“Tuvimos el casamiento que soñamos con la gente que más queremos” – GENTE Online
 

“Tuvimos el casamiento que soñamos con la gente que más queremos”

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Una corona de brillantes y delicados guantes blancos se asoman por la puerta de un Rolls Royce Silver Cloud, modelo 1956, color champagne. ¿Quién hubiera dicho, un año atrás, que Wanda Nara (21) luciría un vestido de novia de cinco mil dólares? Y menos aún que el futbolista Gastón Maximiliano López (24, goleador del FC Moscú, de la capital rusa) interpretaría el rol del galán que espera, enamorado, al pie del altar. “A medida que entraba veía las caras de tanta gente querida, con la que tengo miles de anécdotas… Fue imposible no emocionarme”, dijo la flamante esposa a GENTE, un día después de la boda.

RUMBO AL ALTAR. Adornos de rosas blancas con detalles dorados fueron testigos de la entrada de Wanda a la parroquia Santa Elena –en la calle Seguí, barrio de Palermo– de la mano de su papá, Andrés, sonriente aunque las piernas le temblaran, según confesó después. Bajo la dirección de Roque Federico Santini, treinta músicos del Teatro Colón interpretaron la Marcha nupcial. Maxi –Gastón para sus íntimos– la esperaba junto a Mary, su mamá y madrina de la boda.

Esta es la fiesta del amor”, fue la frase elegida por el sacerdote Guillermo Pintos para abrir la ceremonia en la que Nora y Zaira, madre y hermana de la novia, leyeron la lectura bíblica y las intenciones. “No podíamos parar de hablar. Mis papás dicen que teníamos la complicidad de dos chicos. El no dejaba de mirarme ni un instante ni de decirme que le encantaba mi vestido”, cuenta la novia. Los acordes de Pompas y Circunstancias marcaron el momento del intercambio de anillos y fue el Himno a la alegría el que los acompañó hasta el atrio, donde 38 guardaespaldas tuvieron a su cargo la custodia de los novios. La mamá de Wanda, Nora, quien renunció a su carrera como actriz a los 21 años para casarse con Andrés Nara, dijo: “Estoy viviendo el momento más feliz de mi vida. Me hace súper bien verlos tan chiquitos y con tanto compromiso”. En tanto, su esposo remató, también eufórico: “Vivimos emociones imposibles de describir, cosas que sólo siente un padre”.

Algunas celebrities concurrieron a la iglesia, entre ellas Marina Calabró, su ex compañera en Patinando, quien fue parte de la explosión de aplausos posterior al intercambio de anillos (con los apodos grabados) y del beso de los esposos: “Wanda es amorosa, tiene luz propia, ángel… Todo fue muy romántico, ¡de novela!”, exclamó la hija menor de El Contra.

BLANCA Y RADIANTE. El diseñador Claudio Cosano fue el autor de los diseños de princesa que lució Wanda. El vestido de novia requirió 15 metros de seda natural bordada con piedras de la cristalería Swaroski, 140 metros de tul para el velo, la enagua y la cola. Las sandalias, también al cuidado de Cosano, se elevaban 14 centímetros, mientras que el ramo, de Mariscal, tenía flores naturales en color rosa y té. El peinado estuvo a cargo de Miguel Romano y el maquillaje, de Mauricio Catarain, quien cumplió al imprimirle el rouge de Cristina Aguilera. Nora, la madre de Wanda, exhibió sus femeninas curvas con un vestido blanco y negro y un abrigo corto de piel. Sin embargo fue Zaira (19), su hermana menor, quien atrajo todas las miradas, con un diseño negro y plateado, con escote y espalda descubierta. Para ella, el 31 de mayo fue un día de emociones multiplicadas: “Al casamiento de Wan se sumó mi debut como actriz en El libro de la selva (el musical que protagonizan Darío Lopilato, Alejandro Paker y Cristian Sancho en el teatro Broadway). “El sueño de toda mujer es casarse, y ver a Wanda de la mano de mi papá fue uno de los momentos más emocionantes que me tocó vivir”, aseguró.

