“Viví en una comunidad musical hippie, que me enseñó que el arte es juego” – GENTE Online
 

“Viví en una comunidad musical hippie, que me enseñó que el arte es juego”

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Son las 15. El escorpiano Ignacio Joaquín Urtizberea (51), Mex, regresa a su casa de Villa General Mitre (barrio vecino a La Paternal) después de grabar escenas de un nuevo capítulo de Graduados (Telefe). Almorzó algo liviano, y antes de partir para los estudios de ESPN, donde co-conduce Pura química con Germán Paoloski, toca su cuatro –instrumento primo de la guitarra– al lado del hogar a leña que tiene en su inmenso living-comedor-cocina. Ambito lúdico para componer, improvisar ideas, reunir a sus amigos y escribir su futuro libro o guiones de cine que algún día quiere filmar.

“No me gusta salir mucho. Por eso, hace cuatro años encontré este bunker y lo reciclé a mi gusto. Mi hija –Violeta (27)– en esta casa ya no tiene lugar. Este es el espacio de un tipo soltero al que le gusta recibir amigos y agasajarlos con una buena comida, un rico vino y buena música. Los días de sol preparo asado; los de frío puedo hacer unas lentejas, unos buenos ñoquis caseros, pulpo a la gallega o algún otro manjar. Mi casa a veces está tan concurrida como la fiesta de los Martín Fierro. Hasta la presto para que otros hagan sus fiestas. Por ejemplo, los adornos fluorescentes de telgopor que están en las lámparas pertenecen al cumpleaños que hizo Liz Solari”, cuenta Mex mientras sigue tocando, y convierte esta nota en un musical autobiográfico.

–¿Cuándo surge tu pasión por el arte?
–La tuve siempre. Con una madre ceramista (Carmen), un padre periodista e intelectual (Raúl) y un hermano actor (Gonzalo), era imposible zafar. A la casa de mis viejos venían muchos músicos. Por eso, a los seis años pedí que me regalaran una batería... y nada de una de juguete: yo insistí hasta tener una de verdad. Aunque luego fue muy molesto para la convivencia, pero mis viejos me han bancado en todo.

–¿Estudiaste música, actuación?
–Música un poco, pero con la actuación siempre fui un gran autodidacta: nunca pensé que iba a terminar actuando. Yo vivo pensando en música. En casa tengo un teclado, instrumentos de cuerda, un saxo y a veces hasta canto.

–Vayamos al principio. ¿Te acordás cómo fue que armaste tu primera banda?
–Con un grupo de gente de la escuela San Francisco, de San Isidro, donde hice la primaria y el bachiller. Pero banda banda fue a los quince, después de ver a Dombi, el padre de Lito Vitale, que tenía una agrupación llamada MIA (Músicos Independientes Asociados), un grupo muy importante en los 70’, muy hippie, en Villa Adelina. Estaba Lito, que tenía un año más que yo. Su papá me enseñó a tocar el piano y me abrió la cabeza. Eramos una comunidad de catorce músicos y vivíamos prácticamente juntos. Teníamos un estudio de grabación y un micro para hacer giras. Fuimos la primera producción independiente del país. Me enseñaron que el arte es juego, y a través del juego surge la creación.

–¿Qué instrumento tocabas?
–El que hiciera falta. Con La Sonora del Plata grabé dos discos. Después, en el ’92 hice De la cabeza (con Alfredo Casero) y ahí empecé a realizar música cantada. Hasta grabé un disco con el gordo, que se llamaba Gestando a la Halibour, para el que toqué batería.

–¿De qué vivías y cómo te mantenías antes de desembarcar en la televisión?
–Mi vida tenía un poco de hippie, pero podía mantener a mi familia y estaba feliz. Entre 1978 y 1982 trabajé como profesor de música, dando clases de saxo y piano, y talleres en escuelas privadas. Además, cuando Violeta era bebé nos fuimos con su madre (Gabriela Ferreyra) un año a Francia, porque mi sueño era tocar allí free jazz, un estilo renovador para esa época. Pero nos tuvimos que volver y seguí enseñando, hasta que en el ’92 dejé todo por la tele, cuando empecé en Chacha- cha, otra vez con Casero.

