“Todavía soy una chica muy inocente” – GENTE Online
 

“Todavía soy una chica muy inocente”

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Sonríe. Y esa sonrisa puede querer decir tres cosas: que la pregunta no le gustó demasiado, que sobre eso no responde, o que se está haciendo la que no entiende… Luisana Lopilato (20) está peinada y maquillada como si fuera una muñequita; tiene los pómulos rosados, los párpados turquesas, los labios brillosos. Mientras le retoca una sombra de la cara, su maquillador le dice: “Ay, pero contále todo lo que me contás a mí sobre Juan –Mónaco, su novio tenista–. Dale, así es más divertido”. Luisana vuelve a estampar su sonrisa en el espejo frente al que la están maquillando, pero no abre la boca. Hay cosas sobre las que no va a hablar. Debe ser difícil, a los 20, establecer ese límite entre lo privado y lo público, entre lo que se puede contar y lo que mejor no, e ir corriéndolo de acuerdo a cuánto avanza o no una relación amorosa, haciéndole frente mientras tanto a tanta cámara y a tanto periodista ansioso por traspasar esa línea.

–¿Entonces?
–Sí, estoy de novia, obvio. El otro día leí en la tapa de una revista que había oficializado mi noviazgo. ¿Qué quiere decir eso? Desde el primer día que estuve de novia fue algo oficial. Si no, ¿Juan qué sería? ¿Un huesito?

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Luisana se lo pregunta, y ahora se ríe de verdad frente al espejo. ¿Se imaginan a Lopilato con un huesito? ¿A la chica Rebelde Way saliendo con alguien sin compromiso? No, seguramente no. “No me gusta estar sola. A mí me encanta compartir”, explica. Quizá por eso, a sus 20 años, Luisana atesore un breve currículum romántico que incluye a varios personajes más o menos mediáticos, que para ella fueron novios muy formales. En tiempos de Rebelde Way, el afortunado fue el mexicano Felipe Colombo, después siguió Mariano Martínez, con quien compartían romance y trabajo en la ficción de Alma pirata, y ahora, desde hace medio año, es Juan Mónaco. “No me gusta decir hace cuánto”, declara. “Ustedes los periodistas hacen sus cálculos, sacan cuentas, pero siempre le pifian…”, dice. “Pero sí, estoy de novia”, vuelve a aclarar.

Mientras tanto, mientras la terminan de maquillar, o mientras sonríe mostrándose indiferente, Juan Mónaco (23) –“mi novio”, como ya supo decir ella– está en Suecia jugando en el Abierto de Bastad con el francés Gilles Simon, que finalmente lo dejaría eliminado en octavos de final.

Algo parecido a lo de su novio en el tenis le pasó a Luisana con El capo en la primera mitad del año: arrancó en el prime time de Telefe y después fue cambiando tanto el rating como los horarios, hasta que finalmente el programa fue levantado. Así que ahora, a mitad de año, la chica –al menos por el momento– se quedó sin televisión pero con su obra Arlequín, servidor de dos patrones, en el Teatro de la Ribera, viendo cómo sigue este 2007. “Por ahora con el teatro me alcanza, está bueno… La respuesta del público está ahí, algo que en la tele no pasa”, dice Luisana.

–¿Tenés idea de cómo sigue tu año?
–En tele, por ahora, nada. En septiembre probablemente empiece otra comedia en Telefe. Y puede que también haya una película a fin de año, estoy viendo. No hay nada cerrado todavía. Es lo que más me gusta y me divierte. También me encanta el drama, pero me siento mucho más cómoda en la comedia.

–De acá a unos años, ¿te ves como una definida comediante?
–Mmmm... La comedia sé que me gusta. No sé cómo va a seguir esto. No me veo convertida en una capocómica... Me cuesta pensar en mi futuro…

–¿Y cómo ves tu presente?
–Ehhhh… Estoy en una edad medio rara. No soy adolescente ni adulta. No sé qué soy en realidad... Porque hay chicas de veinte que tienen una vida mucho más adulta que la mía. Yo no convivo, no vivo sola, no salgo hasta las 8 de la mañana. Sí tengo una vida independiente: tengo mi auto, si quiero salir salgo… Pero todavía me llaman para hacer de una de 18 años. Y en la calle me paran las más chiquitas. Las pibas de mi edad están en otra, son más creciditas.

–¿Y por qué das más chica de lo que sos?
–Todavía soy una chica muy inocente. Tengo 20 y no pasé por momentos muy dolorosos como para tener que crecer demasiado. Sí tengo pensamientos de grande a la ahora de laburar. En ese sentido soy más adulta. Pero personalmente soy más niña. Me dicen cualquier cosa y siempre me la creo.

–¿Por qué?
–Me gusta confiar en la gente. A veces es un problema cuando confiás mucho, porque terminás descubriendo cosas horribles. Y eso no está tan bueno.

–¿Te pasó?
–Me pasó de confiar mucho en alguien y después enterarme de cosas feas de esa persona. Me cuesta poner un filtro con la gente.

–¿Para vos es tan importante la confianza?
–Sí, porque cuando se pierde, se va la magia. Para mí es lo más importante de todo. De ninguna manera me imagino el amor sin confianza.

 Angelical, Luisana sonríe en plena producción de moda. “<i>Hay chicas de mi edad que tienen una vida más adulta. Yo todavía vivo con mis padres</i>”.

Angelical, Luisana sonríe en plena producción de moda. “Hay chicas de mi edad que tienen una vida más adulta. Yo todavía vivo con mis padres”.

   Luisana con Juan Mónaco en diciembre de 2006, cuando GENTE los descubrió en Pinamar. “<i>Prefiero conocer a gente que no tenga que ver con el medio. Para enamorarnos y pensar en un futuro juntos</i>”, decía entonces.

Luisana con Juan Mónaco en diciembre de 2006, cuando GENTE los descubrió en Pinamar. “Prefiero conocer a gente que no tenga que ver con el medio. Para enamorarnos y pensar en un futuro juntos”, decía entonces.

  “A los veinte, por suerte, no pasé por momentos dolorosos. Sí tengo pensamientos de grande a la hora de laburar; en ese sentido soy más adulta”.

“A los veinte, por suerte, no pasé por momentos dolorosos. Sí tengo pensamientos de grande a la hora de laburar; en ese sentido soy más adulta”.

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