Una muerte, un sospechoso, muchas dudas – GENTE Online
 

Una muerte, un sospechoso, muchas dudas

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Me gustaría que me recordaran como alguien que no desperdició la vida”.

Fue una de las últimas confesiones de Angeles Rawson, la chica de 16 años que el lunes 10 de junio desapareció, luego de haber asistido a su clase de gimnasia del colegio Virgen del Valle, en Colegiales. Al día siguiente la encontraron muerta en la planta del Ceamse, en José León Suárez. Según Héctor Seva, el primer fiscal que intervino en la causa, porque el cuerpo fue encontrado en la provincia de Buenos Aires, “la chica fue hallada cerca del mediodía en la cinta de inspección de la basura, en la etapa final de la clasificación”. Estaba en una bolsa de residuos de color negro, gruesa, como las que se utilizan en las porterías para sacar la basura. En la cabeza y en los pies tenía otras de color verde del supermercado Día, y un hilo sisal le rodeaba el cuello. Las manos y las piernas estaban amarradas con cuerdas náuticas, y vestía el uniforme color verde del colegio y zapatillas negras, aunque sus amigas, que la llamaban cariñosamente Mumi, como su familia, aseguran que “a Educación Física había ido con otras de color blanco”.

HIJA Y ALUMNA EJEMPLAR. Angeles había nacido hace 16 años producto del amor de Franklin Rawson (52) y María Elena Aduriz (48). Y vivió con sus papás y sus dos hermanos, Jerónimo Villafañe (25, hijo que su mamá tuvo con una pareja anterior) y Juan Cruz (19). Pero la relación amorosa de la pareja duró poco: cuando ella tenía seis años, sus padres se separaron. Al poco tiempo su mamá volvió a enamorarse, esta vez de Sergio Opatowski (54), quien había quedado viudo de su primera mujer y tenía un hijo, Axel (16).

“La conozco desde pequeña. Para mí era mi hija, un sol, un ser hermoso. Ese lunes desayunamos juntos a las ocho. Salió de casa y yo me fui a hacer unas cobranzas. Nunca más volvió a casa. No quiero que castiguen a la persona que hizo esto. Pido que lo encuentren y lo ayuden, porque el que mató a Angeles es alguien enfermo. Seguro que sufrió mucho de chico y por eso se convirtió en este monstruo”, dijo Sergio, el primer integrante de la familia en hacer declaraciones luego de que se encontrara el cuerpo de la adolescente. El primer informe de la autopsia reveló que “no se podía comprobar si la chica había sido violada o no (se realizó un hisopado del ano y la vagina para ver si había restos de semen), y que la muerte se había producido por asfixia”.

María Elena, la mamá, con una llamativa resignación, también habló el día antes del entierro: “No estoy enojada. Creo que es tremendo... Pero, bueno, ningún ser humano es menos importante que el peor acto que haya realizado. No es impotencia lo que siento. Les diría que con su acto hicieron algo terrible y tienen que hacerse responsables, que no lo hagan más. Estas cosas pasan, como las guerras, las Torres Gemelas. Que la sociedad empiece a tolerar más, volvamos a los valores, estemos presentes, pongamos límites a nuestros hijos, con firmeza pero desde el amor”. No había mostrado la misma paz el 14 de marzo pasado, cuando escribió en su cuenta de Facebook después de que le rayaran su auto: “Un soberbio hijo de p... me rayó el auto, que tiene dos semanas. Mi bebé estaba parado y estacionado correctamente, y le dejó un rayón importante. Y por supuesto que nunca supe quién fue. ¡¡¡La rec... de su madre!!! (perdón)”, redactó furiosa.

LA INVESTIGACION. El juez de la causa, Javier Feliciano Ríos, ordenó de inmediato un allanamiento en el departamento que habitaba la familia, en Ravignani 2360, mientras estaban velando a Angeles. Los investigadores se llevaron sus zapatillas Topper blancas, las mismas que tenía puestas cuando fue a gimnasia, bolsas de supermercado Día para ver si eran similares a las que le encontraron a la chica en su cabeza, un morral negro con imágenes de animé (sus dibujos preferidos), que supuestamente llevó a la clase de educación física, dos notebooks, sábanas de todas las camas, otra bolsa con trozos de soga y anotaciones personales. Al día siguiente, con el vestido que utilizó en su cumpleaños de 15, sus restos fueron sepultados en el cementerio Jardín de Paz, en Pilar. En medio de tantas dudas, la titular de la agrupación AVIVI –Ayuda a Víctimas de Violación–, María Elena Leuzzi, se presentó ante la fiscal María Paula Asaro y declaró que “cuando se enteró de que el cuerpo era de Angeles, fue hasta su casa para colaborar con la familia; vio unas llaves al lado de la computadora y le dijo a Axel, uno de los hermanos, que las guardara, porque se iban a perder. Ahí el chico le respondió que esas eran las llaves de su hermana asesinada”. El viernes, toda la familia se presentó a declarar en carácter de testigo a la Fiscalía ubicada en Tucumán 966.