–¿Cómo fue crecer y querer ser artista en plena dictadura?
–Era complicado. Me la pasaba en casa jugando a los naipes con amigos o haciendo música. Además, cuando salía mucho éxito no tenía, porque era petiso... Por eso levantaba con la parla. Salí un par de veces, y ahí conseguí una novia que me duró seis años. A mis 24 nació mi hija Violeta. Después me casé dos veces con papeles, y tuve cuatro convivencias. Hoy estoy solo, disfrutando de mi vida de galán.

–¿Y trabajar con tu hija?
–Es mágico, aunque a ella mucho no le gusta. Nosotros hicimos juntos Magazine For Fai, donde ella debutó por error, porque faltaban chicos y Nora Mozeinco –su ex pareja y maestra de jóvenes actores– me pidió que la incorporásemos. Después hicimos Kermesse por América y ahí se rebeló: no quiso trabajar más conmigo. Amo a mi hija, crecí con ella, me acompañó siempre y me enseña muchas cosas. Hasta me ayudó a componer a Tuca (su personaje en Graduados).

–¿Por qué creés que Tuca le gusta tanto a la gente?
–Porque es un fumado, un relajado... tiene sus tiempos para todo. Y la gente quiere tener esa libertad. ¡Y no sabés lo que gana en la calle...!

–¿Y cómo se lleva Mex con la vida de galán?
–Siempre fui un antihéroe, un galán de historias de amor fallidas, un tipo vulnerable que se esconde detrás de un gran espíritu libre, musical y lleno de humor. Igual, yo me siento un gran explorador, un boy scout.

–¿La tele ayuda?
–Sí. Desde que estoy en televisión gano más con las mujeres... Pero tranquilo... Si se da, se da. Estoy bien con mi soltería. Cuando tengo ganas de estar con alguien, invito a una señorita a mi casa... Si no quiere, quizás aparezca otra...

Fiel a su estilo, improvisó la escena en el jardín de su casa en Villa General Mitre, “mi bunker reciclado a gusto”, como lo llama. Allí tiene plantas de limones y mandarinas.

Fiel a su estilo, improvisó la escena en el jardín de su casa en Villa General Mitre, “mi bunker reciclado a gusto”, como lo llama. Allí tiene plantas de limones y mandarinas.

Todas las noches arranca carcajadas interpretando a Tuca, el amigo de Andy (Daniel Hendler) y Verónica (Julieta Ortega) en Graduados. “Es fumado, relajado y tiene sus tiempos. Y la gente quiere esa libertad”, dice explicando el éxito de su personaje, inspirado en un mítico corrector de la revista Humor y “trabajado” con ayuda de su hija Violeta (Gaby, en la misma tira). “Crecí con ella y me enseña mucho”, asegura sobre su heredera, a quien hizo debutar “casi por error” en Magazine For Fai (1995/99).

Todas las noches arranca carcajadas interpretando a Tuca, el amigo de Andy (Daniel Hendler) y Verónica (Julieta Ortega) en Graduados. “Es fumado, relajado y tiene sus tiempos. Y la gente quiere esa libertad”, dice explicando el éxito de su personaje, inspirado en un mítico corrector de la revista Humor y “trabajado” con ayuda de su hija Violeta (Gaby, en la misma tira). “Crecí con ella y me enseña mucho”, asegura sobre su heredera, a quien hizo debutar “casi por error” en Magazine For Fai (1995/99).

“Acá preparo asados, lentejas, ñoquis caseros y pulpo a la gallega. Mi casa es tan concurrida como los Martín Fierro, y hasta la presto para que otros hagan sus  fiestas”

“Acá preparo asados, lentejas, ñoquis caseros y pulpo a la gallega. Mi casa es tan concurrida como los Martín Fierro, y hasta la presto para que otros hagan sus fiestas”

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