“Vivimos en un mundo lleno de morbo” – GENTE Online
 

“Vivimos en un mundo lleno de morbo”

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Su tío le enseñó a jugar al póker a los cinco7 años. ¿Por qué comenzar la nota con este dato? Cuestión de instinto... En esa época, mientras aprendía a mentir “con cara de póker”, jugaba a vestir a sus muñecas Barbie. Y Andrea del Boca se transformaba en su primera inspiradora. “Mis novelas preferidas fueron Celeste y Antonella, aunque nunca creí que iba a ser actriz”, declara Leonora Balcarce (32) desde el Refugio 1800 del Cerro Bayo –el centro boutique de esquí de Villa La Angostura–. Tiene un cortado a medio tomar, un poco de desconfianza hacia quien esto escribe y unos anteojos negros que nunca mostrarán sus ojos verdes. ¡Una lástima! Pero al rato se distiende y la charla se vuelve llevadera. Es mucho más dócil de lo que parece.

Su currículum dice que Leonora (¡no Eleonora, please!) debutó con rastas en la televisión allá por 1995 –en Montaña rusa: otra vueltaMartín H, La ciénaga, ¿De quién es este portaligas?, Paco) y que se desempeñó como modelo (fue cara de la firma Vitamina). Su noviazgo con Gustavo Cerati desde el 2008 al 2009 la instaló en los medios y la hizo conocida. Punto acá. Tema delicado. Ella prefiere no hablar (viajó a Venezuela cuando él sufrió el ACV el 17 de mayo pasado y todavía hoy lo visita en la clínica Fleni) por respeto a la familia, pero la admiración se le escapa: “Gustavo es uno de los músicos más grosos que hay. Una persona que se renueva todo el tiempo y le da la vuelta a las cosas. Es un genio... Pero no voy a decir más”.

Y cumple. Leo, así le dicen, escucha música siete horas por día, le encantaría tocar la batería con Prince, tener el talento de Marion Cotillard y ser más constante con la lectura: “Hace un tiempo que dejo los libros a medio leer... ¿Qué le vamos a hacer? ¡Soy vaga y muy dispersa!. ¿Cómo comienza la nota? “¡Prendé el grabador!”.

–Del 1 al 10: ¿cuánto disfrutás de las entrevistas?
–Todo depende de cómo sea la entrevista.

–¿Te referís al estilo de las preguntas?
–Exacto.


–Mmm... No muy bien... Pero tampoco me quiero adelantar.

–¿Creés que todas las mujeres sueñan con ser madres algún día?
–No necesariamente. Eso es algo que más bien se tiene que dar... (piensa). Si me preguntás, hoy por hoy te respondo que no, pero no puedo negar que tener un hijo debe ser incomparable. Aunque también me parece una “freakeada” eso de que se forme una personita adentro tuyo. Para eso... ¡antes tengo que resolver muchas cosas!

–Por ejemplo...
–Muchísimas. ¡Mejorar mi actuación, ponele...!

–¿Te considerás buena actriz?
–¡No! De hecho, me siento bastante mediocre en ese rubro (lo dice con una sonrisa). Pero capaz mejoro. Me tengo fe.

–¿Sos autocrítica?
–Supongo... En general, cuando me veo actuar me odio. En el 70 por ciento de las cosas que hago no me gusto. ¿Eso es autocrítica?

–En La ciénaga, de Lucrecia Martel, estuviste bien.
–La película es grandiosa, pero hay algunas escenas en las que no me gusta mi tono de voz. “¿Por qué pronunciaste así?”, me reclamo. Pero disfruto de lo que hago. Eso debe ser lo más importante.

–¿En que te sentís buena?
–¡Hago una tarta de atún extraordinaria! Es mi especialidad. No lo digo yo, sino todos los que la probaron.

–¿Machista o feminista?
–Ni lo uno ni lo otro: trato de ser lo más equilibrada posible.

–¿Lo conseguís?
–Olvidate... Lo mío es bueno o es malo. ¡Soy ciclotimia pura!

–¿Te gusta la televisión?
–Sí. Me parece que contamos con buena materia prima. Buenos actores y buenas ficciones hace un largo rato.

–¿Ejemplos?
–A Carla Peterson la veo haciendo cualquier papel. Es muy versátil. Y también me gustan Julieta Cardinali y Romina Ricci. ¿Es sospechoso que sean amigas mías? ¡Ja!

–¿Aceptarías un trabajo sólo por la plata?
–No creo. Es como te dije antes: trato de hacer un balance. No existen los trabajos sin puntos negativos, pero al menos siempre tiene que haber algo bueno. Claro que todo depende de la situación económica de cada uno.

–¿Cómo es una botinera según Leonora Balcarce?
–Trabajo en una ficción que tiene algunas citas de la realidad, no me gusta catalogar a la gente. No sé cómo son las botineras, ni tengo amigas que lo sean. Sólo puedo hablar del programa.

–Pero la ficción se basa en la realidad, por más que sea un estereotipo. ¿Por qué creés que la gente disfruta de eso?
–Vivimos en un mundo lleno de morbo. El otro día, sin ir más lejos, durante un asalto con rehenes, los de adentro contaron que los pibes se pusieron muy nerviosos por todo lo que decían en la televisión. La paranoia y la desinformación generan una retroalimentación peligrosa. No está bueno ese lavado de cerebro. Por eso hay que ser cuidadoso con lo que uno mira y escucha: ¡algunos medios te liman la cabeza!

–¿Es una cuestión de idiosincrasia, nomás?
–No creo: ¡todo el mundo está limado!

A 1.800 metros de altura, Leonora prefiere la moto de nieve a los esquíes, que parece no dominar del todo. <i>“Soy buena al volante, pero prefiero los cambios automáticos”</i>, dice.

A 1.800 metros de altura, Leonora prefiere la moto de nieve a los esquíes, que parece no dominar del todo. “Soy buena al volante, pero prefiero los cambios automáticos”, dice.

En materia de trabajo, la actriz disfruta de los últimos capítulos de <i>Botineras</i>. Su personaje se llama Mercedes Moro y es la presidenta del Club Deportivo Cristal. En la foto habla con Ezequiel Castaño (Lalo Roldán) y Tomás Fonzi (Anguila Muñiz). <i>“La televisión me gusta. Considero que hace rato que tenemos muy buenos actores y muy buenas ficciones”</i>, declaró.

En materia de trabajo, la actriz disfruta de los últimos capítulos de Botineras. Su personaje se llama Mercedes Moro y es la presidenta del Club Deportivo Cristal. En la foto habla con Ezequiel Castaño (Lalo Roldán) y Tomás Fonzi (Anguila Muñiz). “La televisión me gusta. Considero que hace rato que tenemos muy buenos actores y muy buenas ficciones”, declaró.

“No puedo negar que tener un hijo debe ser algo incomparable. Aunque también me parece una ‘freakeada’ eso de que se forme una personita adentro tuyo. Para eso... ¡antes tengo que resolver muchas cosas!”.

“No puedo negar que tener un hijo debe ser algo incomparable. Aunque también me parece una ‘freakeada’ eso de que se forme una personita adentro tuyo. Para eso... ¡antes tengo que resolver muchas cosas!”.

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