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“Una eternidad esperamos este instante”

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Gustavo Cerati con un poncho onda spaghetti western en el cuello, Charly Alberti con una remerita con mucho diseño y los ojos delineados y Zeta Bosio con gorrita negra y una chaqueta con un bordeado zigzagueante. Son las 9 de la noche del viernes 19 de octubre y Soda Stereo está otra vez sobre un escenario, otra vez tocando en River, otra vez envuelto en la ovación de sus fanáticos. “¡Por fin! Una eternidad esperamos este instante”, saluda Cerati, y con los primeros acordes de Juegos de seducción vuelve a poner play en la historia de la banda. Soda está de vuelta.

SHOW. Con el sonido bien power que marcó los primeros noventa y una puesta en escena a cargo de Martin Philips (escenógrafo de Daft Punk y Coldplay) que incluye tres parrillas circulares con tubos y tres pantallas verticales que pueden subir, bajar y hasta partirse por la mitad, Soda Stereo empieza a pelar sus clásicos en la noche de Núñez. Sobre el escenario, a Zeta (48) se le desajusta una de las botas debajo de las polainas y las cambia por unas zapatillas. A Charly Alberti (44) se le rompe un palillo en Persiana americana y Gustavo Cerati (48) transpira al calor de las masas hasta que se deshace de ese poncho con el que había salido y entonces queda con una de sus típicas camisas.

Detrás de las pantallas, Tweety González, Leo García y Leandro Fresco completan el sonido de la banda, las pistas que se perdieron semanas antes del regreso. Mariana, la novia de Charly desde hace un año, lo mira con sus amigas, mezclada entre el público. Sofía Medrano (21), la última novia oficial de Gus, está sentadita en la platea San Martín al lado de Lidia, la madre del cantante, y de Laura, su hermana. Estefanía Iracet (20), la novia de Zeta, está unas filas más arriba, perdida entre los 70 mil fanáticos que llenan River.

El momento más caliente de la noche llega promediando el show, después de que Cerati anuncie “otra vez el acorde de Si”, arranque con eso de “Ella durmió, al calor de las masas…” y un coro de más de 70 mil fanáticos lo acompañe desde cada rincón del estadio. El espíritu Soda Stereo acaba de revivir. Y así será durante las tres noches siguientes en las que Soda haga revivir el mito en el estadio que los vio despedirse diez años atrás. Gustavo, Charly y Zeta parados ahí, sobre el escenario, como en los viejos tiempos, pelando y pelando canciones como En la ciudad de la furia o Persiana americana, que musicalizaron la juventud y buena parte de la vida de los más de 200 mil fanáticos que pasan por el Monumental en estas tres noches, en esta “burbuja de tiempo”, como ellos mismos bautizaron a este regreso.

AFTER. Una vez terminado cada uno de los shows, y después de descansar un rato en el camarín –al que además de ellos sólo tuvieron acceso Benito (13) y Lisa (10), los hijos de Gustavo con Cecilia Amenábar, su ex esposa–, los tres Soda celebraron el regreso con sus amigos en un after-show. Música chill out, bola de espejos, catering de pizzas y empanadas, cervezas frías, un techo de hormigón que era el reverso escalonado de la platea, y los amigos de siempre de la banda. Gustavo, con un sombrero y una sonrisa de misión cumplida, les confesó a Nico Repetto y a Florencia Raggi, sus vecinos de José Ignacio: “Fue difícil la vuelta; fueron muchos ensayos en poco tiempo. Al final, fue arrancar y mandarse, sin pensar en los nervios”. Después, saludó con un abrazo a Alan Faena y reconoció: “Estaba nervioso hasta el momento de subir al escenario, pero ahí se me pasó. En ese instante me olvidé de todo”. Charly charlaba un poco más allá con Ricardo Darín y su mujer, Florencia Bas. Zeta saludaba a Richard Coleman, Andrea Alvarez de Toledo y Axel Krygier, músicos que alguna vez tocaron en la banda. La efervescencia del gran regreso del año había empezado a decantar lentamente, en estas primeras tres noches de un regreso que recorrerá buena parte del continente, pasando por Chile, Ecuador, México, Colombia, Panamá, Perú, Venezuela, Estados Unidos, y que terminará en Córdoba.

CUENTA REGRESIVA. Los días previos al regreso, los tres Soda intentaron vivirlos con la mayor tranquilidad posible. Cerati estuvo la mayor parte del tiempo en su casa de Belgrano, y el martes antes del show pasó por la peluquería Rojo, en Caballito, para cortarse el pelo. Charly siguió levantándose cada mañana a las 7:30 y después de desayunar algo liviano salió a correr algunos kilómetros para preservar su impecable condición física. Y aunque intentó alejarse un rato de la fiebre Soda viajando a Villa La Angostura con su novia, Mariana, a los pocos días decidió volver, porque no aguantaba la ansiedad. Zeta, mientras tanto, cumplió sus 48 años el 1º de octubre, visitó el Pepsi Music para ver la presentación de sus amigos mexicanos Molotov y el sábado anterior al regreso fue a una fiesta cerca de Parque Sarmiento junto a Gustavo, lo que demostró que la química entre los integrantes de la banda está volviendo a ser la de antes. Además, Zeta sigue consolidando su noviazgo con la modelo Estefanía Iracet.

