“Tengo muchas ganas de tener otro bebé. No quiero que Mora sea hija única” – GENTE Online
 

“Tengo muchas ganas de tener otro bebé. No quiero que Mora sea hija única”

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Lo cuenta en voz baja, con cara de feliz cumpleaños y ya en la despedida, como si tuviera miedo de que se le pinche el proyecto. Está a punto de iniciar su segunda luna de miel con su marido, el escritor y guionista Mario Segade. Nada menos que en París a fines de noviembre. Se le nota mucho lo muy enamorada que está. También encantada con su hija Mora, de cuatro años y medio, y otro tanto con su trabajo en Hombres de honor en Canal 13. Sigue siendo la Novoa de siempre. Los proyectos la persiguen. Escribe teatro para niños, piensa dirigir, hacer cine, más teatro y más actuaciones. Una mujer trabajadora a full y con una vida familiar bien programada para ser feliz. Y parece que lo logra.

–Hace tiempo me dijiste que con tu marido se turnaban: un año trabaja mucho él, y al siguiente vos. ¿Ese pacto sigue en pie?
–Este año, según el pacto, yo iba a trabajar mucho en la tira (Hombres de honor), y él se iba a dedicar al guión de su película, pero no me lo respetó…

–¿La violación del pacto vale la pena?
–Sí. Mario está escribiendo Ambiciones para Telefé. Pero también siguió con sus otras cosas. En cuanto a mí, trabajé muchísimo, y no me quejo, porque hice una tira de época. Me encanta todo lo que tenga que ver con la producción, el vestuario y el maquillaje. Además, con la gente de Pol-ka, que son como mis hermanos, la pasamos genial.

–¿Cómo viene tu 2006?
–Quisiera hacer teatro, que es mi gran pasión, y cine, porque este año no pude.

–De descanso, ni hablar…
–Con el descanso soy muy rara: lo aprovecho para escribir. Ahora estoy escribiendo una pieza teatral para chicos, pero no para actuar yo, sino para dirigirla.

–El infantil vino con la maternidad…
–Claro, de tanto ir a ver obras para chicos con Mora, hice clic. Además, me divierte mucho. Es una idea que tengo desde hace largo tiempo, y quiero concretarla de una vez por todas.

–Aparte de todo esto, ¿cómo va la vida?
–Muy bien. Tengo una hija maravillosa y la veo crecer a pasos agigantados, con Mario estoy muy bien, y los treinta y pico me trajeron mucha plenitud.

–Treinta y… ¿de cuánto es el pico?
–No te voy a confesar mi edad. No creo que me preguntes esa barbaridad… (se ríe a carcajadas)

–Justamente, te la estaba por preguntar…
–Bueno, me rindo: treinta y tres, la de Cristo…

–¿Vas a tener otro hijo?
–Sí, está en mis planes. Tengo muchas ganas. No me gustaría que Mora fuera hija única.

–¿Cómo ves a la tele, en general?
–Fue un año muy competitivo, y estoy contenta con lo que hicimos. El proyecto de Hombres de honor se vendió afuera. En un principio eran 184 capítulos, pero se siguen agregando. Eso es muy bueno. Y afuera también está funcionando muy bien. Me divierte muchísimo la tele. Es lo inmediato, te despabila: te dan el libro el día anterior, y al otro tenés que estudiarlo, actuarlo, llorar, emocionarte, y reírte. Pasás de un estado al otro como un relámpago…

–Como la vida misma…
–Sí, a full. La vida no nos da tregua, y esta tele refleja la sociedad en la que vivimos.

–¿Te preocupa?
–No… Es un condimento divertido, como todas las cosas que te hacen cambiar. La inseguridad que dan los nuevos proyectos, los nuevos canales y los nuevos productores hace crecer. Es un desafío para todos.

–Los desafíos son buenos, pero también hay que pagar las expensas…
–Obvio... Pero vengo de hacer un año en televisión, tengo proyectos de cine, y el teatro es mi reducto más seguro.

–¿Sólo en el sentido del trabajo profesional?
–No. Es un largo proceso, que me acercó a la tierra y me ayudó a crecer con cada personaje. Es la clase de vida que quiero.

–¿Cómo es esa clase de vida?
–Tranquila. Hay que manejar la carrera, para que la carrera no te maneje a vos. Yo lo logré. Elegí esto porque quiero investigar y saber más sobre mí misma.

–¿Qué investigaste y qué averiguaste?
–Que hago lo que puedo, no lo que quiero, porque soy humana y también quiero gozar.

