«¿Vedette, yo? ¡Por qué no!» – GENTE Online
 

"¿Vedette, yo? ¡Por qué no!"

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-Dicen que a Flavia Palmiero le ofrecieron ser vedette, ¿es cierto?
-Aunque no lo puedas creer, ¡es cierto! (Risas) Un productor importante me llamó, y bueno… En otro momento le hubiera dicho que no, porque es fuerte pasar de la Ola Verde al teatro de revistas, pero yo ante todo soy una artista. Y como una artista también puede ser vedette, lo estoy pensando…

La Flavia de ayer, la que conquistó a los más chiquitos en los años '80, sonríe desde unas fotografías en blanco y negro que decoran el living de la casa de Barrio Parque. La de ahora, la nueva Palmiero, reconoce que ha cambiado, dice que está más segura de su cuerpo y cuenta que prefiere jugarse a todo o nada.

-¿Por qué creés que pensaron en vos?
-¡Eso mismo quisiera saber yo! ¡Mido 1,59!, supongo que pretenden sorprender. ¡Y lo van a lograr, ¿o no?!

-¿Cómo se despertó la vedette que había dentro tuyo? ¿Con un chapuzón de agua fría, en medio de un sueño, saliendo de una sesión de terapia…?

-Desde ya te digo que saliendo de terapia no fue porque, después de ocho años, abandoné. Fue con un llamado. Me resultó extraño. "¿Vedette, yo?", pensé. Y después dije: "Canto, bailo, actúo, ¿Por qué no?" A mí me cuestan mucho los cambios, pero debo reconocer que cambio todo el tiempo. Y esto de la vedette es un cambio. Yo histeriqueo mucho conmigo misma. Es como que tengo dos personalidades distintas que pelean todo el tiempo: la castradora y la chica audaz.

-¿No tenés miedo de perder esa imagen de señora que supiste conseguir?
-Para nada, eso fue. Hoy, una cosa ya no quita la otra. Sí le temo al encasillamiento. Igual, hay que jugársela y estoy preparada. Me gusta el género, es musical y popular. No lo berreta, pero lo popular me encanta.

-¿Y con cuánto te tentaron?
-Eso no lo voy a decir. (Risas) Pero lo que más me tienta y divierte es volver al escenario. Cualquier posibilidad que me haga subir a un escenario, para mí es valiosa. Además, si lo analizas, la Ola Verde era como una revista para chicos. Quizás por eso venían tantos papás a verme (Más risas).

-Las vedettes son chicas atrevidas. ¿Qué fue lo más osado que hiciste?

-¡Jugar a ser vedette! (Carcajadas) Te juro. Fue hace un mes, en el programa de Susana Giménez. Me puse un bikini diminuto, las plumas, y así bajé las escaleras. De todas formas, más que osada creo que fui una inconsciente. Si lo pensaba dos veces, me quedaba en mi casa. Pero jugué y fue un flash. Me gustó, ¡¿se nota?!

-¿Te preocupa qué dirán tus ex?
-No. Y no creo que les divierta mucho. (Carcajadas otra vez)
-Los hombres, agradecidos. Y las mujeres, ¿qué dirán?
-Todas, aunque sea frente a nuestros maridos, en privado, alguna vez jugamos a ser vedette. Creo que las mujeres me van a aceptar porque se identifican mucho conmigo. El cirujano que me hizo las lolas me cuenta que todas le piden las mismas que me hice yo. Con el pelo pasa lo mismo: quieren saber el color, el corte, todo.

-Trabajaste para los chicos, para los adolescentes, ahora para los adultos. ¿Sos una chica multitarget?
-No, soy unitarget. (Más carcajadas) Fijate que sigo trabajando para esa misma generación. Como los chicos que veían la Ola Verde crecieron, y yo también crecí, tengo que hacer algo para ellos. ¡Yo sigo a mi público! La gran incógnita es: ¿ellos me seguirán a mí?

-¿Qué parte de tu cuerpo es la más sexy? ¿Lolas o cola?
-La mirada. (Ríe). Creo que una mirada pícara puede más…

-¿Lolas o cola?

-En el gimnasio estoy trabajando mucho glúteos. Pero no me puedo quejar, creo que vengo bien de los dos lados.

-Y esta vedette, ¿necesitará algún retoque, alguna ayudita o saldrá a escena al natural?
-Ya me hice lolas, ¡¿qué más querés?! ¡Basta!

