«Un poco de histeriqueo es divertido, pero después hay que ir a los papeles» – GENTE Online
 

"Un poco de histeriqueo es divertido, pero después hay que ir a los papeles"

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Contesta todo y nunca se pone colorada. Jazmín de Grazia tiene veinte años, pero a la hora de hablar, parece de más. Poseedora de una energía arrolladora, la modelo prepara su año laboral en Argentina y en el exterior. En el mundo fashion le dicen –por lo bajo, claro– la niña terrible. La explicación es sencilla: siempre dice lo que piensa, no entra en el juego de las top (odios, amores, celos), y prefiere reconocer que sabe que a Pampita algunas modelos le escondieron la ropa para que no pudiera desfilar, en lugar de hacerse la distraída con el típico ‘yo no sé de qué me hablan, todas las chicas son divinas’.
–¿Hace cuánto empezó a trabajar de modelo?
–A los diecisiete años, en SúperM 2002. Fue raro, estaba en el colegio y tuve que abandonar porque no me daban los tiempos. Pero lo terminé libre. Fue un gran esfuerzo, era lo mínimo que podía hacer por mis padres. Iba a los desfiles con los libros y repasaba para las pruebas.

–Sí, yo soy testigo de haberla escuchado repasar alguna batalla con alguna otra modelo.
–¿Viste?, no miento. Pero bueno, tenía que terminar la secundaria por lo menos. A mis papás no les causó demasiada gracia que fuera modelo.

–¿Por qué?
–Porque son muy conservadores. Querían que yo estudiara una carrera, que tuviera un título. Igual, nunca me presionaron. Desde los diez años decía que quería ser modelo, pero a mi mamá no le gustaba para nada. Tenía esa fantasía de que en el ambiente de la moda hay mucha droga y que las chicas son muy rápidas.

–¿Y?
–Yo le decía que eso existe en todos lados, y que está en uno hacerlo o no. Al principio, a mis padres les costó mucho aprobar mi trabajo, pero ahora están muy orgullosos.

–¿Cómo hace para convivir en el mundo fashion donde pasa de todo? En este último tiempo aparecieron peleas, celos y competencia feroz.
–Yo trato de no meterme en problemas con nadie. Alguna que otra discusión por pavadas tuve, pero nada más que eso. Nunca le robé la pasada a nadie.

–¿Qué es eso de robar pasadas?
–Cuando alguna top llega al desfile sin probar antes, le gusta algo que te tocó a vos, y le pide a la productora que te lo saquen, y se lo dan a ella.

–¡Pero qué injusticia!
–A mí nunca me pasó, pero si me pasara, le diría “mirá nena, esto es mío. Y si te gusta, hubieras venido a la prueba como todas”.

–Brava la chica.
–Competencia entre las modelos, hay. Sobre todo porque somos mujeres, está en juego la belleza, y hay plata de por medio.

–¿Qué le pasó cuando tuvo que compartir la pasarela con chicas como Luciana Salazar?
–A mí no me molesta compartir la pasada con chicas voluptuosas, pero hay que diferenciar. El problema es cuando esas chicas dicen que son modelos. Yo no digo que soy actriz o vedette.

–¿Le envidia el cuerpo a alguna de estas chicas?
–Envidiar no, pero cuando le veo la cola a Luciana Salazar, digo “guau, qué increíble, qué monumento a la perfección”. Tiene una cola divina.

–¿Está de novia?
–Estuve tres años de novia, y me separé. Hace seis meses que estoy sola.

–¿Y cómo está?
–Bien. Algunos dicen que cuando uno está solo se pone más egoísta. Es que en realidad, no tengo a nadie a quien rendir cuentas. Me puedo ir de viaje sin tener que pedirle permiso a nadie.

–Ahora que está sola, ¿aprovecha y sale sin parar?
–Mucho no salgo con chicos. Es difícil encontrar a alguien que no tenga la fantasía de salir con una modelo. Es más, últimamente no paran de acercarse chicos que lo primero que me dicen es “soy jugador de polo”. Son unos tarados. Ya con esa frase se pueden ir bien lejos. Me di cuenta de que en Buenos Aires, veintiocho chicos de treinta juegan al polo (risas).

–Será que como hay tantas modelos con polistas, pensarán que esa es la forma de seducirla.
–Pero qué imbéciles. A mí me atraen los hombres por otras cosas.

–¿Cuáles?
–Tiene que ser muy divertido, nada rutinario. Tiene que asombrarme, proponerme programas extraños.

–Extraños…
–Por ejemplo, venir y decirme: “en un par de horas nos vamos a Pinamar”.

–¿Y usted, cómo seduce?
–Lo miro hasta que se dé cuenta de que lo estoy mirando. A veces es difícil para un hombre acercarse, así que hay que darle un poco de valor con la mirada. Pero yo no soy una persona tan fácil de seducir. Les doy poca bola, me gusta histeriquear.

–¡Pero qué aburrido! Provocar para que nada pase...
–No, puro jueguito seductor es muy aburrido. Un poco de histeriqueo alcanza y es divertido. Después hay que ir a los papeles.

–¿Tiene fantasías?
–Soy una chica fantasiosa, tengo mucha imaginación.

–¿Y las cumple?
–Las re cumplo. Está mal quedarse con las ganas. Hay que cumplir las fantasías.

–¿Me cuenta alguna?
–No, las mantengo para mí (risas). Si no, después, ¿qué me queda por contar? Jazmín pasó unas semanas en Punta del Este a puro trabajo. Pero para descansar, prepara sus vacaciones en Brasil, junto a una amiga.

Jazmín pasó unas semanas en Punta del Este a puro trabajo. Pero para descansar, prepara sus vacaciones en Brasil, junto a una amiga.

"A veces es dificil para un hombre acercarse, asi que hay que darle un poco de valor con la mirada. lo miro hasta que se de cuenta de que lo estoy mirando"

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