«Varios políticos me llamaron para entrar a la casa de Gran Cuñado» – GENTE Online
 

"Varios políticos me llamaron para entrar a la casa de Gran Cuñado"

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-¿Qué le dice la palabra "política", Tinelli?
-Es pretender el bien de la gente. Es ir por el bronce. Es hacer en favor de la sociedad. Es soñar con salir en los libros de Historia argentina de José C. Ibáñez. Lamentablemente, la palabra viene cargada de bastante déficit y política suena a negocio personal, a vía equivocada. Siento, como siente la gente, que cuando los políticos deben ir a Tilcara, toman la ruta que los lleva a Comodoro Rivadavia. Y me parece que el error va a quedar demostrado en las próximas elecciones.

-¿Significa que aún no sabe a quién elegirá el 14 de octubre?

-Significa que aún no lo sé.

-¿Se animaría a ir por el voto en blanco o por el voto impugnado?

-No en blanco, porque algo de dinero les toca a los que ganan, pero el impugnado quizá sea un castigo a esa clase política que nos gobierna y nos gobernó durante la última década. La verdad, no me cierran los candidatos que hay.


-¿Ninguno?

-Estoy bien descreído de la clase política. ¡Cuidado!, yo quiero vivir en democracia. Este es el sistema que sin duda elegimos los argentinos, que ya tuvimos experiencias lamentables. Lo que podría haber es una mejor clase política. Acá muchos políticos intentan sembrar el terror: "Si no somos nosotros, ¿quiénes vendrán?", intentan asustar. No coincido. De una buena vez necesitamos dirigentes que piensen en los argentinos, dirigentes honestos, dirigentes solidarios. Uno sabe que existen fuertes influencias externas de organismos que nos prestan un montón de plata, pero ¿qué tiene que ver eso con no cumplir las promesas de tanto tiempo, con que no se reactive la economía interna, con que no se vuelvan a abrir las fábricas?


-Sin embargo, más allá de que parezca una contradicción, en la actualidad los devaluados políticos son el puntal de su exitoso
El Show de VideoMatch 2001 que usted comanda.

-Coincido. Por ahí hace seis, siete años no imaginaba la fuerza de la política dentro del humor. Pero en el 96, 97, 98 nos mezclamos más con el tema y la cosa gustó. Y ahora surgió el reality-show de Gran Hermano en un momento bastante complicado para los políticos y, en fin, está realmente bueno caricaturizarlos y bromear con el tema.


-Bromear y algo más. Su opinión política a veces es más atendida que la de Jorge Lanata en televisión y la de Mariano Grondona en La Nación…

-No sé. Lanata es importante, la columna de La Nación es importante y nosotros también somos importantes desde otro lugar. La gente se ríe y es lo que a mí me importa. Cuando deseo profundizar en un tema serio, leo los diarios y veo al Gordo. Lo que ocurre es que para muchos políticos VideoMatch es un tema bien serio. Tanto, que me llaman.

-¿Lo llamaron?

-Varios.


-¿Para qué?

-Para pedirme que los incluya en Gran Cuñado II.


-¿Quiénes?

-Prefiero obviar los nombres.

-Alguien comentó que distintos asesores de Carlos Reutemann instaron a su propia gente para que apoyaran la participación del gobernador de Santa Fe en la nueva versión cómica de la casa más famosa del país. ¿Se refiere al Lole, Tinelli?

-Repito, no voy a mencionar a nadie. De alguna provincia también se comunicaron para ver cómo hacer para ingresar. No obstante, acá se respetaron los 12 que votó el público.


-¿Un nombre? Anímese.

-Varios, varios. Algunos me telefonearon para estar y algunos para no estar.

-¿Es consciente del poder que tiene entre manos? Algunos osados arriesgan que si usted apoyara a cualquier candidato presidencial, no pararía hasta el sillón de Rivadavia.

