“Tengo marido, un hijo, trabajo, amor… No puedo pedir más” – GENTE Online
 

“Tengo marido, un hijo, trabajo, amor... No puedo pedir más”

Actualidad
Actualidad

Las diez de la mañana. Sale de su casa. Serena y sonriente. Pero no tanto. Porque ella, Julieta Ortega (35), tiene en la mente cada detalle de su casa, cada línea de su trabajo, cada paso de Benito, su hijo. Caminamos hasta un café que está a dos cuadras de su departamento de Palermo. En una mesa vemos a su marido, Iván Noble (39), hablando con un amigo. Ella lo besa: lo mismo que hizo unos cuarenta minutos antes, y lo mismo que hará en un rato.

–Eso es amor…
–Sí. Sigo muy enamorada.

–Tus ojos brillan mucho…
–¿Se nota?

–Se nota. ¿Por qué tanta felicidad?
–Estoy pasando un gran momento...

–¿Personal, profesional, matrimonial, maternal?
–Todo junto. ¡La vida a pleno!

–¿Un ejemplo?
–Empecé a grabar Aquí no hay quien viva, la comedia que Telefe lanza este mes, y que en España lleva muchos años de éxito. Todo funciona: los libros, el elenco, los técnicos. Una fórmula perfecta.

–Debut en una comedia. ¿Tenés miedo escénico?
–No, para nada. ¡Me encanta! Me pone más alegre, porque cuando actúo me encanta encarar un papel nuevo, distinto, difícil…

–¿Quién sos en Aquí no hay quien viva?
–Lucía, una arquitecta de clase alta que tiene un novio divino, encantador… ¡pero sin trabajo! Ella es la que lleva los pantalones.

–¿Te pasó algo así en la vida real?
–¡Uf! Muchas, muchas veces. Por suerte, ahora no... Hoy, los pantalones son compartidos. Con Iván nos complementamos a la perfección.

–¿A qué llamás “llevar los pantalones”?
–En mi caso, a decidir hacia dónde debe ir una relación. Tuve novios más jóvenes que yo, y las mujeres, por instinto, mandamos al hombre y nos hacemos cargo de las cosas que queremos cambiar.

–Tras varios años dejaste de trabajar con Sebastián, tu hermano. ¿Cómo te sentís fuera de tu familia?
–Tiene su encanto… Pero siempre me resulta difícil decirle que no a Seba, porque adoro lo que produce. El año pasado me había llamado para que actuara en Lalola, pero no tuve más remedio que negarme porque me llamó a principio de año, yo había hecho El tiempo no para y no quería volver a una tira. Quería parar, disfrutar de mi hijo Benito, de mi marido, de mi casa. En cambio, con Aquí no hay quien viva, que es unitario, no grabo todos los días. Me da respiro...

–¿Cómo es tu relación con Benito?
–Bárbara. Por suerte, este año pude dedicarme muchísimo a él. Jugamos hasta el cansancio. Adora estar con su papá y con sus abuelos, y cada día lo descubro más grande y más independiente.

–¿Ama de casa muy buena, buena, regular, mala, o no sabe/no contesta?
–Buena. Pero cocinar, lavar y planchar… ¡cero!

–Me parece que te regalaste puntaje…
–No. Porque soy muy buena administradora, ordenada, organizada, hago bien las cuentas y las listas de compras, y cuando puedo, no tengo el menor problema en ir al súper y agarrar el carrito. Además, si estoy afuera, llamo a cada rato para controlar que todo se esté cumpliendo.

–¡Una máquina! ¿Cuándo te relajás?
–En el campo, con mis viejos. Me gusta que me atiendan, miro las series de HBO (me encantan Six Feet Under, Los Sopranos y Entourage), me cuelgo en Internet, y ¡soy fana de la página de Paris Hilton que habla de la farándula de Hollywood!

–¿Vas a hacer teatro?
–Este año tuve ofertas, pero antes de aceptar un proyecto tengo que estar muy convencida, porque ir todas las noches y poner el cuerpo no es fácil… Lo último que hice fue Las sacrificadas, hace tres años. Me llamaron para una película, pero no puedo, porque el rodaje coincide con las grabaciones de Aquí no hay quien viva. También hay un proyecto para hacer cine con Luis, mi hermano, pero aún no le salió el crédito.

–¿Trabajar con la familia te pone límites?
–Prefiero trabajar con amigos o familia: me da más seguridad, más confianza.

–¿Te gusta la música que hacen Emmanuel y Rosario, tus hermanos?
–Mucho, muchísimo. Rosarito tiene una voz divina, y Emmanuel creció bárbaramente.

–¿Te gustaría que Benito fuera un niño actor?
–¡Jamás! No le dejaría hacer nada que lo expusiera públicamente en la niñez ni en la adolescencia.

–Pero vos empezaste a los diecinueve…
–Sí, y fue demasiado temprano. Un chico, antes de mostrarse, debe estudiar y formarse. Después, con los años, elegirá lo que quiera. Me derrito cuando agarra sus guitarras o su batería y se pone a tocar… ¡pero tiene apenas dos años! Nació con un gran oído musical, y es fan de Adriana Calcanhotto y de Los Beatles.

–¿Qué hacés con tu marido cuando tienen tiempo libre?
–Llevamos a Benito a la plaza, comemos afuera, estamos mucho en casa… Soy muy urbana, muy de ciudad, pero ahora tengo un hijo que ya corre, de modo que decidimos construir una casa en un barrio cerrado de la zona norte. La idea es ir y venir, por eso no voy a vender mi departamento. No soy una chica de country, ni quiero eso para Benito. Sólo quiero que tenga un lugar para corretear tranquilo y seguro.

–¿Se agrandará la familia? ¿Está en tus planes?
–No, por ahora no. Desde que quedé embarazada, mi prioridad fue Benito. Recién ahora tengo más tiempo para mí. A las mujeres nos cuesta mucho despegarnos de nuestros hijos e ir a trabajar sin culpa… Tengo salud, amor, y soy feliz. En esta familia somos tres. Más adelante, veremos...

“<i>Me siento más libre y feliz. Hasta ahora me dediqué a full a Benito, por eso ya no tengo culpa cuando lo dejo para ir a trabajar. Los tres formamos un equipo bárbaro</i>”, define.

Me siento más libre y feliz. Hasta ahora me dediqué a full a Benito, por eso ya no tengo culpa cuando lo dejo para ir a trabajar. Los tres formamos un equipo bárbaro”, define.

“<i>Soy una buena ama de casa. No cocino, no lavo, no plancho, pero ordeno, organizo, administro, hago la lista de las compras, y voy  al súper sin problema</i>”

Soy una buena ama de casa. No cocino, no lavo, no plancho, pero ordeno, organizo, administro, hago la lista de las compras, y voy al súper sin problema

“<i>Muchas veces tuve que ser la que llevaba los pantalones  en mi casa, pero ese rol se acabó desde que estoy con Iván. Compartimos todo por partes iguales</i>”

Muchas veces tuve que ser la que llevaba los pantalones en mi casa, pero ese rol se acabó desde que estoy con Iván. Compartimos todo por partes iguales

Comentarios

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig