Un gran hombre va a nacer de este bebé", dijo su madre luego del parto. El 22 de octubre de 1978, fue consagrado Papa en la residencia Castelgandolfo, frente a la multitud reunida en la plaza San Pedro. Eligió llamarse Juan Pablo II en honor a sus tres predecesores: Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo I." /> Una vida al servicio de Dios y de los hombres – GENTE Online
 

Una vida al servicio de Dios y de los hombres

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Quien 58 años después sería Juan Pablo II nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, una ciudad de maravilloso estilo renacentista y raíces medievales. De seis mil católicos y mil quinientos judíos. En el corazón de la Polonia moderna, casi recién nacida. Fue bautizado Karol Józef Wojtyla por un capellán militar en la iglesia vecina a su casa. "Un gran hombre va a nacer de este bebé", solía repetir entonces su madre.

Emilia Kaczorowska fue una mujer inteligente de origen lituano y educación monástica. En 1906 se casó con Karol Wojtyla, un sastre devenido militar que se destacó como comandante de un pelotón del ejército austro-húngaro. Fue una ceremonia modesta en una capilla de Cracovia. Nueve meses después de la boda nació Edmund, el primogénito. Luego del Tratado de Paz de Versalles y la consecuente resurrección de su patria, el sargento Karol pasó a las filas del ejército polaco adonde alcanzó el grado de teniente primero. Entonces recibió nuevo destino: el 12º Regimiento de Infantería de Wadowice. Allí tuvieron una nueva hija, Olga, quién falleció poco después de su nacimiento.

El tercer hijo de la pareja, Karol Józef, cursó la escuela primaria en el segundo piso de un edificio municipal, de sesenta alumnos por clase. "Fue un excelente estudiante, de inclinación contemplativa y curiosidad filosófica", recordarían tiempo después sus profesores. Ya todos los llamaban por el diminutivo Lolus, que luego derivaría al definitivo Lolek.

Emilia Kaczorowska murió en 1929 luego de una larga agonía. Tenía 45 años. Lolek no había recibido aún la primera comunión… Tiempo después, le consagró una poesía a su madre: "Oh, cuántos años han pasado/ Sin ti, ¿cuántos?/ Sobre tu blanco sepulcro/ Oh Madre, amada ya lejos,/ De tu hijo de amor ungido/ Una plegaria:/ Eterno Descanso". La muerte volvería poco después a golpear la puerta de la familia Wojtyla: el joven Edmund, ya egresado como licenciado de la Universidad de Medicina, falleció víctima de la escarlatina. Lolek y su padre quedaron solos en casa. Y, desde entonces, compartieron una misma habitación. Recordaría después Juan Pablo II en sus memorias: "Me quedé con un hombre profundamente religioso. Día tras día podía ver la vida austera que llevaba. Era soldado de profesión pero, después de morir su esposa, su vida devino una plegaria continua. A veces me despertaba en la mitad de la noche y lo encontraba arrodillado de la misma manera que en su parroquia. Su ejemplo fue, de algún modo, mi primer seminario". El militar Karol Wojtyla fue efectivamente el primero en orientar a su hijo hacia la vocación eclesiástica. El mismo Juan Pablo II evocó alguna vez a su padre recomendándole: "Sé que tienes una novia y aspiras a una vida civil. Ya no viviré mucho y quiero estar seguro antes de morir de que dedicarás tu vida al servicio de Dios".

Lejos de las aulas, Lolek se convirtió en un eximio nadador, y en un esquiador temerario. También amaba caminar por las montañas. Abrazó la pasión del fútbol y se hizo arquero. "Bastante bueno…", aclararía después. Sin embargo, uno de los pasatiempos habituales en su infancia era disfrazarse de cura para representar el ritual de la misa junto a sus amigos. Luego se inclinó hacia las artes. Admirador de Dostoievsky y de la poesía de Rilke, ingresó en el Círculo de Teatro de Wadowice y fue distinguido "Mejor orador". El 6 de mayo de 1938, las autoridades del colegio lo designaron encargado de recibir al príncipe Adam Stefan Sapieha, vástago de una noble familia y arzobispo de Cracovia. Sorprendido por el carisma y la capacidad de oratoria del joven, el prelado lo invitó al diálogo:

-¿Cuáles son sus planes? ¿Ha pensado en el seminario?
-Tengo intención de estudiar literatura y lingüística en la Universidad de Cracovia- respondió el muchacho con timidez.