–Antes de que llegue el huracán y se lleve todo…
–Por eso hay que tratar de pasarla bien. Cada mañana digo gracias, porque tengo trabajo, me divierte, ¡y encima me pagan! Es un privilegio de pocos, aunque tenga que trabajar doce horas.

–¿Cuál es, en el trabajo, tu fórmula de la felicidad?
–Dar el alma en lo que hago para modificar, por un ratito, el alma del que mira, hacerlo volar un poco, y ayudarlo a llorar cuando no se anima.

–¿Qué te gustaría modificar en la gente?
–Los actores somos como doctores del alma. Cuando la gente ve arte, el alma se eleva, el odio cae, y el alma baja más liviana. No son mis palabras: las dijo Laura Esquivel, la escritora, y me encantó la frase. No quiero cambiarle nada a nadie, pero me gustaría ser como una doctora que va con su valijita, emocionando...

–¿La realidad, que es muy dura, te inspira?
–Sí. Una vez, mi maestro, Carlos Gandolfo, me dijo que los actores hacíamos algo parecido a los maestros: logramos que la gente se siente a oscuras en un teatro, piense, y alimente su alma. Nada menos…

–Sin embargo, la realidad es tan dura que, a veces, nada alcanza…
–Es cierto. La pobreza, los chicos que se mueren de hambre, los indios que claman por sus tierras, etcétera… son cosas abrumadoras. Pero ser un personaje conocido y reconocido te sirve…

–¿En qué sentido?
–Para dejar en claro que no estamos de acuerdo respecto de muchas cosas. Pero lo lamentable es que no pasamos del enunciado, porque las decisiones y las soluciones están siempre muy lejos.

–¿Hablás con tu hija de estos temas?
–No, porque es muy chica. Pero en pequeñas cosas le voy enseñando qué principios tenemos y de qué lado estamos. Siempre me pregunto por qué los chicos son tan divinos, tan dulces, y cuando son hombres y llegan al poder… ¡son tan corruptos!

–¿Es posible cambiar esa realidad?
–Creo que uno debe empezar a cambiar desde lo personal, porque todas las grandes revoluciones fracasaron. Si todos roban, yo no…, si todos se toman el trabajo a la chacota, yo no… Me rompo el alma trabajando. Llegué hasta aquí porque estudié teatro desde los catorce años, y sigo investigando. Osho dice que la humanidad está caminando como un rebaño hacia el precipicio, y que caerá sin remedio...

–Un poco pesimista, ¿no?
–Sí. Pero también dice que los humanos pueden ser más generosos.

–¿Es más difícil mantener el amor en días de furia?
–A mí no me cuesta. Amo al prójimo, respeto a todos mis compañeros de trabajo, amo a mi marido y a mi hija… Con Mario somos una pareja muy íntegra: hablamos mucho, nos respetamos, y no esquivamos los bultos. Esa es mi idea del verdadero amor.

–¿Qué te enamora más de Mario?
–Me emociona, me encanta la clase de ser humano que es mi marido. Tenemos una hermandad fantástica. Una vez íbamos en auto, yo estaba embarazada de Mora, y le pregunté: “¿Qué querés que tu hijo herede de vos?”, y pensé que me iba a decir “Que sea flaca, que tenga ojos de tal color o el pelo tuyo”. Pero me contestó: “Que sea una buena persona. Eso es lo que más me preocupa, y de lo que más me voy a ocupar”. En ese momento sentí que lo amaba mucho.

–¿Qué te gustaría que fuera tu hija?
–Lo mismo que quiere su padre… y que no sea una arribista.

–Todo pinta para que sea muy linda y glamorosa...
–Sííí; el otro día la llevé a la peluquería a cortarle las puntas, y se hizo hacer las manos: ¡a los cuatro años!

...bellísima, actriz talentosa y dúctil, a los 33 años está en la plenitud de su vida personal y profesional.

...bellísima, actriz talentosa y dúctil, a los 33 años está en la plenitud de su vida personal y profesional.

“<I>Mi vida es el teatro, pero la tele me divierte y te despabila. Te dan el libreto un día antes, y al otro día tenés que llorar, reír, emocionarte, sufrir, gozar...</I>”

Mi vida es el teatro, pero la tele me divierte y te despabila. Te dan el libreto un día antes, y al otro día tenés que llorar, reír, emocionarte, sufrir, gozar...

“<i>Mario y yo somos una pareja íntegra: hablamos mucho, nos respetamos, y no esquivamos ningún bulto. Esa es mi idea del verdadero amor</i>”

Mario y yo somos una pareja íntegra: hablamos mucho, nos respetamos, y no esquivamos ningún bulto. Esa es mi idea del verdadero amor

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