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"Todavía tengo cuerda para rato"

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Cuando hace dos años sacó de su bolsillo los veinte pesos que valía aquel libro exhibido en uno de los quioscos del aeropuerto de Ezeiza, jamás imaginó que, con el tiempo y gracias a los consejos plasmados en esas hoj
as, esa inversión se iba a transformar en millones: El deporte y el yoga, rezaba el título del ejemplar que a partir de ese momento se convirtió en una especie de Biblia en la vida del Gato: "Estaba por viajar a Europa y no sabía qué comprar para leer en el avión hasta que encontré esta joyita. Al hojearlo, me di cuenta de lo importante que es esta disciplina en el deporte. Por ejemplo, con referencia al golf, decía que la mayor parte del tiempo los jugadores están caminando y son muy pocos los que lo hacen de manera correcta. Después hacía hincapié en la concentración mental, lo que hasta ese momento era mi punto más débil. Le di bola, comencé a hacer todos los ejercicios y hoy, con 20 minutos de práctica diarios, mi juego mejoró y cambió para

siempre...".

La frase "No busque resultados inmediatos" caló hondo en la cabeza de Romero, quien desde ese momento no se desesperó y fue, como diría el ex técnico de Racing, paso a paso quemando etapas. Hoy, 24 meses después de aquel día y con 48 años recién cumplidos, se alzó con el premio más importante de su carrera: el Abierto de Escocia. Torneo que le permitió sumar a su cuenta bancaria 570 mil dólares, festejar su octavo título en el viejo continente y quedar tercero en el ranking europeo: "Cuando llegás a este nivel es como estar compitiendo en la Fósrmula Uno, y la parte mental es un factor determinante. Ahí es donde yo hago la diferencia".


-Bueno, pero más allá de lo mental también influye mucho la experiencia: dicen que el Diablo sabe más por viejo que por Diablo y usted ya está pisando medio siglo. ¿Hasta qué edad piensa jugar?

-Hasta el día que me dé cuenta de que en vez de un palo en la mano tengo un bastón (risas). Hablando en serio, todavía no pienso en el retiro... (Hace una pausa). Pero te puedo decir que a los 48 años, cuando la mayoría empieza a dejar, yo tengo más ganas que nunca. Muchas veces hablo con jugadores que en su momento fueron muy buenos y hoy, a los 46 o 47 años, se dedican a comentar los partidos para un programa de televisión. Yo, en cambio, estoy mucho mejor que hace cinco años.

-Se podría decir que es como el vino: "Cuanto más viejo, mejor".

-Muchos me cargan y me dicen que en vez de envejecer me estoy añejando (carcajadas). Ahora le pego mejor a la pelota y además mejoré mucho la técnica. Pero como te dije anteriormente, todo pasa por la cabeza. Por eso, para el torneo de Escocia me preparé muy bien en la parte psicológica. Esa fue la clave de mi éxito.

-¿Pero no hay momentos en los que siente que le tiembla el pulso a la hora de tirar un putt y por su cabeza la voz de la conciencia le dice: "Hay que saber retirarse a tiempo"?

-No, mi conciencia me dice: "Hay que meterla en el hoyo para poder ganar y seguir vigente". Por ahí me temblaba la mano cuando empecé a jugar y tenía que ganar o ganar para poder comer. Como no tenía un mango, con Adriana, mi esposa, empeñábamos el televisor y la heladera para poder participar y sabía que si no pasaba el corte perdía todo. En esos momentos jugaba con una presión tan grande que me agarraba el tembleque. En cambio ahora todo es distinto: vivo tranquilo, trato de no esforzarme mucho y gracias a Dios, la heladera y el televisor ya los tengo asegurados (se ríe, junta las manos y mira al cielo).


-Tiene la ventaja de que la vida del golfista es bastante tranquila. Como diría Charly García: "Van de la cama al living".

-No te creas, por ahí muchos piensan que es todo joda, pero yo ¡te puedo asegurar que es bastante dura, eh! Porque vivimos nueve meses del año fuera de casa, arriba de los aviones o en los hoteles. Si bien es verdad que el golf me dio una seguridad económica para mi familia y fue y es una escuela -porque aprendí a hablar, a vestirme y a comportarme-, también me quitó mucho contacto con mi familia y por ejemplo me perdí muchas cosas del crecimiento de Delia, mi única hija. Cosas muy importantes que nunca más se vuelven a recuperar.

-Para terminar, con lo quemado y hasta diría incendiados que están los políticos argentinos, ¿todavía sueña con ocupar algún cargo después de su retiro? 

-Seguro, porque si me postulo, la gente me va a votar. Por ejemplo las radios locales hicieron algunas encuestas para medir las chances que tenía y el resultado fue increíble: el 98 por ciento dijo que pondría mi nombre en la urna. Es más, ya he recibido ofertas para cargos importantes y los rechacé porque todavía, tengo cuerda para rato. Pero un día, sueño con ser intendente de Villa Allende y después quiero ocupar el cargo de gobernador de Córdoba. Hay que ayudar a los que menos tienen, que son los que más necesitan. Ya es hora de que alguien se acuerde de ellos. Soy un hombre que sabe lo que se siente al ser pobre y cómo se sufre cuando no hay un pan en la mesa.

Después de superar el mal trance que significó una lesión provocada por la mordedura de perro en 2001, el Gato volvió con todo: realizó una campaña inmejorable  y arrasó en el viejo continente.

Después de superar el mal trance que significó una lesión provocada por la mordedura de perro en 2001, el Gato volvió con todo: realizó una campaña inmejorable y arrasó en el viejo continente.

Romero con sus Las llevo yo, porque después van a publicar que no tengo fuerzas ni para llevar los palos". ">

Romero con sus "herramientas" de trabajo. Después de las fotos, su caddie se acercó para recoger la bolsa pero el Gato se negó: "Las llevo yo, porque después van a publicar que no tengo fuerzas ni para llevar los palos".

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