-Es una lástima…- se despidió el arzobispo.
El antisemitismo anunció la pesadilla de la ocupación nazi. Sin embargo, Lolek solía visitar las sinagogas invitado por sus amigos judíos. Y se reconocía maravillado por las extrañas melodías que descubría en los templos. En 1938 ingresó en la Universidad Jagiellonian seducido por la filosofía. Ante la inminente amenaza alemana, recibió instrucción militar en la legión universitaria. Vistió ropa de fajina y sus manos aprendieron a disparar un fusil. La segunda gran guerra lo sorprendió en la catedral Wawel, en septiembre de 1939. Ya jamás olvidaría aquella misa bajo la amenaza de las bombas y el sonido de las sirenas. La ciudad de Wadowice queda a poco más de una hora de viaje a Auschwitz…

Su amigo Jerzy Kluger sobrevivió a los nazis, aunque perdió a toda su familia en un campo de concentración. Su casero, también judío, fue deportado a Belzec y asesinado. Ya durante los primeros años de ocupación, los curas polacos se convirtieron en blanco de la Gestapo. Y también los intelectuales, claro. La mayor parte del cuerpo docente de la Universidad Jagiellonian fue llamada a una conferencia. Una vez hacinados en los autobuses, fueron conducidos a un campo de concentración. Karol Wojtyla pronto descubrió que el mundo desaparecía a su alrededor. Para evitar la deportación a un campo alemán de trabajos forzados, trabajó en una cantera. Era asistente del encargado de explosivos, un tal Labus que solía repetirle: "Karol, deberías hacerte cura. Tienes buena voz para cantar y de esa forma estarías a salvo". Luego se hizo obrero en una planta de soda cáustica. En la clandestinidad continuó su prolífera producción de obras teatrales, cada vez más comprometidas con al realidad. Y demostraba sus dotes como actor en presentaciones secretas, en departamentos de familia, ante audiencias nunca superiores a veinte espectadores. El 6 de agosto de 1944, ocho mil polacos fueron arrestados por las tropas de Hitler. Ese día -que en Polonia será para siempre el domingo negro- Karol escapó de la Gestapo escondido en un sótano, rezando atemorizado.

En la clandestinidad, comenzó a forjar su vocación sacerdotal. El teatro ya no era su verdadera vocación. Karol Wojtyla recibió entonces el llamado divino. Y comenzó a concurrir a conferencias y lecciones secretas para curas. Tres veces solicitó permiso al arzobispo Adam Sapieha para ingresar a un monasterio. Sin embargo, el príncipe vástago no quería a un individuo de su talento encerrado en la vida monacal. "Dios tiene otros planes para ti", le contestó las tres veces. El 29 de febrero de 1944, Karol fue atropellado por un camión. Y fue un oficial alemán quien lo llevó a un hospital y salvó su vida. El diagnóstico: conmoción cerebral. Los soviéticos ingresaron en Varsovia el 19 de enero de 1945: la guerra había terminado para los polacos.

Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote el 1º de noviembre de 1946 por el entonces cardenal Sapieha en la capilla de Cracovia. Al día siguiente, ofició su primera misa en la catedral local. Y poco después viajó a Roma para sus estudios de postgrado. Regresó a Polonia con el título de profesor y obtuvo su primera misión: pastoreo en Niegowic, una ciudad rural sin agua corriente ni electricidad.

Detrás de la Cortina de Hierro, el régimen comunista alentaba el ateísmo militante. La Unión Soviética pronto comenzó a arrestar sacerdotes. Para proteger a su mejor discípulo, el padre Baziak (N. de la R.: designado por Sapieha como protector de Wojtyla) relevó a Lolek de sus deberes como sacerdote y alentó a retomar su vida de estudio. Así Karol Wojtyla comenzó a dar conferencias en todo el país, y los polacos lo bautizaron "el cura peregrino". Hacía también salidas en grupo hacia las montañas para discutir de religión y filosofía. Aún en los Cárpatos, sus discípulos lo llamaban "tío" por miedo a que oídos indiscretos descubriesen su oficio sacerdotal.