-¿Y hasta dónde pensás mostrar?
-Y, yo tengo mis límites, ¿viste? Le puedo decir sí a un bikini, a los brillos y las plumas. Pero no me pude deshacer aún de la castradora que llevo dentro, así que no saldría en lolas ni tampoco me pondría esa tirita diminuta en la cola.

-¿Cómo te preparás para tu gran debut?
-Estoy estudiando muchísimo, la intención es estar lista para trabajar: de vedette, conductora, actriz... Tomo clases de canto, baile, inglés y actuación. Y además voy dos horas y media, tres veces por semana, al gimnasio, que ya es como mi segundo hogar. Y como si fuera poco, también hago yoga: te mejora la postura y es el momento místico en que te encontrás con vos.

-¿Y vas a exigir cartel, un gran camarín, champagne y otros tips típicos de las vedettes de la calle Corrientes?
-Yo podría jugar a ser vedette, pero nunca me pondría en el rol de diva debajo del escenario. Yo siempre la laburé, a mí nunca me tocó llegar en limousine. Nunca, todo me costó…

-No te podés quejar. Tuviste novios que te trataron como a una reina.
-Bueno, pero te estoy hablando de trabajo. Y esos novios, como decís, me tocaron, yo no los busqué. Además, ahí tenés el mejor ejemplo: en esos momentos en que me pude subir a la limousine, tampoco lo hice.

-¿Alguna vedette que pretendas imitar?
-Siempre me gustó Nélida Lobato. Yo la veía y ella, que obviamente no era el derroche de ninguna silicona, me maravillaba con su despliegue sobre el escenario.

-Sabes que, ahora más que nunca, varios señores se van a ratonear con vos, ¿estás preparada para recibir propuestas indecentes?

-Para recibirlas, sí.

-¿Y para aceptarlas?
-Y para aceptarlas no sé. Habrá que ver.

-Para debutar como vedette a los 35, ¿hay que sentirse más segura con el cuerpo que a los 20?
-Sí, claro. Yo tengo mucho pudor, ese tema me llevó muchos años resolverlo. Estaba muy peleada con mi cuerpo, pero la vida me hizo reconciliarme y me acepté.

-¿Qué odiarías que te regale un hombre para conquistarte?
- No sé, que me regalen lo que quieran. De ahí a que lo use, es otra cosa. No sé por qué será, pero los hombres siempre regalan cosas horribles.

-Mejor un cheque al portador.
-(Risas) No, no. La intención de ir a comprarlo es lo que cuenta. Me encantan las rosas rojas, por ejemplo. El otro día recibí un ramo de rosas amarillas y pensé que era para la otra cuadra (se refiere a la casa de Susana Giménez, su vecina).

-¡Tenemos candidato!
-Sí, candidatos hay. Pero por ahora me regalan flores...

-Por ahora.
-Y por un tiempo más también. A mí me cuesta mucho enamorarme.

-¿Qué creés que te diría el señor televisor si te viera con las plumas? Has recorrido un largo camino muchacha, quién te ha visto y quién te ve o ya no sos mi Margarita ahora te llaman Margot.
-Era bastante zafado el señor televisor. Menos la de Margot, cualquiera de las dos.

-¿Pensás hacer temblar a las grandes figuras del teatro de revistas como Moria Casán, Graciela Alfano, Laura Fidalgo?
-No, para nada. Pueden dormir tranquilas.

por: Mariana Montini
mmontini@atlantida.com.ar
fotos: Christian Beliera
producción: Inés Azumendi
peinó: Sebastián Colombo,
para Giordano.
(agradecemos a Swarovski, Roberto Piazza, Sol Suide, Trosman & Churba
y Miguel Romano)

Todas, aunque sea frente a nuestros maridos, en privado, alguna vez jugamos a ser vedette".">

"Todas, aunque sea frente a nuestros maridos, en privado, alguna vez jugamos a ser vedette".

Yo podría jugar a ser vedette, pero nunca me pondría en el rol de diva debajo del escenario. Yo siempre la laburé, a mí nunca me tocó llegar en limousine. Nunca, todo me costó..."">

"Yo podría jugar a ser vedette, pero nunca me pondría en el rol de diva debajo del escenario. Yo siempre la laburé, a mí nunca me tocó llegar en limousine. Nunca, todo me costó..."

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