para llegar a casa y abrazarlo". Con su vuelta a la tevé en Maridos a domicilio -donde conquista a Fabián Gianola-, siente que su parte laboral está más que bien, pero que en lo personal se cansó de ser una mujer tan independiente: "Espero conocer a alguien que me haga sentir protegida… hasta me animaría a tener más hijos"." /> «Tengo ganas de volver a casarme» – GENTE Online
 

"Tengo ganas de volver a casarme"

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Flavia está peleada con el calendario. O mareada, quizá. Su lucha no es contra el tie
mpo, ya que asume sin complejos sus treinta y cinco años. Es más, sin pudor advierte:

"Estoy por cumplir los treinta y seis". Sin embargo, cuando habla de su profesión y de su vida sentimental -para la que usa calificativos tales como
"densa" y "cargada"- se reconoce una señora de cincuenta. Al mismo tiempo, desde que salió del quirófano de la belleza dice que recuperó las lolas que tenía a los veinte. Pero cuando se enamora, se descubre
"inmadura como una chiquilina de quince". Por último, asegura que los piropos más divertidos los recibe de los chicos de ayer, aquellos jóvenes que crecieron viendo La ola verde y Flavia está de fiesta.
"Esos chicos hoy ya son más grandes que yo", insiste ella. La confusión parece total. De todas formas, el paso del tiempo ha sido más que generoso con ella. En la pantalla de
Azul Televisión, su imagen se refleja exquisita. Luego de dos años fuera de cámaras, Flavia está otra vez
"en el aire". Ahora, en Maridos a domicilio. Su objetivo en la ficción es seducir a Fabián Gianola, quien hoy irrumpió en el set travestido.
"Yo creo que a Fabián lo seduje ya desde el primer momento que me vio…", asegura Flavia. Comenzará, luego, la entrevista.

-¿Por qué en la ficción le resulta tan fácil encontrar a un hombre y en la vida real se le ha vuelto una empresa cuesta arriba?
-Que se enamoren de mí me está resultando facilísimo, eso es lo que me dicen. El problema es que a mí me cuesta enamorarme. Yo siempre estuve de novia o casada y ahora estoy sola. Y si bien conozco gente y voy viendo cómo resulta, no siento ninguna presión al respecto. Yo ya tuve mis hijos y esta vez no voy a postergar nada de mi trabajo por un hombre.

-Para combatir su soledad, ¿recurriría a los servicios de un marido a domicilio?
-No. En casa yo arreglo los enchufes y sé manejar bien la perforadora. Tengo una caja de herramientas que cualquier hombre envidiaría. Soy bastante autosuficiente y lo voy a seguir siendo hasta que aparezca alguien con quien me sienta realmente protegida.

-¿Qué es lo que más extraña de tener un hombre en casa?
-Poco, muy poco. Hace casi seis años de mi divorcio y desde entonces no volví a convivir realmente con nadie. Me acostumbré mucho a vivir sola, aunque debo reconocer que tengo ganas de compartir con alguien el día a día. Para llegar a casa y abrazarlo… Creo que yo no me volví a casar hasta ahora por mis hijos, pero los chicos tienen que entender que mamá va a volver a formar una pareja.

-Cuando encuentre a ese hombre, ¿se animaría también a tener más hijos?
-Sí. Eso es algo que hasta hace poco rechazaba, pero si me vuelvo a enamorar, no tendría problemas en tener más hijos. Es más, creo que me volvería a casar. Tengo
ganas. Ya estoy un poco cansada de tanta independencia.

-Su última relación estable terminó hace dos años. ¿Qué pasó con su corazón desde entonces?
-Siempre hay algún amor por ahí, pero aprendí que en las relaciones de pareja es mejor mantener un bajo perfil. Lejos de la exposición pública, las relaciones pueden crecer más fácil.

-Sabiendo que su última pareja fue un poderoso empresario, ¿los humildes trabajadores también se le animan?
-¡Conmigo no se inhibe nadie! Alrededor de la gente pública hay montones de fantasías. Yo no creo en quien se enamora de una foto, lo importante es conocer a la persona que aparece en esa revista. Cuando viajo, me divierte ver la reacción de la gente que no sabe que soy una actriz conocida. Ahí los piropos están dirigidos a una persona y no a un personaje. De todas formas, hoy los que más me divierten son los
"chicos de ayer", que ya crecieron y me conocen de los programas que hacía antes. El otro día, un pibe enorme me dijo:
"De chico siempre te veía. Y ahora, te volvería a ver".

-¿Se animaría a salir con alguien menor que usted? Es una costumbre que no pasa de moda entre las divas del espectáculo…

-Yo siempre dije que en el amor no hay edad y creo que demostré que no soy estructurada al respecto. La idea no me seduce especialmente, pero por ahí dentro de unos años pruebo… En realidad, a mí los hombres me gustan ya criados. Para hijos, tengo los míos.

