“Una vez que me enciendo, es muy difícil apagar mi fuego interior” – GENTE Online
 

“Una vez que me enciendo, es muy difícil apagar mi fuego interior”

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Emilia pide una gaseosa light. Prende un cigarrillo y trata de explicar lo inexplicable: ¿por qué está sola? Desde hace dieciocho meses, cuando asomó a la fama como la chica del verano 2005 desde la tapa de GENTE, su nombre siempre aparece grabado entre las más deseadas del país. Sin embargo, rara vez fue fotografiada junto a un candidato. Antes de comenzar la entrevista, cabe destacar que tiene 19 años y mide 95-60-92. Cada noche viste plumas en la revista Inolvidable de Miguel Angel Cherutti, con marquesina en calle Corrientes.

Además, fue tentada para actuar en una película bajo las órdenes del consagrado director Luis Puenzo. Será la Virgen María o María Magdalena, aún no está definido. Y hoy proyecta una carrera a través de los años. “No quiero vivir de mi cuerpo. Quiero una carrera consistente, por eso estudio teatro, canto, inglés… Cuando deje de ser la chica del momento, pretendo tener herramientas para seguir trabajando en este mundo, que me encanta. Soy una mina linda, que acaba de salir, pero necesito expresar otras cosas”, asegura. Entonces sí, comienza la entrevista.

–Con tantos compromisos, ¿no relegó los intereses de su corazón?
–Cero. Soy una chica muy emocional. ¡Ojalá me enamore mañana! Pero hasta ahora no se dio… Estoy sola.

–¿Ya inventó una excusa para justificar su soledad?
–No encuentro un motivo específico. Pero me resulta difícil encontrar a un hombre que se banque mi trabajo, mi exposición, mis ganas de probar suerte en el exterior…

–Conozco mil candidatos capaces de soportar todo esto con tal de estar cerca suyo.
–¡Y yo todavía no conocí a ninguno! Muchos tipos se asustan cuando encuentran a una chica de 19 años que ya está realizada como profesional. Este es un país machista, los hombres no se bancan que su pareja se desarrolle profesional y económicamente mejor que ellos.

–¿Cuándo tuvo su última cita?
–Hace dos meses. No voy a dar nombres.

–¿En qué falló este último candidato?
–No se produjo el clic. Se trata de una conexión natural, hormonal, de piel… No sé cómo describirlo, pero es imprescindible para que una relación comience.

–¿Sucede a primera vista?
–Por lo general, sí. Nunca me gustaron las cosas forzadas. Antes de sentarme a tomar un café, tiene que producirse el clic. Pero el clic tampoco implica noviazgo: puede ser más profundo o más superficial.

–¿Cuándo fue la última vez que sintió ese clic?
–A principios de 2005. No se enteró nadie, porque entonces no tenía la misma exposición que ahora. No fue noviazgo, apenas un clic superficial. Duró unos meses.

–¿Y qué pasó con su vida sentimental después de la última cita?
–Nada. Después del verano, ya no tengo tiempo para nada. Tampoco tengo energía para ir a cenar afuera y ver qué pasa con los señores de la mesa de al lado… Pero perdé cuidado: cuando alguien me interese, me voy a hacer tiempo.

–Consejo para su próximo candidato: ¿qué es lo que no debe hacer en la primera cita?
–Aparentar. Los que produjeron un clic en mí actuaron siempre en forma natural. Mucho menos me interesan los que me quieren avasallar. Tampoco los que me llaman al celular y dicen: “Me pasó tu teléfono fulanito, el primo de tu compañero del primario… ¿Te puedo invitar a salir?”. ¡Los voleo (sic) en cinco segundos! Y, te aclaro, tampoco me gustan las presentaciones.

–Entonces resulta difícil comprender qué camino tiene que recorrer un hombre para acercarse a usted…
–Yo no soy de encarar a un chico y decirle: “Me gustás”. ¡Me muero de vergüenza! Pero no te preocupes que yo sé cómo hacer para que el candidato se fije en mí y entienda que me siento atraída por él.

–¿Se le hizo cuesta arriba seducir a un hombre?
–Nunca me costó levantarme un tipo. Hasta ahora, claro. Pero tampoco me gusta el hombre que se regala. El que me quiere poseer enseguida, me apaga inmediatamente. Y después están los que quieren salir a contarles a los amigos: “Estuve con Emilia Attias…”. ¡Qué pel…!

–¿Qué requisitos imprescindibles tiene que reunir quien pretenda seducirla?
–Priorizo que sean inteligentes, sensibles, con actitud y buen humor. Nunca me gustaron los chicos lindos. Prefiero a los morochones, de rasgos bien marcados. Viriles, algo reos… Pero es feo poner esto, porque los hombres que pasaron por mi vida se van a sentir feos (ríe).

–Imagino que descartamos a los chicos de su edad, recién recibidos de bachilleres…
–No tengo prejuicios con la edad ni me importa si tienen plata… Pero es difícil que alguien de mi edad entienda la vida que llevo. Me interesa la gente que haya vivido, que tenga experiencia. Aunque si están demasiado realizados, son súper profesionales y tienen hijos de un matrimonio anterior, los veo como un padre. Mmm… ¿Soy muy difícil?

–¿La han hecho sufrir por amor?
–¡Claro, como a todas! Pero fue cuando era más chica, a los 16 años, por un ex novio que no se bancó mi exposición y mi desarrollo profesional.

–Cuando el candidato la descubrió en tapa de GENTE , ¿no intentó volver?
–Quizá, pero no creo que lo intente, porque sabe cómo soy.

–¿Ya no comparte techo con sus padres?
–En marzo, cuando volví de Mar del Plata, me fui a vivir sola. Y descubrí mi faceta cocinera. Soy bastante buena… Yo soy muy tranquila, muy espiritual, y cuando vuelvo a casa me gusta encender mis velas para conectarme conmigo.

–Si los cálculos no me fallan, todavía ningún candidato pisó su departamento.
–Nadie, está “a estrenar”.

–Pero, concluyo, no pierde las esperanzas de que aparezca el hombre que encienda su pasión.
–Jamás. El fuego es el motor de mi vida. Mi trabajo o mi hombre me tienen que provocar pasión. Si no, no me mueve un pelo. Soy una persona intensa, liberada de todo prejuicio. Y una vez que me enciendo, es muy difícil apagar mi fuego interior. Pero jamás saldría, o me sentaría a tomar un café, con un hombre que no me despierte las ganas de comerle la boca…

–¿Por eso pidió una gaseosa?

 Desde que volvió de su primera temporada en Mar del Plata, Emilia vive sola en un departamento de Las Cañitas. “<i>Ningún hombre se quedó a dormir en casa todavía. Está ‘a estrenar’, podría decirse</i>”, bromea.

Desde que volvió de su primera temporada en Mar del Plata, Emilia vive sola en un departamento de Las Cañitas. “Ningún hombre se quedó a dormir en casa todavía. Está ‘a estrenar’, podría decirse”, bromea.

 “<I>No me interesan los hombres que me quieren avasallar. Tampoco los que me llaman al celular y dicen</i>: ‘Me pasó tu teléfono fulanito, el primo de tu compañero del primario… ¿Te puedo invitar a salir?’. <i>¡A ésos los voleo (sic) en cinco segundos!</i>”

No me interesan los hombres que me quieren avasallar. Tampoco los que me llaman al celular y dicen: ‘Me pasó tu teléfono fulanito, el primo de tu compañero del primario… ¿Te puedo invitar a salir?’. ¡A ésos los voleo (sic) en cinco segundos!

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