“Vamos a casarnos a fin de año y queremos tener un hijo” – GENTE Online
 

“Vamos a casarnos a fin de año y queremos tener un hijo”

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La carrera de Fórmula Uno entra en la recta final, y Mauricio Macri (51) está absorto frente al televisor. Juliana Awada (35) se acerca y le toma la mano. Podría ser una escena común a cualquier matrimonio en una mañana de domingo. Pero eso (al matrimonio nos referimos) se podrá decir recién a fin de año, “entre noviembre y diciembre”, como arriesgará más tarde el jefe de Gobierno porteño, cuando junto a su novia hable con GENTE en la quinta Los Abrojos, de Villa de Mayo. Allí, cada Macri (papá Franco y sus hijos, Mauricio, Mariano, Gianfranco y Sandra) tiene su casa, apenas separada por un césped prolijo, algunos árboles, la cancha de fútbol, el court de tenis, la piscina y la pista de hockey sobre patines. Recién entonces se podrán llamar “marido y mujer” a los dos miembros de esta pareja, que por primera vez confirma el rumor “Sí, nos casamos antes de fin de año”, señala Mauricio atento a que aún le falta definir padrinos, luna de miel, fecha, lugar de la fiesta... “Hay tiempo”, advierte Macri. “Esta vez me caso con otra madurez y convicción. ¡Es como que me caso de viejo! (risas), y estoy tan convencido de que quiero hacerlo en un lugar afectivo como Tandil, donde yo nací”.

–¿De viejo? ¿Se notan mucho los quince años de diferencia entre ustedes?
Juliana: Para nada. Mauricio tiene una vitalidad y energía increíbles. Se cuida mucho, hace deporte, come bien sano...

–Mauricio va por el tercer round (estuvo casado con Ivonne Bordeu e Isabel Menditeguy). ¿Y vos Juliana...?
–Yo me casé a los 23, y duré sólo un año. Fue como un noviazgo con papeles, digamos. Era chica. Después, estuve en pareja una década con el papá de mi hija (el belga Bruno Barbier), mi primera pareja importante.

–Llama la atención lo rápido que lo decidieron.
Juliana: Es que estamos seguros de lo que nos pasa. Las cosas se fueron dando sin planearlas. Salimos, nos enamoramos y pensamos en un proyecto común. La convivencia es bárbara. No forzamos nada, todo fluye.
Mauricio: Así es. He caído en la telaraña del “pulpito Awada”. Estoy hechizado por esta mujer. Me hace bien y estoy entregado.

–¿Cuánto hace que viven juntos?
Juliana: Cuatro meses. Y nunca tuvimos un problema. No es el típico hombre que deja algo tirado, o que ronca.
Mauricio: ¡Ella ronca! (ríe).
Juliana: ¡Mentira! Es muy bueno convivir con él. Cuando empezamos a salir, tenía otra imagen. Ahora me encanta: tiene muy buen humor... Y también, te repito, es cariñoso, humilde y sencillo.

–¿Y con vos es fácil convivir?
Juliana: Siempre estoy de buen humor, me levanto bien...

–¿Planean encargar hijos?
Mauricio: Yo tengo muchas ganas.
Juliana: ¡Ojo que todavía no estoy embarazada! Salió que esperaba para diciembre, pero nada que ver. ¡Ojalá! Tengo muchas ganas de volver a ser madre. Cuando venga, vendrá.

–¿Te gustaría nena o varón?
Juliana: Que sea sanito. Y como tengo una nena, bueno, que sea un varón.

–¿Otro hincha de Boca?
Juliana: ¡Obvio! En casa somos todos de Boca. Mis hermanos van a la cancha desde chicos. Tenemos mucho en común: Boca, el golf...

–Dicen que en este terreno, Mauricio pierde...
Juliana: Ja... Podría alimentar ese mito, pero es otra de las mentiras que publicaron. El me enseña a mí.

–Y los hijos de ambos, ¿cómo recibieron la noticia?
Juliana: A la primera que se lo conté fue a mi hija (Valentina, 7). Habíamos vuelto de esquiar, estábamos por dormir, y le dije: “Tini, mami te tiene que decir algo: me caso con Mauricio”. Se alegró. Los quiere mucho a Mauricio y a sus hijos. Con los cuatro fuimos a Tandil y se mataron de risa. El tiene unos hijos divinos.
Mauricio: Siempre es una noticia que sorprende. Algunos de los míos (Agustina 28, Jimena 24 y Francisco 21) la recibieron con más entusiasmo, otros con menos. Yo entiendo que no es algo que un hijo festeje, pero verme bien los pone contentos.

–¿Cómo es tu relación con los hijos de Mauricio?
Juliana: Con algunos tengo más diálogo, pero llevamos poco tiempo de conocernos. Igual, como el padre, son educados y humildes.

–¿Es más difícil con las mujeres?
Juliana: ¡Me llevo bárbaro! Con una de sus hijas compartimos varios fines de semana acá. Pero bueno, son jóvenes y tienen su vida.