-¿Alguna vez la levantaron -o sedujeron- en la calle?
-Nunca, jamás. Ni cuando era chica. Pensá que yo me casé muy joven…

-El invierno pasado, luego de haberse sometido a una cirugía de lolas, de forma muy ocurrente usted dijo:
"Me puse siliconas para proteger mi corazón". Hoy en día, aún sola, ¿no cree que esa protección se convirtió en una armadura que no deja llegar a los hombres?
-No, no creo. Todavía se puede llegar a mi corazón. Pero para enamorarse uno también tiene que abrir la cabeza. El amor es mágico. En algunos casos uno se enamora con el tiempo, mientras que otras veces se te cruza la persona indicada y te vuela la cabeza. Quizás a esta altura de mi vida espero a alguien que me vuele la cabeza.

-¿Hacemos un llamado a la solidaridad?
-No es necesario, estoy segura de que hay algún amor en camino.

-Este verano se animó al topless en Punta del Este. ¿Ya está lista para un desnudo en la televisión?
-¡No! Muchas gracias, pero paso. Por ahí hago alguna escena de amor en Maridos…, pero no prometo más.

-A propósito, ¿cómo convive con sus lolas nuevas?
-Todavía me cuesta un poco acostumbrarme. Me gusta la imagen que me devuelve el espejo, que tampoco es tan distinta de la que tenía antes de ser madre. El primer pensamiento que tuve cuando salí del quirófano y me vi fue:
"Yo era así antes". Pero hoy debo reconocer que estoy un poco incómoda…

-Cuando se operó las lolas dijo que quería recuperar lo que tenía a los veinte años. ¿Se resiste al paso del tiempo?

-Me estoy preparando para los cuarenta, porque cumplirlos va a ser todo un momento. Ahora me miro en el espejo y me encuentro algunas marquitas, una que otra arruga. Ah, también tengo canas. A los veinte años todos somos lindos, pero después cada uno comienza a desarrollar su parte interior y se hace valer de otra forma.

-Usted se refiere a ese momento en que uno deja de ser "lindo" para ser "interesante"…
-Yo me cuido, uso cremas, hago gimnasia y duermo las horas que tengo que dormir. Lo hago sin presión, sólo para estar bien. De todas formas, estoy a favor de la gente que se hace una cirugía para estar mejor consigo misma. 

-¿Cuál es la parte de su cuerpo que recibe más elogios?
-La mirada.

-¿Jamás escuchó a alguien decir "¡Qué bien que viene Flavia!" o "¡Qué bien que se va
Flavia
!"?
-No. Los hombres conmigo se relajan. Yo nunca tuve una postura sexy. Para mí, la sensualidad pasa por ser espontánea. 

-¿Usted también es de las que dicen: "Acá ya no quedan hombres"?
-No, claro que hay hombres en la Argentina. El único problema es que están todos casados, y a mí eso no me gusta (ríe). 

-¿Es más difícil comenzar una nueva relación a los treinta y cinco años y con dos hijos a cuestas?
-Obvio que sí. Una ya no está disponible para otra persona todo el tiempo que el otro querría. La edad no es problema, pero sí se hace complicado por los chicos. Yo ya tengo una vida vivida y sé lo que no quiero.

-Imagino también que ha de estar llena de mañas.
-Tengo lo mío. Pero estoy esperando al que me haga sentir que vale la pena dejar las mañas de lado.

-¿Qué beneficios o libertades adquirió al estar sin pareja?
-Creo que lo mejor es no tener que darle explicaciones a nadie. Vivís tu vida. Pero no es un beneficio estar sola, sino una circunstancia, una transición.

Se cuida con gym y cremas. También se operó el busto para recuperar las formas que tenía antes de ser madre. Hoy, Flavia Palmiero confiesa: Me gusta la imagen que me devuelve el espejo. El primer pensamiento que tuve cuando salí del quirófano fue: 'Yo era así antes'. Pero debo reconocer que todavía me cuesta un poco acostumbrarme a mis nuevas lolas".">

Se cuida con gym y cremas. También se operó el busto para recuperar las formas que tenía antes de ser madre. Hoy, Flavia Palmiero confiesa: "Me gusta la imagen que me devuelve el espejo. El primer pensamiento que tuve cuando salí del quirófano fue: 'Yo era así antes'. Pero debo reconocer que todavía me cuesta un poco acostumbrarme a mis nuevas lolas".

Siempre he dicho que en el amor no hay edad y creo que demostré que no soy estructurada al respecto. La idea de salir con uno mas joven no me seduce, pero por ahí dentro de unos años pruebo… en realidad, a mi los hombres me gustan ya criados. Para hijos, tengo los míos"">

"Siempre he dicho que en el amor no hay edad y creo que demostré que no soy estructurada al respecto. La idea de salir con uno mas joven no me seduce, pero por ahí dentro de unos años pruebo… en realidad, a mi los hombres me gustan ya criados. Para hijos, tengo los míos"

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