En 1958, Karol Wojtyla marchó junto a un grupo de estudiantes a la región de los lagos. Su afición por las canoas siempre lo acercaron a los espejos de agua. Entonces recibió un telegrama del arzobispo Baziak que le ordenaba regresar a Cracovia: iba a ser ordenado obispo. Luego de la asunción de Juan XXIII, el obispo Wojtyla ordenó el programa de trabajo para el Segundo Concilio Vaticano. Se alistó entre los renovadores, y en 1963 dio muestra de su espíritu de cambio: llevó a dos mujeres polacas como compañeras de estudios a la Santa Sede. En su primer discurso en el Concilio, combatió la política censora de la Iglesia: "La Iglesia aparece como autoritaria cuando insiste en que los curas son como oficiales y la gente soldados que deben obedecer sus órdenes", dijo. Fue autor del documento Nostra Aetate, en el que exoneró a los judíos de la responsabilidad colectiva en la muerte de Cristo. Y uno de los más fervientes defensores de que las misas debían ofrecerse en idiomas vernáculos.

De regreso en Polonia, Karol Wojtyla no evitó las discusiones políticas. Y sus seguidores pronto se sumaron al movimiento opositor y anticomunista Solidaridad. Los dirigentes polacos ya lo reconocían como un líder político aunque no osaban arrestarlo por miedo a una insurrección. Durante aquellos años, escribió nuevos guiones y bajo el seudónimo Andrzej Jawien hizo crítica de teatro. Además publicó Amor y responsabilidad, adonde plasmó su visión de uno de los temas que más lo preocuparon: la sexualidad.

Luego de la asunción de Paulo VI, el obispo Karol Wojtyla se convirtió en embajador del Vaticano. Y, en 1967, fue ordenado cardenal. El Papa lo adoptó como confidente y lo invitó a participar activamente en la controvertida encíclica Humanae Vitae que afrontaba el tema del control de natalidad. Al mismo tiempo que rechazaba el aborto y la homosexualidad, Wojtyla fundó en Polonia un instituto de política familiar que instruía respecto a temas como la planificación, enfermedades venéreas, nacimientos ilegítimos, alcoholismo, abuso infantil y violencia doméstica. Y apoyaba abiertamente a los rebeldes contrarios al régimen comunista. En la segunda mitad de los 70, todos en el Vaticano reconocían a Karol Wojtyla como el próximo Papa. Era también la voluntad de Paulo VI.

En agosto de 1978, el Cardenal Karol Wojtyla se encontraba otra vez de excursión en las montañas. Ahora, cerca de Roma. El lunes 6 a las 21.40, se apagaron las luces en la residencia de Castelgandolfo. "Paulo VI ha muerto", informaron. El Sagrado Colegio de los Cardenales exhortó a sus integrantes a congregarse en el Vaticano. Durante 19 días debatieron la difícil sucesión. La asamblea de Cardenales estaba dividida, aunque todos compartían una certeza: luego de 456 años de papados italianos, ¿quién atentaría contra semejante tradición?

El 25 de agosto, el cardenal de Venecia, Albino Luciani, resultó el elegido. Adoptó el nombre de Juan Pablo I en honor de sus predecesores. Pero su reinado duró tan sólo treinta y tres días: murió el 28 de septiembre, mientras dormía.

Los 111 miembros del Colegio volvieron a reunirse en la Sala Sacra. Los italianos ahora estaban divididos entre progresistas y conservadores. El 14 de octubre, cada uno emitió su voto secreto en un papel cuyo encabezado decía: "Elijo como Papa a…". Luego de cuatro rondas, ninguno de los elegibles obtuvo los 75 votos consagratorios. Y la chimenea del vaticano regó humo negro. Al segundo día -el 16 de octubre- creció la figura de Wojtyla. Al final de la jornada, la chimenea del Vaticano soltó humo blanco. Y el cardenal Pericle Felipe se dirigió a la multitud reunida en la plaza San Pedro: "Les anuncio una gran alegría: tenemos Papa".

El 22 de octubre de 1978, Karol Wojtyla fue consagrado Papa. Tenía apenas 58 años. Se hizo llamar Juan Pablo II, en homenaje a sus tres predecesores. Más de un millón de personas siguieron la transmisión en Cracovia. Y las monjas carmelitas polacas rompieron votos para mirar televisión.

Cuando fue consagrado Papa, eligió llamarse Juan Pablo II en honor a sus tres predecesores: Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo I.

Cuando fue consagrado Papa, eligió llamarse Juan Pablo II en honor a sus tres predecesores: Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo I.

En su juventud, integró el <i>Círculo de Teatro de Cracovia</i>. Fue un autor prolífico y también demostró condiciones como actor.

En su juventud, integró el Círculo de Teatro de Cracovia. Fue un autor prolífico y también demostró condiciones como actor.

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