–¿Después de las declaraciones cruzadas entre padre e hijo, a Franco lo van a invitar?
Ambos: ¡Por supuesto!

–¿Cómo te cayó que tu futuro suegro desvinculara al Gobierno en el tema de las escuchas telefónicas, contra la posición de Mauricio?
Juliana: No me meto ni haría nada para desunirlos. Si me meto, sería para unir.

–¿Cómo viviste el momento del procesamiento de Mauricio en ese caso?
Juliana: Yo lo admiro y estoy orgullosa de él. Sé los valores que tiene, y confío en que lo que se dice es mentira. Trato de acompañarlo dándole mi apoyo y amor. Estoy enterada de las cosas y leo los diarios, pero trato de no hablarle de trabajo en casa.

–¿Te interesa la política?
Juliana: Como ciudadana, me importa el país. No me meto en las cosas de Mauricio ni opino.
Mauricio: Si no fuera así, no estaríamos haciendo ningún tipo de anuncio (ríe).

–¿Fantaseás con ser Primera Dama?
Juliana: No es algo que me desvele ni esté pensando. A él lo acompaño. Si Dios quiere y le va bien, seguiré estando con él.
Mauricio: Igual, todos mis afectos tienen ambivalencias. En el fondo, no se van a poner muy tristes si no me va bien. Porque tendría una vida más normal, más tiempo para estar con ellos.
Juliana: Pero a mí no me importa si no nos podemos ir de vacaciones por su trabajo. Ni me quejo ni me pesa. Yo lo amo y cuando amás a alguien, lo apoyás.

–Pregunta antipática: ¿no tuvieron nada que ver los asesores con la decisión de casarse antes de lanzar la candidatura a presidente?
Juliana: Una decisión tan íntima e importante sólo puede ser nuestra.
Mauricio: No... no empecemos con eso. Lo mismo que dijeron con el bigote. Me lo puse cuando tenía veintipico de años y dirigía a gente mayor que yo. Cuando empecé a salir con Juliana, le dije “mirá que me lo quiero sacar”.

–¿Cómo le pidió la mano, Mauricio?
Mauricio: Una mañana, nos despertamos en nuestro departamento nuevo de Figueroa Alcorta, y le pregunté si se quería casar conmigo, así de simple...
Juliana: ¡Enseguida le contesté que sí!

–¿Sin flores, sin anillo...?
Juliana: Nada. A mí me molestan los anillos. No estoy acostumbrada.

–¿Y cuando se casen?
Mauricio: Nunca usé ni anillos, ni cadenas, ni cruces... no uso ni reloj ahora. Con el tiempo me puse más maniático (ríe). No me gusta nada que te ate artificialmente, jamás entendí nunca eso del anillo.
Juliana: Es un símbolo, nada más.

–¿Es poco romántico Mauricio?
Juliana: No, es muy cariñoso... y yo también.

–Por lo menos, imagino que la fiesta tendrá a Bárbara Diez (esposa de Rodríguez Larreta, jefe de gabinete de Macri) como wedding planner. Seguro, va a conseguir un buen precio...
Mauricio: Horacio es un amigo, y Bárbara también. Además, no olviden... el Cartonero es el Cartonero.

–En efecto: vi que en el living de su quinta tiene un televisor. Imaginaba encontrar un tremendo LCD...
Juliana: Eso la gente no lo sabe. No es para nada consumista.

–Tampoco viven en un dos ambientes.
Juliana: Vivimos bárbaro, pero él no se desespera por lo último. Además, tiene la suerte de que yo diseño ropa, así que no le estoy pidiendo “mi amor, tengo que comprarme tal o cual cosa...”.

–No gastó en anillo, tampoco en ropa. La fama de Cartonero entonces, ¿es merecida?
Juliana: Jaja... No, no, es generoso.
Mauricio: Tampoco ahuyentes esa fama, me hace bien cuando me vienen a pedir plata. Uno de los valores que están dados vuelta es ser generoso con el dinero que no es de uno. Juliana y Mauricio, el domingo por la mañana en la quinta que él tiene en Villa de Mayo. Felices.

Juliana y Mauricio, el domingo por la mañana en la quinta que él tiene en Villa de Mayo. Felices.

“Lo ratifico hoy más que nunca: he caído en la telaraña del pulpito Awada. Estoy hechizado por esta mujer. Me hace bien y estoy entregado” (Mauricio)

“Lo ratifico hoy más que nunca: he caído en la telaraña del pulpito Awada. Estoy hechizado por esta mujer. Me hace bien y estoy entregado” (Mauricio)

“Somos grandes, tenemos madurez y convicción. A esta edad, estamos seguros de lo que nos pasa. Las cosas se fueron dando de manera muy natural, sin planear. Todo fluye, y tenemos muchas cosas en común” (Juliana)

“Somos grandes, tenemos madurez y convicción. A esta edad, estamos seguros de lo que nos pasa. Las cosas se fueron dando de manera muy natural, sin planear. Todo fluye, y tenemos muchas cosas en común” (Juliana)

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