No menos elegante fue el vestuario del novio. Confeccionado por Tito de Matices, tenía el brillo de la seda italiana, un chaleco tizado, camisa con alforzas, puño doble de algodón suizo peinado y corbatón. Andrés Nara, padrino de la boda, lució un jacket de alpaca súper 120 inglesa, camisa cuello palomita, corbatón y pañuelo tizado en brocato francés. Los hermanos de Maxi, Ezequiel y Jonathan, eligieron esmoquin de alpaca italiana con tres botones, corbata de raso italiano y faja.

NOCHE IMPERIAL. Poco antes de las 22, el matrimonio ya radicado en Moscú arribó al Alvear Palace Hotel, saludó a la prensa y fue directo al séptimo piso para una sesión de fotos. Mientras tanto, guiados por una decena de mozos con vestuario típico del carnaval veneciano, los invitados ingresaron al salón Versailles.
Las luces se apagaron y una sucesión de imágenes de los novios se desplegó en la pantalla gigante. Fue entonces cuando Wanda y Maxi irrumpieron en la escena, atravesando la pantalla para sorprender a los invitados. De fondo, la letra de El amor de mi vida, de Ricky Martin, delató la historia de un hombre y una mujer que decidieron “celebrar el jugarse todo por amor, comprometiéndonos para toda la vida”. El vals no fue menos principesco: quince violinistas rodearon a los novios mientras caían pétalos de rosas y una nube de humo envolvía sus pasos. “Como en un cuento de hadas”, resumieron. Después disfrutaron de un show de tango que preparó Diego Robles, el soñador de la novia en Patinando por un sueño, con quien la ex vedette rió y lloró ante las cámaras. El tercer espectáculo de la noche fue una sorpresa: Wanda contrató a Paz Martínez para regalarle a Maxi sus canciones favoritas. “Cuando entonó ‘contigo aprendí/ que yo nací/ el día en que te conocí’, me morí de amor. Sentí que no necesitaba nada más, te lo juro”, dice Wanda.

A BRILLAR, MI AMOR. Cerca de las tres, la novia se escabulló hacia la Suite Presidencial para estrenar su segundo cambio, también de Cosano: un microvestido con corsage bordado y falda con efecto globo confeccionado en organza natural blanca. Maxi también renovó vestuario, con look de seda, detalles de lamé y raso y medallón en el cuello.

Los invitados tampoco ahorraron glamour para uno de los eventos con más prensa de los últimos tiempos. Marina Calabró eligió un diseño de Claudia Arce. Claudia Fernández lució un vestido de Laurencio Adot, mientras que Fernanda Vives fue de las más elogiadas por su vestido en lila y piel de Juanjo Cirone. Patricia Profumo fue la marca preferida por Roxana de Melo, Valeria Archimó y Marixa Balli, quien calificó a la boda como “la fiesta del año”.

Por otro lado, varios periodistas integraron la lista de 208 invitados: Germán Paoloski y su novia, Marcella Bruno; Daniel Gómez Rinaldi –con un extraño traje de jean y pana rojos–; Marcelo Polino y Luis Ventura junto a su esposa, Stella Maris. Los faltazos más lamentados correspondieron a los futbolistas Ronaldinho y Lionel Messi –con quienes Maxi López jugó en el Barcelona–, las divas Mirtha Legrand y Susana Giménez, y el matrimonio Paula Robles y Marcelo Tinelli.

La lista de regalos de Falabella incluyó “una heladera, un DVD, copas de champagne y un juego de fondue, entre muchas otras cosas con las que vamos a terminar de equipar nuestro departamento de Buenos Aires”, enumeró la ahora flamante ex vedette.