-Exagerás. Yo creo que no, pero para ciertos políticos es sí. De hecho, hubo personas que vinieron con 900 cartas para intentar que entre sí o sí un político.


-Lógico: la pantalla chica para el político es como la zanahoria para el conejo. ¿Si Tinelli fuera político, Tinelli querría estar adentro?

-Cualquiera con humor querría. Pasa que la sátira es normal en cualquier país del mundo. Antes de los ataques terroristas, se había publicado un libro con los bloopers de George Bush y el propio presidente americano lo presentó en sociedad. Allá están acostumbrados a reírse. Acá todavía conjeturamos: "Si te reís de éste, apoyás a aquél", "Si apoyás a éste, beneficiás a
aqué
l". Sólo caricaturizamos gestos, maneras de hablar y de pensar, pero no es para agredir a nadie. Eso está en ciertas cabezas. De allí que yo no estaba en nada de acuerdo con lo de la tinellización de la política y compañía. Nuestro programa es de humor y sigue la actualidad. Y hoy los políticos están en boca de la gente, y no por las cosas buenas que hacen o hicieron. Lo único que pretendemos es divertirnos. En fin, la clase dirigente argentina algún día madurará.

-Y mientras espera ese momento, usted invirtió sus 10 millones de pesos en su empresa acá y no en Miami, como hacen otros ¿Por qué, a pesar de todo, confía en el país?

-Porque adoro la Argentina y quiero vivir acá. Sé que es un riesgo grande poner tanto dinero en una empresa (Ideas del sur) como la que armé y darles trabajo a 250 personas. Corrés peligro. La cadena de pagos se viene cortando y hay canales que te abonan en 12 cuotas, si no mandan cheques rebotados. Pero no veo la vida de otra manera que apostando al país donde nací. Nunca pensé en irme. Acá está lo mío, mis tres hijos, mi mujer, mis afectos. Prefiero invertir en tierra, en un edificio para dar trabajo antes que cargar la valijita y llevarme el dinero afuera.

-¿Qué quiere decir entre líneas?

-Que así como no creo en los políticos -políticos del pasado y del presente, que cuando tuvieron que transar, transaron-, creo ciento por ciento en los argentinos. Y así lo voy llevando, ayudando. Mientras tanto, aguardo confiado y expectante el momento en que aparezca un dirigente gritando: "Vengo a ayudar a la gente" y no apunte a enganchar alguna pensión de privilegio de cuatro lucas o el 5 por ciento de una licitación.


-Mire, creo que existen políticos que no transan, sólo hay que saber verlos. Pero siento que usted, detrás de todo esto -además de plata y humor- pone un gran sentimiento de patriotismo, ¿me equivoco?

-Los estadounidenses agotaron sus banderas después del atentado a las Torres Gemelas. Me parece un lindo gesto. Siempre demuestran patriotismo. ¿Por qué nosotros no? El otro día crucé el peaje rumbo a Baradero y me sorprendió ver una fábrica con una bandera celeste y blanca. De un tiempo a esta parte me invadió el nacionalismo sano y modifiqué mi concepto de identificar a los símbolos patrios con la línea derecha, facha. Ahora lo siento desde el corazón. Voy con Francisco a conocer la
Fragata Sarmiento y el cuartel de bomberos. Me pongo la escarapela. Hice pintarme una remera con los colores argentinos. Volví a relatar, y nada menos que el Seleccionado. Pienso que cuando hay crisis de dirigentes se pueden mostrar pequeños caminos -invertir, defender la camiseta- sin esperar el ejemplo de los políticos. Muchos creemos que saldremos a flote a pesar de que la correntada por ahora venga de contramano. Los argentinos tenemos que mirar para adentro y trabajar desde adentro. No intentando participar en una guerra que no nos corresponde, como la de los Estados Unidos contra Oriente.

-¿Habla de la solidaridad?

