<br />
es básquet en su vida: es un fanático del rock y despunta el vicio con su<br />
guitarra eléctrica.

En su departamento de Córdoba, a días de firmar su contrato con San Antonio,
Oberto declara: “Hoy, a los 30 años, tengo más ganas que a los 20”. Pero no todo
es básquet en su vida: es un fanático del rock y despunta el vicio con su
guitarra eléctrica.

“<i>Fabricio no tendrá problemas en adaptarse a la NBA</i>”

Fabricio no tendrá problemas en adaptarse a la NBA

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