“Vivo solo, no soy fiel, pero soltero o en pareja, voy a ser padre” – GENTE Online
 

“Vivo solo, no soy fiel, pero soltero o en pareja, voy a ser padre”

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Los 38 años me encuentran en un buen momento. Poco a poco estoy aprendiendo a combinar el éxito que tengo con El muro infernal y mi vida privada. Cada día me siento más pleno y seguro para formar una familia”, dice.

–¿Cómo manejás tu vida, con tantos años de alta exposición?
–Es difícil, pero ya me acostumbré a estar en la tele. La gente cree que nunca paro, porque hasta cuando estoy de vacaciones siguen pasando algún programa mío… Soy como eterno…

–¿Qué programa te dejó más rédito?
–El de los viajes. No sólo porque es el que más repitieron en la pantalla, sino por la cantidad de culturas que pude conocer. A veces creía que estaba jugando al TEG y que yo era una fichita…

–¿Conocés el mundo entero?
–No: sólo la mitad. Recorrí sesenta y dos países; sumando todas las horas, pasé más de un año entero volando. Sí, perdí un año en el aire, pero gané muchas cosas.

–¿Próximo destino?
–Quiero conocer el centro de Africa y hacer la expedición de Dian Fossey en la película Gorilas en las niebla, encarnada por Sigourney Weaver, y después viajar a Israel. Espero que con Nanuk, mi productora, pueda organizar todos los viajes a las tierras que me falta conocer.

–¿Dónde pasaste tus mejores vacaciones?
–En ninguno tan lejano ni exótico… Casi siempre voy a Pinamar: una opción más familiar. Sin embargo, en estos días me voy a las islas griegas o a Ibiza, donde hay fiestas fantásticas… Todavía tengo que definirlo.

–¿Por qué te reís, y en cámara, de tus torpezas?
–Porque a todo lo que me pasa le encuentro el lado positivo. ¡Me río hasta cuando me caigo!

–¿Qué pensás de El muro infernal?
–Hace seis meses que lo conduzco. Es la primera vez que hago un programa de juegos para toda la familia, y estoy muy sorprendido… ¡Los más chiquitos están hipnotizados conmigo! El programa es un formato de origen japonés, pero los creadores están vendiendo el nuestro al exterior. Un orgullo…

–¿Sos algo así como el Xuxo nacional?
–No… Pero desde que hago El muro… (hoy con más de 15 puntos de promedio, el único programa de Telefe que se mantiene en el prime time desde principios de año), los chicos vienen en banda a pedirme autógrafos, y después del programa me quedo un largo rato hablando con ellos, porque son el público más honesto. No quiero que les pase lo mismo que a mí…

–¿Qué te pasó?
–Cuando era chico fui a ver a Carozo y Narizota, y cuando le pedí un autógrafo a Elvira Romeo me lo dio… ¡pero ni me miró! Fue un trauma… (se ríe).

–¿Qué vemos si derribamos el muro de tu vida?
–Tardo bastante en confiar en la gente y en confesar cosas de mi vida. En ese mundo entran muy pocos…

–¿Por miedo, pudor, discreción, vergüenza?
–No. Porque mi vida es mi vida.

–¿Pero qué hay detrás del muro?
–Nada extraordinario ni misterioso: mi casa y mi perro. Vivo solo, pero no sufro la soledad: la disfruto. Me gusta levantarme tarde, ver películas muy dramáticas, escuchar música y escribir novelas.

–¿Desde cuándo escribís?
–Desde los quince. Un cuento mío fue seleccionado en un concurso de Francia. Pero hasta ahí llegué: no quería tener una zona pública –¡otra más!– en mi vida.

–¿Renuncia definitiva?
–No. Quizá dentro de dos publique la novela que estoy escribiendo.

–¿Cómo sería una novela de tu vida?
–Muy feliz, como la vida de un chico en Disneyworld.