MENU DE GALA. Bajo la coordinación de la wedding planner Sofía de Carabassa, una mesa principal para veinte comensales y otras dieciocho vieron desplegar un menú de cinco estaciones. La primera fue caviar de tomates, salmón, peras compotadas y espuma de oporto; la segunda, lasaña crocante con capuchino de hongos, merluza negra sobre caviar de berenjenas y menta; la tercera, magret y confit de pato al vino tinto y carré de ternera con gratín de papas dauphinoise. El epílogo de esta carta multifacética incluyó láminas de cacao con ganaché de chocolate y helado de pistacho, mango y maracuyá con crema de coco y bavaroise de Bailey’s con espuma de merengue y dulce de leche. Los vinos se sirvieron en forma de degustación, entre ellos, Angélica Zapata Chardonnay y Malbec 2004, Rutini Pinot Noir 2002 y Chateau Roustit 2003 de Apellation Sainte, Croix du Mont Controlée.

La torta de casamiento fue una nueva muestra de la personalidad adolescente de los protagonistas: tuvo base de rogel, un bizcochuelo de chocolate, otro de vainilla, dos pisos de chocotorta y, como adorno, una pareja de Hello Kitty vestidos de novios, comprada por Wanda en Madrid. Las cintitas escondieron una alianza para cada una de las solteras presentes. “¡Después de tanta organización quiero que me inviten a muchos casamientos!”, aseguró la novia, quien además entregó el ramo a Marcela López, su cuñada.

MIX MUSICAL. Elegimos hits de todas las épocas, pop latino remixado, dance y algo de música electrónica”, resumió Wanda, quien contrató al DJ Sarapura para disfrutar de la pista decorada con 80 bolas de espejos. El grupo de cumbia La Nueva Luna tuvo a su cargo el segmento más divertido de la noche, a pedido del delantero del FC Moscú, quien hizo reír a todos con un disfraz de lobo y luego, con su camisa de etiqueta de River Plate, el club de sus amores. “Otro de los momentos más emotivos, en el que a la vez nos reímos mucho, fue un video con imágenes nuestras antes de conocernos. Por ejemplo, cuando yo dije en ShowMatch que no me iba a casar nunca”, relata Nara. Por último, después de disfrutar de los mensajes grabados en el Wedding Box (un minicuarto con filmadora para que todos dejen sus deseos a los novios), los invitados se despidieron de la feliz pareja. Eran las nueve de la mañana del domingo cuando ingresaron a la Suite Presidencial del Alvear.

Cita de la novia el día después: “Tuvimos un casamiento como el de Barbie y Ken. Los invitados se sintieron parte de un cuento. Más de uno me dijo que contagiamos las ganas de casarse”. Inmejorable final para una noche mágica que, arriesgan, costó cerca de un millón de pesos. Guste o no, Wanda ya recibe trato de Lady europea.

Agradecimiento: www.photojohnny.com

Los novios, siempre sonrientes, saludaron a la prensa y a los curiosos que se acercaron a la iglesia. Orgullosos, enseñan para la cámara su libreta de familia.

Los novios, siempre sonrientes, saludaron a la prensa y a los curiosos que se acercaron a la iglesia. Orgullosos, enseñan para la cámara su libreta de familia.

Puntual, a las 20:30, Wanda llegó acompañada por su papá, Andrés, quien la escoltó hasta el altar. Un coro de treinta integrantes del Colón interpretó la Marcha Nupcial, mientras el futbolista del FC de Moscú, Maxi López, la esperaba junto a su mamá, Mary, y el sacerdote Guillermo Pinto.

Puntual, a las 20:30, Wanda llegó acompañada por su papá, Andrés, quien la escoltó hasta el altar. Un coro de treinta integrantes del Colón interpretó la Marcha Nupcial, mientras el futbolista del FC de Moscú, Maxi López, la esperaba junto a su mamá, Mary, y el sacerdote Guillermo Pinto.

Maxi y Wanda llevan la batuta de su súper fiesta en el Alvear.

Maxi y Wanda llevan la batuta de su súper fiesta en el Alvear.

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