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¿Volver a empezar?

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La que siempre hizo todo para mantener la pareja fue Mecha”, cuentan quienes los conocen de cerca. “¿Y cómo va a estar? Mal. ¿Cómo estarían ustedes? ¿O nunca tuvieron un desencuentro con su pareja?”, agrega ofuscada su madre. También dicen que en la intimidad, Susana Giménez justificó la reacción de su hija contra Vito Rodríguez (29). ¿Se acuerda? El martes 2 de marzo, la modelo, más conocida como la melliza Petardo (la misma que aparece inmortalizada en una canción de Andrés Calamaro, que además tuvo un affaire con Diego Torres y que ahora es vinculada con la pareja de Mercedes Sarrabayrouse, Eduardo Celasco), se encontró con un púgil que le sacaba dos cabezas. ¿Escenario del combate? Soldado de la Independencia y Jorge Newberry, pleno Cañitas. Y en esa pelea que ganó por knock out, Mercedes Sarrabayrouse tiró por la borda sus 47 años de perfil bajo (el 22 de octubre cumple 48). “La estaba esperando desde hacía cuatro meses”, también contaron sobre el día en que la hija de la mujer con mayor exposición de la Argentina mostró su costado más humano. “Nunca entró en un escándalo ni quiso compartir la fama de su madre. Pero esta vez se trataba de su familia. No le importaron ni el ridículo ni el escándalo, no le importó nada. Quiso marcar su terreno”, explican. Y por eso le dijo lo que le dijo al fin de la disputa: “No vas a arruinar a mi familia, ¡puta!”.

ASTILLAS DEL MISMO PALO. Mercedes Sarrabayrouse nació como la hija de María Susana Giménez Aubert, por aquellos tiempos secretaria de una fábrica, pero creció como la hija de la figura más importante del espectáculo local. Cuando tenía un año, su mamá ya era una modelo en ascenso, y en esos días, también, se separaba de Mario Sarrabayrouse, su primer marido. Cuando cumplió seis, Susana era la protagonista de la publicidad del jabón Cadum, esa que exclamaba “¡shock!”. La exposición y el trabajo de su madre hicieron que Mecha creciera entre lujos y viajes, y que el rol de mamá presente lo cumpliera su abuela María Luisa. “Dentro de lo que pude, he sido una buena madre. Quizá no le di cantidad de tiempo, pero sí mucho cariño y mucho amor...”, define Susana. Pero fue María Luisa quien decidió que estudiara en La Anunciata y quien la acompañó en la mayoría de sus primeros días a clase.

“Mecha y yo somos casi simbióticas. Ella es mi mejor amiga, y yo la de ella”, continúa la mamá. Mujeres de armas tomar, cabría agregar, más si comparamos algunas de las piñas que Mercedes le dio a la Petardo para alejarla de su marido, con aquel cenicero que Su le revoleó a Huberto Roviralta. Lo cierto es que Mecha vive uno de los momentos más tristes de su vida. El anterior fue en 1996, aquel 9 de julio en que murió su abuela María Luisa, su segunda mamá, como le dijo alguna vez. Aunque este sufrimiento por salvar a su familia ya se parece a una agonía. Es que la crisis entre ella y Celasco comenzó en 2007, casualmente el tiempo que le atribuyen a la relación de Eduardo con Vito.

Fue en septiembre de ese año cuando ocurrió un hecho que los volvió a unir: el 2 de septiembre se incendió la casa familiar que Mercedes y Eduardo tenían en Carmelo, Uruguay. La desgracia con suerte llevó a la hija de la diva a creer otra vez que las cosas podían cambiar, incluso conociendo los rumores de la amistad de su pareja y Victoria Rodríguez. Mecha siempre creyó. Por eso, al verano siguiente volvieron a veranear juntos con sus hijos, Lucía (16) y Manu (14), como si nada hubiera pasado.

CAMBIO POR DENTRO. Un dato a aclarar: para todo el mundo, Eduardo Celasco es el marido de Mercedes Sarrabayrouse pero, más allá de esta separación, la pareja nunca se casó oficialmente. Es decir, en caso de separarse, no tendrían que firmar el divorcio.

