«Voy a hacer de chica sexy mientras el cuerpo me lo permita» – GENTE Online
 

"Voy a hacer de chica sexy mientras el cuerpo me lo permita"

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Strippers. Muchas strippers. Esa era la idea de fondo para la despedida de soltero de Tony Parker –24, nacido en Bélgica aunque con nacionalidad francesa–, de parte de sus compañeros en San Antonio Spurs, donde juega de base y es un poco menos estrella que Manu Ginóbili. Pero esa celebración, prevista para cuando terminara la temporada de la NBA, no va a poder ser. Eva Longoria (32), la novia de Tony, con quien se va a casar en un auténtico chateau francés no muy lejos de París el 7 de julio –el día 7/7/7, cosa que al joven Parker le parece de excelente augurio–, dijo que ni sueñe con esa despedida, desde su exigua (1.57 m) pero temible estatura.

Curioso, porque Eva, hace un tiempo, confió que el mejor sexo que tuvo en el 2005 fue con su pareja de vibradores, Rabbit y Pocket Rocket, “los mismos que les compro a mis amigas para sus cumpleaños”, y que hasta le divertía la idea de probar con otra mujer, “porque las chicas son criaturas hermosas”. No sabemos si la más picantona de todas las Desperate housewives –serie éxito de la tele estadounidense, donde hace de Gabrielle Solís (el papel que en la versión criolla tiene Araceli González), una ex modelo aburrida que se acuesta con su jardinerito teen, interpretado por Pete Metcalfe, hoy en tratamiento por su alcoholismo– probó con chicas. Pero –haz lo que yo digo, no lo que yo hago–, le prohibió al pobre Tony la despedida con strippers o con alguna de las dieciséis Silver Dancers, las deseadas porristas de los Spurs.

Pero volvamos a Eva Jacqueline Longoria: latina ardiente, así, bien fresquita y mucho menos pretenciosa que Jennifer López, pura sangre mexicana, nacida en Corpus Christi, Texas –fue reina de belleza de su pueblo en 1988, a los 13 años–, y criada en una quinta donde vivía a lo Heidi, con cuatro hermanas, complejo de patito feo, y lavaba su ropa en una laguna cercana. Después estudió kinesiología y llegó a la tele, con unos cuantos papeles menores y olvidables. Luego, Desperate housewives y hasta la chance de ser coprotagonista en cine de Michael Douglas y Kim Basinger en El centinela, un thriller estrenado en el 2006. Y ahora, esto de la boda con Parker, que son sus segundas nupcias. Hace unos años estuvo casada con Tyler Christopher, galán de pantalla chica. Parker se lo propuso de forma arrebatada: voló hasta Los Angeles sin aviso y le pidió matrimonio de rodillas. A Eva le encantó.

Ahora, ella regresó al modelaje (es una de las caras de L’Oréal, junto a nada menos que Penélope Cruz, Scarlett Johansson, Charlize Théron o Beyoncé) en la nueva campaña de la marca Bebe Sport. Ella dice: “Fui instructora de aerobics por un tiempo; de esto entiendo bastante”. Y sobre eso de ser muy hot, aclara: “El 80 por ciento de los guiones que me llegan son dramáticos, lo que me pone un tanto loca. Entonces digo: ¿dónde están los papeles sexy? Y voy a hacer de chica sexy mientras el cuerpo me lo permita. En este negocio, las mujeres tenemos fecha de vencimiento”. También podría ser una chica Almodóvar. “Me muero de ganas de trabajar con él”, dijo en Barcelona hace unos días. Y apunta que Penélope Cruz es amiga y muy buena onda. Crecimiento profesional, aunque midas 1,57 y uses pestañas postizas.

Latinos en los Estados Unidos hay muchos: casi 40 millones. Pero ser latina en pantalla, para Eva, no fue algo fácil, y eso que la revista People la eligió hace un par de años como “la latina más hermosa” en Norteamérica: “Mi origen siempre fue difícil para trabajar en Hollywood, aunque eso está cambiando en los últimos años. Con Gabrielle, mi personaje, rompí un poco el molde, porque no es el estereotipo de latina común. Es rica, y en vez de ser mucama, tiene una”. Próximamente será la conductora y productora de los ALMA Awards, o los premios de la American Latino Media Arts, en reconocimiento a los hispanos del show business de allá. ¿Hollywood en castellano? Claro que sí. Y ella pone lo suyo.

Con Tony –que acaba de lanzar su disco de rap, Balance-moi, que a Eva le fascinó pero a la crítica no tanto–, tiene sus reglas para una relación saludable. Primero: “Nunca nos vamos a la cama enojados”. Segundo: “Si nos peleamos, nadie tendrá la razón. Sólo debemos entendernos mutuamente”. Por ahí anda la idea de adoptar, aunque no al estilo Brad o Angelina. Dice al respecto: “En algún punto, yo quiero tener una familia. También quiero adoptar un hijo. No siento la presión de ser mamá con tantos chicos sin padres en este mundo”. Es un punto válido.

Respecto de Desperate housewives últimamente no obró muy bien que digamos. En plena tele estadounidense, en una entrevista, se dedicó a contar secretos de la próxima temporada de la serie, lo cual provocó un ataque de rabia en los ejecutivos de la producción. Ah… Si tiene un hijo, la ABC –cadena que produce el programa– le cancela el contrato. No es un escenario fácil.

Lo mejor de la boda, quizá, será el cortejo: nada de nenes angelicales. El líder será Jinxie, el maltés blanco de Eva –raza canina muy de diva, por cierto–, al que le están haciendo un collar de diamantes para su llegada al altar. Entre pedicuría, accesorios y demás, Jinxie le sale a su dueña unos quinientos dólares al mes.
Es decir, vamos: ¿quién no quiere un perrito de quinientos dólares al mes?

Eva, 1.57 de estatura y con tacos mortales, posando para la nueva campaña de Bebe Sport. Ella aprovecha el momento: “<i>En este negocio, las chicas tenemos fecha de vencimiento</i>”.

Eva, 1.57 de estatura y con tacos mortales, posando para la nueva campaña de Bebe Sport. Ella aprovecha el momento: “En este negocio, las chicas tenemos fecha de vencimiento”.

“<i>Quiero tener una familia. Y también adoptar un hijo. No siento la presión de ser mamá con tantos chicos sin padres en este mundo</i>”.

Quiero tener una familia. Y también adoptar un hijo. No siento la presión de ser mamá con tantos chicos sin padres en este mundo”.

Eva con su chico, Tony Parker –con quien se casará en Francia–, en plena cancha. Ella le prohibió las strippers para su despedida de soltero. Con Marianela, la mujer de Manu Ginóbili, mucho aguante tribunero para San Antonio. Y con las Desperate housewives, éxito de pantalla, aunque no se lleva muy bien con sus co-stars.

Eva con su chico, Tony Parker –con quien se casará en Francia–, en plena cancha. Ella le prohibió las strippers para su despedida de soltero. Con Marianela, la mujer de Manu Ginóbili, mucho aguante tribunero para San Antonio. Y con las Desperate housewives, éxito de pantalla, aunque no se lleva muy bien con sus co-stars.

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