“Todavía siento que mi vida no le interesa mucho a los demás” – GENTE Online
 

“Todavía siento que mi vida no le interesa mucho a los demás”

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Si en alguna caminata al aire libre por los espacios verdes de Buenos Aires se le ocurre mirar hacia arriba y ve a una chica colgada de los árboles cual Tarzán, no se asuste. Ni la mona Chita anda por ahí suelta, ni el avión de George de la Selva se estrelló contra el Obelisco. Con su pelo largo y alborotado, vestidito de niña, enorme sonrisa, mucha coquetería y expresión infantil, la que anda de rama en rama es Violeta Urtizberea. “¡Tengo moretones por todos lados!”, se queja entre risas la chica selvática en cuestión. Es que Violeta cazó su primer protagónico en televisión y está, desde hace dos meses, demasiado metida en el papel de Asaí, protagonista de Enséñame a vivir, la nueva tira juvenil de Pol-ka. Rebobinando, esta niña tan mona es de esas caras jóvenes que, sin ser terriblemente populares, suenan conocidas desde mucho tiempo atrás. Para ser más precisos, desde hace 14 años, cuando el multifacético papá Mex la llevó a participar del mítico Magazine For Fai. La niña creció, dejó la casa de papá (eso sí, se mudó a sólo seis cuadras), llegó al cine, cosechó varias obras de teatro, pasó por Locas de amor, Gasoleros, Soy tu fan y ¿Quién es el jefe?, hasta llegar a Lalola con un papel que le valió el Martín Fierro Revelación. Ahora, a los 24 años, solterita y sin apuro, tiene su tiempo casi ciento por ciento absorbido por su primer protagónico en televisión. Sin embargo, pese al bagaje que lleva a cuestas, a Violeta todavía le cuesta verse en las revistas y subirse a la moto de la fama. “Me cuesta andar haciéndome la linda, porque yo consumo revistas en la sala de espera. Me gusta ver fotos y notas, pero no sé si me gusta tanto estar ahí”.

–¿No entendés que la gente te puede estar mirando a vos?
–Yo ahí me siento como una señora más. No pienso que puedo ser una presa de la foto, que me van a agarrar a mí saliendo de algún lado, o haciéndome una guardia en la puerta de casa. Por suerte nunca me tocó, y todavía tengo la sensación de que a nadie le va a interesar mucho mi vida.

–Es raro que no te sientas “famosa”, porque estás en los medios desde muy chica.
–Es que nunca hice nada demasiado popular, y mi familia tampoco. Mi papá no es una persona que se enganche con nada mediático. Sé que una vez un travesti dijo algo de él, lo fueron a buscar los medios y ni contestó. Si no, no salís más del círculo. A mí me gusta agarrar la revista sin pensar “a ver si estoy escrachada en algo”. Está bueno seguir siendo espectador.

–¡Pero ahora sos protagonista!
–Siií. ¡Estoy tan contenta…! Asaí es un personaje enorme. Cuando con la producción pensamos cómo tenía que ser, decidimos que tuviera más toques de ingenuidad relacionados con la niñez, que su descubrimiento del mundo tuviera la mirada de un niño. Eso me hizo conectar con una parte muy infantil que tengo. Pensé qué pasaría si viera algunas cosas por primera vez, o si no me importara qué piensan los otros. Porque Asaí no tiene prejuicios ni especula: es súper pura.

–¿Y a vos te importa lo que piensan los demás?
–Tengo mis inseguridades, sin duda, pero trato de ser lo menos moralista posible, conmigo y con los demás. Rara vez juzgo a alguien. Creo mucho en que hay que respetar el deseo de cada uno, siempre que los demás no salgan lastimados. Yo en mi vida quiero tener la mayor cantidad de experiencias posibles, vivir sin reglas morales. Intento que no me afecte la mirada de los otros. Promuevo que cada uno haga lo que quiera. Soy cuidadosa de los sentimientos de los demás, aunque no me puedo hacer cargo de todos.