EL UNICO DETENIDO. Luego de las declaraciones de María Elena Aduriz, Jerónimo Villafañe, Juan Cruz y María Inés (abuela de Angeles), la policía fue a buscar a Sergio Opatowski para que declarara. A los pocos minutos, Jorge Mangeri (45), el portero del edificio, también ingresó repentinamente a la Fiscalía de Instrucción número 35. Los rumores aseguraban la “inminente detención de Sergio, el padrastro de Angeles”. Sin embargo, a las seis de la mañana se supo que era el encargado quien había quedado detenido. La propia fiscal Asaro dio las razones: “Mangeri incurrió en continuas contradicciones. Tenía el cuerpo lleno de marcas, que podían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa en el ataque. Presentaba lesiones auto-producidas, posiblemente para enmascarar aquellas que habría sufrido inicialmente con motivo de la violencia que ejerció con la menor”.

Tras la revisión, a las 5.15 de la madrugada, Mangeri solicitó una entrevista con la fiscal y el secretario. Se labró un acta en la que el encargado reveló: “El responsable de lo de Ravignani 2360 fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver con el hecho”, y ratificó que ella no había estado el lunes en el edificio. Asaro también confirmó que la muerte de la chica se debió “a la presión producida por el mecanismo de compresión instalado en los camiones, que le provocó lesiones vitales en el cuerpo, como traumatismos múltiples producto del aplastamiento progresivo sobre tórax, cuello y cabeza, causando su deceso”. Es decir, el asesino la habría arrojado a la basura, todavía con vida.

EN DEFENSA DEL SOSPECHOSO. “A mi marido lo apretaron para que declare”, aseguró Diana Verónica Seattone (43), quien desde hace catorce años es la mujer de Jorge Mangeri. Estuvieron cuatro años de novios y en el 2003, tras casarse, se mudaron de Tigre al octavo piso de Ravignani 2360. Como hace seis años es paciente oncológica y le extirparon la glándula tiroides y las paratiroides, no tuvieron hijos. Pero son muy queridos por su familia, que salió a proclamar la inocencia de Jorge. El sábado, Diana habló con GENTE: “Jorge no hizo nada. Es un perejil al que quieren cargarle el asesinato de Mumi. Se enteró de la desaparición de la chica porque yo le conté cuando volví a casa. Estaba en cama, con gripe. Por eso se pidió licencia el martes. Le tuve que comprar remedios y tengo los estudios que le hicieron. El jueves a la mañana, paró un Polo negro sin patentes con dos personas. Se bajaron, le preguntaron si era el encargado del edificio y le pusieron un arma en la cabeza. Lo amenazaron y le dijeron que ‘le iban a hacer una cama’. El viernes fue al médico a hacerse una radiografía, y cuando vuelve a casa, lo para un patrullero de los viejos. Como tenía que ir a declarar, pensó que lo llevaban al Juzgado. Pero a las cuadras, le pusieron un gorro negro y empezaron a torturarlo. Lo golpearon, lo quemaron y lo amenazaron. Creo que por ahí vio algo y por eso lo quieren incriminar”.

BUSCANDO LA VERDAD. El fin de semana, por pedido de los investigadores, la familia de Angeles no volvió a su casa. Fuentes del Juzgado aseguran que desde la Secretaría de Turismo de la Nación les hicieron una reserva en un hotel de San Pedro. Les pidieron que no hablaran más con la prensa por un tiempo prudencial, y no utilizaran las redes sociales ni sus celulares. Desde la madrugada del sábado nadie conoce su paradero. Mientras, el juez espera los resultados de ADN de los restos encontrados debajo de las uñas de Angeles, y de la requisa en el Renault Megane de Mangeri y en el sótano del edificio –donde se encontraron cabellos y restos biológicos–. El encargado fue trasladado en silencio –se negó a declarar– a la cárcel de Ezeiza. El que sí habló fue Franklin Rawson, quien pasó su peor Día del Padre. Así lo resumió en Facebook: “Fue muy doloroso. La fuerza y el cariño de mi mujer, de mis hijos y de todos los familiares y amigos que me rodean, me permiten seguir adelante”. Ahora, la Justicia tiene la palabra. El sábado a las siete de la mañana, Mangeri sale esposado de la Fiscalía, luego de confesar el asesinato de Angeles Rawson. Pero quedan muchas dudas. Los resultados de ADN obtenidos de los restos encontrados debajo de las uñas de la víctima pueden ser clave.

El sábado a las siete de la mañana, Mangeri sale esposado de la Fiscalía, luego de confesar el asesinato de Angeles Rawson. Pero quedan muchas dudas. Los resultados de ADN obtenidos de los restos encontrados debajo de las uñas de la víctima pueden ser clave.

Para la fiscal, a Jorge Mangeri lo incriminan las marcas en su cuerpo y su actitud sospechosa con la familia luego del asesinato. Su mujer, Diana Seattone, lo conoce desde hace catorce años, y declaró en la Fiscalía de Tucumán 966.

Para la fiscal, a Jorge Mangeri lo incriminan las marcas en su cuerpo y su actitud sospechosa con la familia luego del asesinato. Su mujer, Diana Seattone, lo conoce desde hace catorce años, y declaró en la Fiscalía de Tucumán 966.

Toda la familia disfrutando de un café en Starbucks: Jerónimo, María Elena, Juan Cruz,  Sergio, Axel y Angeles.

Toda la familia disfrutando de un café en Starbucks: Jerónimo, María Elena, Juan Cruz, Sergio, Axel y Angeles.

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