-Hablo de la solidaridad. La semana pasada nos sumamos a una campaña de la Red solidaria a favor de Felipe Bernava, un bebé que todavía no nació y apenas lo haga necesita ser operado de un síndrome de hipoplasia ventricular. Donamos 5.200 pesos de boletos para que su madre viaje al Children Hospital de Boston. Salgo de la productora y un taxista me para el auto, baja el vidrio: "Cabeza, nunca en mis 12 años de tachero lloré como con lo del bepi". Basta de vamos a la guerra o no vamos a la guerra, basta de somos peronistas o somos aliancistas, basta de somos de Boca o somos de River, basta de somos de Pergolini o de Tinelli. Podemos unirnos a pesar de las diferencias sabiendo que somos argentinos. Me emociona saber que desde la base todos podemos ayudar.

-¿Está llorando mucho, Tinelli?

-Sí, debe ser la edad. Se vienen los 42. 

-Ocupa gente, ayuda, lagrimea seguido… ¿Para cuándo la política, señor?

-(Risas) No, por ahora…


-Por ahora, ¿qué?

-Por ahora me interesa ayudar. Ya sea como imagen de la Cruz Roja Argentina (te estoy dando una primicia), ya sea lanzando la campaña Por más sonrisas para donar equipamiento a las escuelas rurales y darles laburo a 100 personas o ya sea convocando a 15 amigos empresarios grossos para que los atletas de Olimpíadas Especiales Argentinas participen en Irlanda 2003 como lo hicieron en Alaska 2001. Esa es mi política. No sé qué pasará mañana. Durante los ochenta y pico pensaba que trabajaría siempre en Radio Rivadavia, relatando "¡Córner número 4!". También en su momento afirmé que no iba a conducir un programa de entretenimientos, y hace doce temporadas lo conduzco. Nunca digo: "Esto no lo voy a hacer".

-¿Entonces?

-Meterte en política argentina significa meterte en estructuras partidarias que te chupan. Siento que es tanta la burocracia y la corrupción que cualquier honesto que quiere entrar transa o abandona. Ojalá para dentro de dos años surja un candidato del que podamos opinar: "Al fin alguien que no busque currarnos".


-¿Marcelo Hugo Tinelli Presidente?

-No, gracias. Quiero seguir viviendo tranquilo.

por Leonardo Ibáñez
leibanez@atlantida.com.ar
informes: Sergio Oviedo 
y María Noel Alvarez
foto de tapa: Santiago Turienzo
fotos: Santiago Turienzo y Matías Campaya
producción: Inés Azumendi
agradecemos a Hugo Boss, Ricky Sarkany, Roco Valente y Michel Axel
Antonito, Fernando e Inés de la Rúa, tres de los integrantes de <i>Gran Cuñado II</i>. A sus espaldas, Tinelli, el ideólogo de la sátira.

Antonito, Fernando e Inés de la Rúa, tres de los integrantes de Gran Cuñado II. A sus espaldas, Tinelli, el ideólogo de la sátira.

La última foto del grupo antes de entrar a la casa. Todos ellos fueron votados por la gente. Increíblemente Chacho, el ganador del ciclo anterior, no estuvo entre los elegidos. Muy pocos en el equipo de <i>VideoMatch</i> conocían a los nuevos integrantes.

La última foto del grupo antes de entrar a la casa. Todos ellos fueron votados por la gente. Increíblemente Chacho, el ganador del ciclo anterior, no estuvo entre los elegidos. Muy pocos en el equipo de VideoMatch conocían a los nuevos integrantes.

Federico Pérez de Villarreal (Freddy, 32): Me encanta el Gran Cuñado, aunque no sé de qué trata. Por suerte, estaré con el vagoneta de mi hijo y con Ester (Inés)".">

Federico Pérez de Villarreal (Freddy, 32): "Me encanta el Gran Cuñado, aunque no sé de qué trata. Por suerte, estaré con el vagoneta de mi hijo y con Ester (Inés)".

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