–¿Qué hay detrás de la máscara de Marley?
–Siempre hay cosas por descubrir… que ni yo conozco. Viví siempre a un ritmo tan acelerado que nunca tuve mucho tiempo de enfrentarme al espejo. Gente, saludos, autógrafos… ¡nunca estoy solo! El único modo de protegerme es levantar un muro.

–Pero la tele, más allá del muro, te dio mucho…
–Me ayudó a la hora del levante, es cierto. Pero me cuesta dejarme enganchar… Muy simple: para no sufrir.

–¿Estás en pareja?
–No, porque me cuesta mucho la fidelidad. La tele y la exposición facilitan el levante, como te dije, y me cuesta mantener una relación estable. Por eso en otros países, cuando voy a bailar, puedo testear si alguien se interesa en mí más allá del personaje.

–¿Sos fóbico? ¿Les temés a la convivencia y a la estabilidad?
–No sé… Pero creo en la pareja como la formaban Mia Farrow y Woody Allen: cada uno en su casa. Es la edad: tengo 38 años y manías de hombre solo. Me encanta estar con alguien, pero no todos los días. No creo en la convivencia. Me cuesta compartir mi vida y mi espacio. Quiero llegar a mi casa, estar solo, ver grandes dramas de cine europeo, salir a caminar, no escuchar a nadie, poner la música que me gusta, jugar con Willie, mi perro, y ver series durante horas…

–¿Por qué elegís cine dramático?
–Para compensar, porque siempre estoy con la energía bien arriba, y la música o el cine dramático me bajan un poco la adrenalina. Imagináte cómo se vive, cuando ni al cine podés ir tranquilo…

–¿Te arrepentís de haber elegido una carrera con tanta exposición?
–¡No, nunca! Siempre quise tener la vida que tengo. Pero el público que me sigue ahora, los chicos, es muy efusivo y expresivo. Dicen que si te aceptan los chicos, triunfaste, porque son el público más puro.

–¿Cuál sería tu operación triunfo?
–¿Mi éxito más grande? Formar una familia. Por eso ahora hago lo que hago: tacho etapas; que nada me quede pendiente.

–¿Tendrías hijos viviendo solo?
–Sí. Podría ser un padre soltero sin el menor problema, y de muchos hijos, propios o adoptados. Sería un buen padre, y les daría lo más importante: mucho amor y educación.

–¿Cómo sería esa vida sin alguien a tu lado, sin pareja?
–No sé… Quizá tendría que buscar niñeras que me ayudaran. Pero quiero ser padre… y lo seré. Más tarde o más temprano, pero lo seré.

–¿Qué sentís cuando en los programas de chimentos hablan de tu homosexualidad?
–Me parece perfecto. Pueden hablar pestes o maravillas. Tengo mi vida, vivo tranquilo, y no me interesa nada de lo que puedan decir los programas de chimentos ni nadie. Es más: me río de los que me critican y los trato bien, porque todo puede volver…

–¿Por qué desde Rocío Marengo nunca más se te conoció una relación amorosa?
–Porque me cuido… y las cuido. Que digan lo que quieran… o que no digan nada. Es lo mismo. Yo no le pregunto a nadie con quién se acuesta, y mucho menos me interesa hablar de lo que hago en la cama.

Lejos de las cámaras y las presiones del rating, Marley se escapó unos días –invitado por Movistar– para descansar y esquiar en San Martín de los Andes.

Lejos de las cámaras y las presiones del rating, Marley se escapó unos días –invitado por Movistar– para descansar y esquiar en San Martín de los Andes.

“<i>Yo no le pregunto a nadie con quién se acuesta, ni tampoco me interesa hablar de lo que hago en la cama</i>”.

Yo no le pregunto a nadie con quién se acuesta, ni tampoco me interesa hablar de lo que hago en la cama”.

“<i>No me importa si son propios o adoptados; estoy seguro de que sería buen padre y les daría amor y educación: lo que más necesita un chico</i>”.

No me importa si son propios o adoptados; estoy seguro de que sería buen padre y les daría amor y educación: lo que más necesita un chico”.

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