“Tuve toda la culpa por la separación. A Susana la sigo amando” – GENTE Online
 

“Tuve toda la culpa por la separación. A Susana la sigo amando”

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El camión estaciona de culata, en la fría tarde del domingo, contra el garaje de Villa Pucho, la casa mexican style que Jorge Rama (37) tiene en el barrio La Caleta de Carrasco, en Montevideo. Y que en estos días va a dejar. “La alquilé. Me voy a un departamento con vista al río, en Pocitos”, le contaba el día anterior a GENTE, mientras posaba en el jardín. Cuesta creer que deje, así nomás, la casa que apenas un año atrás compró y que Susana ayudó a bautizar. Las versiones en Montevideo corren y sugieren que Rama le estaría “pidiendo plata a todo el mundo”. ¿Se va por eso? El responde que no: “Con el negocio del fútbol voy a estar viajando mucho, y acá ya entraron a robar; es por seguridad...”. Quizás sea un detalle, apenas, en sus turbulentos últimos meses. Porque la gran historia no es dónde dormirá, sino que ya no lo hará en la misma cama que Susana Giménez: la relación se terminó. Es la primera vez que accede a contar los detalles de la separación y a responder a las acusaciones que lanzó la revista uruguaya Caras y Caretas contra él y sus socios –aunque siempre cuidando de mostrar, en tapa, a su famosa ex pareja–: desde vínculos con el narcotráfico e investigaciones de la DEA, hasta un affaire con una menor. Luego de la nota en su casa, descargó tensiones en dos intensos rounds de guanteo en el Palermo Boxing Club. ¿El rival? Uno de los socios cuestionados, Washington Bocha Risotto. Esa es su vida ahora. Pero antes de los golpes, la palabra:

–¿Se separaron en buenos términos o le pusieron sus cosas en una valija y le dijeron “andate”?
–Ni eso, ni me tiró la ropa por la ventana. Con Susana nos separamos a fines del año pasado. Fueron cuatro años de relación y hubo un desgaste. Tomamos un rumbo diferente, pero para mí fue un amor espectacular. Lo que me duele es que en medio de todo esto, una revista aproveche para vender más atacándola. Es de cobardes. Si hablaran sólo de mí no me molestaría.

–Antes de hablar sobre eso permítame preguntarle qué pasó entre usted y Susana.
–Entonces dejame decirte primero lo que es Susana para mí. Ella es súper inteligente, capaz, generosa y muy viva. Es sexy, sensual, compinche, compañera, increíble, linda, simpática, alegre, buena onda, fina, distinguida, tiene buen gusto. Reúne todas las condiciones de la mujer ideal. En la intimidad las cosas funcionaban, porque para mí no era la diva, era Susana. Una genia. Y con mucha energía: larga estrellitas al caminar…

–Me abrumó con los adjetivos, pero no me respondió...
–El clic interno, el por qué nos separamos, es algo que quiero mantener en la intimidad. La estrella es ella; si quiere contarlo, que lo cuente. Pero te digo algo: por más que nos separamos, la sigo amando. ¡Nos matábamos de risa juntos! Y vamos a seguir siendo buenos amigos: los zapallos se acomodan en el carro a medida que va andando, ¿no? Claro, en estos días estoy nervioso, pensando en que me vaya bien en los negocios, en tener un futuro, en llegar. Yo estoy en la etapa de los logros, Susana no: ya los logró. Es un modelo a copiar. Largan millones y llegan pocos, y ella está entre esos pocos.

–¿Por qué siguieron juntos durante el verano?
–Porque siempre quisimos salvar la pareja. Además, la culpa de la separación no es de ella, es mía. Es algo íntimo entre los dos, pero el culpable de cualquier cosa soy yo.

–¿Culpable por qué?
–Tengo mis quilombos internos y eso no ayudó.

–¿Qué tipo de problemas?
–Cosas de mi personalidad que no he manejado bien. Pero que sirven para aprender. Me las he replanteado para cambiar y estar mejor conmigo y con los demás.

–¿Ese replanteo incluye hacer terapia?
–Ahora no. Hice antes de casarme con Eunice... Pero, gracias a Dios, tengo unos padres geniales (Teresita, de 61, y Jesús, de 72), mejores que cualquier psicoanálisis. Ellos siempre me están cuidando, porque yo soy bravo.

–¿Qué significa ser bravo?
–Y, que soy cambiante, muy loco. No ciclotímico, porque siempre estoy con buena onda, pero voy rápido, y cuando tropiezo, la caída es grande y duele. Desde chico soy así: en lugar de que me regalaran ropa, pedía plata. Siempre fui voraz, iba a mil. De joven soñaba con comprar vacas, ser veterinario, trabajar en el campo, pero como no era buen negocio y siempre me gustó la plata, me dediqué a otras cosas. Si no, hubiera terminado vendiendo chorizos frente a la facultad de veterinaria. Ahora tengo una distribuidora de bebidas, los boliches y el fútbol.

–Hablemos de lo que desató el escándalo, la primera nota de Caras y Caretas. Ahí se mostró a Susana en la tapa con el título “Narcos desembarcan en el fútbol uruguayo”. Esa vez puso el foco en los antecedentes de sus socios, Gerardo Boca Arias y Washington Bocha Risotto, que, decía el artículo, “estarían bajo la lupa” de quienes combaten el narcotráfico.
–Yo soy comerciante y tengo dos amigos que estaban en el fútbol, y se dio la oportunidad de meterme. Compramos el 25 por ciento de cuatro jugadores. Si mis socios tuvieron un error en el pasado, ya lo pagaron. Y lo bueno es reinsertarse en lo comercial y lo familiar. Risotto es más que un amigo: es un hermano…

–¿Susana sabía que estaba asociado con ellos, y de sus antecedentes?
–Yo le conté del negocio del fútbol, pero del pasado de ellos no. Para mí, son espectaculares; no es gente mala, que engañe ni estafe, están para trabajar. Lo que está pasando es porque yo estaba con Su. En quince días, a mí me olvidan.

