«Tengo este cuerpo gracias a la genética, no por morirme de hambre» – GENTE Online
 

"Tengo este cuerpo gracias a la genética, no por morirme de hambre"

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La estilizada canadiense saluda fríamente, con un apretón de manos. Pasarán varias horas antes de que comience la entrevista. Recién cuando llega el almuerzo en Punta Ballena (con pizza, papas fritas, Coca Cola y tostados) se relaja y pregunta: “¿Son todos tan amigables los argentinos?”. Después, acostumbrada a los tratos internacionales, se excusa: “Yo solía saludar con un beso, pero varias veces me miraron mal. Entonces comencé a saludar con la mano”.

Se llama Jessiann Gravel, está a punto de cumplir 19 años y es, de las modelos de la agencia internacional Ford, una de las que más prometen. Llegó desde Canadá con destino a Uruguay, para protagonizar la campaña del Invierno 2007 de Akiabara, que la eligió por segundo año consecutivo para ser la imagen de la marca.

Irradia belleza y sensualidad. Es inevitable: Jessiann provoca suspiros entre los hombres. Antes de partir hacia Punta del Este, en el aeropuerto argentino tuvo su primer incidente, con acosos y piropos incluidos. Comenzó a modelar cuando tenía 13 años. “No sabía de qué se trataba, pero probé”, confiesa la diosa de 1,80 de altura. Es que en ese momento soñaba con vivir de la gimnasia artística. Pero luego llegaron los viajes a Milán, París, Londres y Nueva York… y las firmas más cotizadas (Marc Jacobs, Dolce & Gabbana, Chanel y Armani) que no le permitieron abandonar las pasarelas ni el mundo del fashion.

Lo mejor de mi trabajo es conocer gente y lugares nuevos –comenta–. Ya les dije a mis amigas que tenemos que venir a la Argentina, porque los chicos son muy lindos”. Hasta hace unos meses, Jessiann juraba que su trabajo no le permitía llevar adelante una relación estable: “Es que nunca pude compatibilizar la vida de pareja con mis viajes de trabajo. Claro que a veces extrañaba tanto que los regresos se volvían muy intensos”. Pero esto forma parte del pasado, porque mientras esta belleza canadiense posa en los paisajes del Este, a miles de kilómetros, en su Montreal natal, la espera su nuevo novio. Eso sí, por ahora nada de convivencia. Hace unos meses, Jessiann dejó la casa de sus padres y hoy sólo tiene lugar para sus dos amores: su perra Angie y su gata Sisi.

Hablando de una de sus compañeras de pasarela (que prefiere no nombrar), surge un tema fuerte de los últimos tiempos: la anorexia. “Es un problema trillado. Yo tengo este cuerpo porque es genético, no porque me muera de hambre. Durante los desfiles o producciones, paro y digo: ‘Lo lamento. Tengo que almorzar’. Pero a muchas modelos no les importa si comen o no. Sólo quieren hacer plata. Se vuelven esclavas del trabajo y se olvidan de su salud”. Y comenta, refiriéndose a la pasarela de Cibeles, que prohibió desfilar a las modelos que lucían raquíticas: “Es genial. Eso es lo que deberían hacer todos”.
Ahora vuelve la producción de fotos y recuperamos su costado más sensual. Aún no sabe qué va a hacer cuando deje el mundo fashion, pero no piensa seguir en televisión, como hacen algunas tops cuando su carrera llega a su fin. “Soy muy tímida frente a las cámaras de televisión. Si hago un comercial, bueno… Pero si tengo que hablar, ¡nooo!…” (risas). Y esta vez, al finalizar la jornada, saluda con dos besos.

La modelo de un metro ochenta dice que después de los viajes, los encuentros con su pareja “pueden ser muy intensos”.

La modelo de un metro ochenta dice que después de los viajes, los encuentros con su pareja “pueden ser muy intensos”.

Jessiann tiene la simpatía de los latinos, aunque el mundo de la moda le exija guardar cierta distancia. Derecha, la modelo en la tapa de una prestigiosa publicación canadiense.

Jessiann tiene la simpatía de los latinos, aunque el mundo de la moda le exija guardar cierta distancia. Derecha, la modelo en la tapa de una prestigiosa publicación canadiense.

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