Desde aquella crisis de 2007, Mecha decidió cambiar ciertos hábitos en su vida. Abandonó una de sus mayores tentaciones, la carne, se hizo vegetariana y, aconsejada por su madre, encaró una dieta macrobiótica, que la hizo sentir más armónica. Gracias al yoga y al seminario de respiración profunda abandonó las pastillas para dormir y consiguió más serenidad en ciertas decisiones. “Su nuevo estado espiritual le cambió el humor. Ahora toma dos litros de agua por día, es adicta a las milanesas de soja y a los vegetales crudos. Todo eso mejoró su organismo y su cuerpo. Se la ve espléndida, tal vez más limpia por dentro, aunque ella dice ser la de siempre. Ya no toma pastillas ni para los dolores de cabeza, que antes sufría con frecuencia. Lo único que la amarga es la relación con Eduardo”, cuenta un amigo de la familia.

Mercedes y Eduardo comenzaron este 2010 separados. Ella viajó a Punta del Este con su madre, pero desde que supo que su ex descansaba en la península uruguaya en compañía de Victoria Rodríguez decidió no mostrar más la cara en ningún evento. Eso le dolió, pero la gota que rebasó el vaso ocurrió el 26 de febrero, cuando falleció su abuela paterna, María Rosa Sarrabayrouse, y Celasco no la acompañó en el velatorio. “A Mecha le hubiese gustado que la acompañara. Estaba sensible y lo necesitaba. Pero, más allá de todo lo que sufrió, ella sigue enamorada y quiere recuperar a su marido. Por ella y por los chicos”, explican en su entorno.

LA ULTIMA SEMANA. El sábado 13 de abril, la hija de Susana decidió ponerles fin a las guardias periodísticas y a la exposición. Ni siquiera asistió a misa en la iglesia San Martín de Tours y, después de estar durante dos semanas en el centro de las miradas, se subió a un avión y viajó a Miami. Dicen que su mamá habría sido quien la orientó a dar ese paso y dejar a Celasco después de tres años de crisis: “O se arreglan o se separan; estirar las cosas es peor”. Los que más la conocen cuentan que Susana está muy mal por lo que vio sufrir a su hija durante los últimos meses, y que ella entiende que lo mejor sería cambiar de rumbo.

Desde fines de 2009, Eduardo no forma parte de la sociedad comercial que tenía con Susana. En marzo de 2010 ya no apareció como el ejecutivo de cuentas de su revista. ¿Una clara señal de la salida de Celasco de la vida de Mecha? Susana prefiere no decir nada. “En cambio, Mecha quiere darle una nueva oportunidad”, cuentan en su cerrado círculo. Quien apoya la idea de la reconciliación es la madre de Eduardo, la ex vedette Jorgelina Aranda. No sólo le dio refugio a su hijo en el departamento que tiene en Palermo, sino que buscó visitar y estar cerca de Mercedes cada vez que pudo. “Fue casi una mediadora”, arriesgan los íntimos. Por lo pronto, el último fin de semana tuvo a Celasco en la casa de Barrio Parque, junto a Mercedes y sus hijos Lucía y Manu. ¿Otra señal?Como lo hizo su madre tantas veces, Mercedes partió hacia Miami para descansar y pensar tranquila sobre su futuro.

Como lo hizo su madre tantas veces, Mercedes partió hacia Miami para descansar y pensar tranquila sobre su futuro.

Jorgelina Aranda buscó acercar a la pareja. Pero los gestos adustos y las medias palabras reinaron en el encuentro entre Mercedes y Eduardo. El sábado al mediodía, él llegó en su camioneta y permaneció en la casa familiar hasta las siete de la tarde. Después, Celasco llevó hasta Ezeiza a Mecha, quien viajó a los Estados Unidos. ¿Definirán la situación a su regreso?

Jorgelina Aranda buscó acercar a la pareja. Pero los gestos adustos y las medias palabras reinaron en el encuentro entre Mercedes y Eduardo. El sábado al mediodía, él llegó en su camioneta y permaneció en la casa familiar hasta las siete de la tarde. Después, Celasco llevó hasta Ezeiza a Mecha, quien viajó a los Estados Unidos. ¿Definirán la situación a su regreso?

Por ahora, Mercedes y Celasco no volvieron a compartir el techo familiar de Barrio Parque. En ausencia de su madre, Mecha recibió la contención de sus amigas. Eduardo duerme en el departamento que tiene su madre, la ex vedette Jorgelina Aranda, en Las Cañitas. El sábado, antes de visitar a su familia, compró zapatillas y comida.

Por ahora, Mercedes y Celasco no volvieron a compartir el techo familiar de Barrio Parque. En ausencia de su madre, Mecha recibió la contención de sus amigas. Eduardo duerme en el departamento que tiene su madre, la ex vedette Jorgelina Aranda, en Las Cañitas. El sábado, antes de visitar a su familia, compró zapatillas y comida.

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