El martes, los músicos dejaron la sala que Gustavo tiene en Vicente López y donde retomaron esa vieja rutina de ensayar, y trasladaron los instrumentos al estadio. Allí, la estructura del escenario ya estaba tomando forma y la gente de iluminación y luces montaba sus equipos. El miércoles y el jueves, Charly, Gustavo y Zeta probaron sonido para nadie. Ellos solos frente al estadio que el viernes, el sábado y el domingo iba a arder con más de 200 mil fanáticos ansiosos por revivir el mito.

ME VERAS VOLVER. Desde hace algunas semanas, Buenos Aires volvió a ser la ciudad de la furia y los ochenta están de vuelta en nuestros oídos. Todo esto empezó allá por octubre de 2005, cuando Daniel Kon, el representante de Soda Stereo, y Roberto Costa, director de Pop Art, se encontraron a almorzar en el restó Oviedo y empezaron a proyectar uno de los regresos más esperados del rock local. En 1992 había vuelto Serú Girán, en 2000 había vuelto Sui Generis y en el 2007 iba a volver Soda Stereo.

Aunque al comienzo ni Gustavo ni Charly ni Zeta estaban convencidos, algo en la dinámica del trío cambió, y en septiembre de 2006 empezaron a considerarlo seriamente. Las primeras reuniones fueron en la casa de Charly Alberti en Vicente López, y a cada encuentro llegaban con una diferencia de tiempo calculada como para que nadie sospechara nada, para que ningún paparazzi pusiera en evidencia algo que todavía no había terminado de cobrar forma. Había que limar asperezas, recomponer relaciones y, sobre todo, hacer que esta vuelta tuviera sentido para sus tres protagonistas. “Se recuperó la energía que en el 97 habíamos perdido”, reconocieron. “Necesitábamos charlar… Tras un rato de relax, nos calzamos los instrumentos y tocamos casi cuarenta temas de Soda, como pudimos. La cosa se prendió fuego rápidamente. Además, me gustaba la idea de que mis hijos vieran a Soda Stereo alguna vez”, decía Cerati. Después de una de esas tantas reuniones celebradas en lo de Alberti, Daniel Kon tuvo la confirmación en su celular: volvía Soda.

El miércoles 6 de diciembre de 2006 se firmó el contrato. “Hubo buena onda. Vamos para adelante”, habían sido las palabras que Cerati le había dicho a Daniel Kon unas semanas antes. Entre otros puntos, el acuerdo incluía veintiún shows en Latinoamérica, un aparato publicitario de alcance continental y seis millones de dólares repartidos en partes iguales entre los tres.

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Hasta el momento, esta burbuja en el tiempo se disolverá en el aire el 15 de diciembre con un show en el estadio Chateau Carreras, de Córdoba. A partir de allí, Soda volverá a ser un maravilloso recuerdo una vez más.

El trío respetó el sonido más fiel de la banda y tocó los temas como en sus composiciones originales. Se viene una gira por toda Latinoamérica. Vuelven a River el 2 y 3 de noviembre y el 15 de diciembre será el gran cierre en el Chateau Carreras de Córdoba. ¿Habrá uno más?

El trío respetó el sonido más fiel de la banda y tocó los temas como en sus composiciones originales. Se viene una gira por toda Latinoamérica. Vuelven a River el 2 y 3 de noviembre y el 15 de diciembre será el gran cierre en el Chateau Carreras de Córdoba. ¿Habrá uno más?

El trío salió a escena con un look aggiornado. Ojos delineados para Charly, gorrita oscura, botas y polainas para Zeta, capa y sombrero tipo western para Gustavo. El resto de la banda estuvo compuesto por Leo García, Leandro Fresco y Tweety González. De música ligera generó un pogo multitudinario, Fue emocionó y Nada personal pagó la deuda pendiente que tenían los músicos con sus fans desde hacía diez años.

El trío salió a escena con un look aggiornado. Ojos delineados para Charly, gorrita oscura, botas y polainas para Zeta, capa y sombrero tipo western para Gustavo. El resto de la banda estuvo compuesto por Leo García, Leandro Fresco y Tweety González. De música ligera generó un pogo multitudinario, Fue emocionó y Nada personal pagó la deuda pendiente que tenían los músicos con sus fans desde hacía diez años.

Cerati dijo que para volver con Soda pretendía no estar ni viejo ni patético. El power del trío en escena demostró que están más que vigentes.

Cerati dijo que para volver con Soda pretendía no estar ni viejo ni patético. El power del trío en escena demostró que están más que vigentes.

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