–¿El millón y medio de dólares, para comprar el 25 por ciento del pase de los juveniles de Nacional, lo puso usted o se lo dio Susana?
–Ella no me dio nada. Lo pusimos entre los tres. También tenemos siete boliches, pero yo de noche no trabajo. Están al frente otros socios y nos va bien.

–Se dijo que llamó a su ex mujer, Eunice Castro, para pedirle dinero porque anda con problemas financieros.
–No. Con ella tengo una buena relación, aunque al principio, cuando me puse de novio con Su, hubo recelo. Pero no me sentí culpable por la separación, porque la situación ya no daba más. Fue mejor así que seguir mintiéndonos. Le corté la cola al perro de raíz y le permití que rehaga su vida. Fue más sano, porque no teníamos hijos. Desde que nos separamos nunca estuvimos juntos.

–Volvamos a la revista uruguaya. Ahora dice que a Susana la investiga la DEA, nada menos…
–¡Es otra mentira que usa para vender más! Está ofendiendo a un emblema de la sociedad argentina como es Susana. Podrían decir hasta que el error de Su fue salir con Jorge Rama, pero no esa canallada.

–Sigo: señalan que ella tiene una cuenta no declarada en el Banco Comercial del Uruguay...
–Es una cuenta para pagar los gastos de La Mary (la chacra esteña de Susana), pero no es una cuenta negra ni nada por el estilo. ¡Es increíble cómo no preguntan algo antes de publicarlo, como lo están haciendo ustedes! Es más: ellos nunca me quisieron contactar. Yo fui a hablar con el periodista de esa revista para explicarle todo.

–El periodista Ricardo Gabito dijo que usted lo amenazó con “arrancarle la cabeza” si Susana lo dejaba. Y dijo que si algo le pasaba sería culpa suya.
–No lo amenacé. No me voy a rebajar a su altura. Y me parece de cobarde que diga eso cuando yo no tengo ningún antecedente, ni maté a nadie.

–¿Se siente investigado por lavado de dinero?
–No, y si me están investigando, que me llamen y les muestro todo, para que vean que están equivocados.

–¿Es cierto que en el casino del hotel Conrad le bajaron el crédito a 20 mil dólares y que a Risotto no lo dejan entrar?
–No estoy yendo al Conrad. Iba en el verano con Susana. A mí me dejan entrar, no sé a Risotto. Y me dan crédito, no hay problema. Pero ahora no quiero jugar. Mi objetivo es ahorrar plata y dedicarme al deporte, nada más. El que escribió todo eso después tendrá que probarlo.

–¿Y ahora está solo o, como también se publicó, sale con una chica de 17 años de un colegio de Montevideo?
–Ja... No salgo con ninguna chica de ningún liceo. Ya me hubieran sacado una foto si fuera así. Estoy solo. En la separación con Susana no hay terceros en discordia.

–Pero es el ex de Susana... Mujeres no le deben faltar.
–A ningún hombre le faltan opciones. Las mujeres están en busca de hombres. Pero tengo 37, ya no gano por lindo.

–Ah... ¿Está en la etapa de “billetera mata galán”?
–Ja... No. Ya pasé la etapa de salir de cacería y buscar una mujer para una noche. Estoy grande... Ahora quiero estar bien yo, y si a futuro me vuelvo a enamorar y logro formar una familia, bienvenida sea.

–¿Extraña la vida con Susana?
–La extraño a ella. Y sufro la ruptura en mi intimidad, pero no la parte del fashion tour con Susana. Nunca me subí a ese bondi, porque si lo hubiera hecho estaría destruido. No estoy feliz, porque es una mina genial. Siempre me bancó en las malas, como en este último tiempo. Es más: debe ser el mejor amigo en las malas. Y yo la amo. Rama abre las puertas de su casa en Montevideo. En el living de Villa Pucho se muestra melancólico y dice: “Con Su tuvimos  un amor espectacular”.

Rama abre las puertas de su casa en Montevideo. En el living de Villa Pucho se muestra melancólico y dice: “Con Su tuvimos un amor espectacular”.

“Susana no me echó ni me tiró la ropa por la ventana. Fueron cuatro años de relación y hubo un desgaste. Tomamos un rumbo diferente, pero la amo. Yo estoy en la etapa de los logros, ella no: ya los logró”

“Susana no me echó ni me tiró la ropa por la ventana. Fueron cuatro años de relación y hubo un desgaste. Tomamos un rumbo diferente, pero la amo. Yo estoy en la etapa de los logros, ella no: ya los logró”

El domingo, un camión de mudanzas estacionó en el garaje de la casa. Y dos operarios comenzaron a sacar cajas y muebles. “La alquilé. Me voy a un departamento en Pocitos con vista al río”, dijo Rama.

El domingo, un camión de mudanzas estacionó en el garaje de la casa. Y dos operarios comenzaron a sacar cajas y muebles. “La alquilé. Me voy a un departamento en Pocitos con vista al río”, dijo Rama.

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