–Se intuyen años de terapia…
–Sí, obvio. Hace mucho que hago.

–Y, obviamente, habrá influido mucho una crianza en ese sentido.
–Mis viejos (Mex y Gabriela Ferreira, asistente social) son súper libres. Se separaron cuando yo tenía dos años. Estuvieron en pareja mil veces cada uno y ahora, los domingos, almorzamos los tres juntos, con mi hermano por parte de mi mamá, Iñaki (14). Se apoyaron en todo, se quieren, se respetan. Eso fue un gran cuidado hacia mí. En ese sentido, yo tuve una educación muy libre, pero también porque soy súper responsable. Nunca pensaron: “¿En qué va a terminar Violeta?”. Todo lo contrario, era yo quien decía: “Mamá, me parece que me tenés que poner un profesor particular”. Pero a veces son más moralistas que yo.

–Pero tu papá no da una imagen de tipo severo.
–No es un loco total: es muy pudoroso conmigo. Nunca va a hablar de ningún tema subido de tono, ni de drogas. Mantiene mucho su intimidad y eso me parece muy sano. Nunca lo vi fuera de sus cabales: se levanta temprano, se acuesta temprano. En ese sentido es súper normal.

–¿Qué hay detrás de “en ese sentido”?
–Cuando era chica no lo veía muy normal. Se vestía raro, bailaba raro... ¡Me parecía un horror! Mis viejos me tuvieron de muy jóvenes, a los 24 años. Y mi vieja también llamaba la atención, y ahora también, porque está bastante fuerte. Es muy inteligente, nunca se hizo amiga de las madres del colegio, ni de la cooperadora, ni nada. Ahora se los agradezco.

–¿Te molesta que siempre te pregunten por tu papá?
–No, no, porque me siento muy segura con mi carrera en ese sentido. Mi papá no es actor, es músico. Actúa porque es una persona creativa. Pero no le estoy siguiendo los pasos. Además, es una persona a la que le tengo mucha admiración. No es que estoy ligada a un nombre siniestro.

–¿Es crítico con tu trabajo?
–Mi mamá es mucho más crítica. A veces me enojo por lo que me dice, pero después me quedo pensando en eso… Y mi papá se emociona. Cuando me pasan estas cosas, como lo del protagónico o lo del Martín Fierro, pienso mucho en ellos. ¿Viste que uno siempre lo dedica? Bueno, realmente estas cosas son para la familia, para la gente que te vio nacer, que te ayudó. No es mucho más que para eso. Es: “Miren mamá, papá, ¡me reconocieron!”. Lo demás es anecdótico. Se reconoce “muy coqueta”, pero dice que está “llena de moretones” desde que, en el papel de Asaí, volvió a treparse a los árboles. “No me gustan los deportes extremos, ni los deportes en general. Pero esto me está divirtiendo mucho”, cuenta.

Se reconoce “muy coqueta”, pero dice que está “llena de moretones” desde que, en el papel de Asaí, volvió a treparse a los árboles. “No me gustan los deportes extremos, ni los deportes en general. Pero esto me está divirtiendo mucho”, cuenta.

Lucas, el personaje de Pablo Rago, es el profesor que enamora a Asaí. “<i>La historia de ellos es preciosa: tienen un amor muy primario. Ella lo quiere sin prejuicios</i>”, cuenta.

Lucas, el personaje de Pablo Rago, es el profesor que enamora a Asaí. “La historia de ellos es preciosa: tienen un amor muy primario. Ella lo quiere sin prejuicios”, cuenta.

“Cuando me pasan cosas como  lo del protagónico o lo del Martín Fierro, pienso mucho en mis papás. Esas son cosas para la familia. Es: ‘Miren, mamá, papá, ¡me reconocieron!’. Lo demás es anecdótico”

“Cuando me pasan cosas como lo del protagónico o lo del Martín Fierro, pienso mucho en mis papás. Esas son cosas para la familia. Es: ‘Miren, mamá, papá, ¡me reconocieron!’. Lo demás es anecdótico”

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