“Tengo el cuerpo agotado y con hematomas” – GENTE Online
 

“Tengo el cuerpo agotado y con hematomas”

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En la escuela siempre levantaba la mano para participar en los actos. ¡Era tremenda: siempre quería estar y organizar todo!”. La confesión que hace Luciana Salazar pertenece al pasado. Esa desesperación por formar parte del mundo del espectáculo quedó en el olvido. Hoy la blonda, luego de una carrera que sigue en pleno ascenso, se puede dar algunos lujos. Como por ejemplo renunciar nada más y nada menos que a Bailando 2010, el segmento de ShowMatch que más rating genera en la televisión argentina.

A saber: mientras muchos pagarían por estar, ella simplemente dijo “adiós”. ¿Pero por qué la rubia de 29 años, que justamente fue quien abrió este año el certamen, le dijo “chau” a Marcelo Tinelli? Ella misma lo explica: “Me cansé, me harté de las peleas que se generan en el programa y del mal clima que se respira en este lugar. No soy una persona conflictiva y trato siempre de trabajar en lugares donde hay buena onda. Y éste no es el caso”, confesó la escorpiana de 1,64 metro de estatura, con un dejo de nostalgia en su voz.

Es que además de mostrar sus dotes como actriz y bailarina, la rubia de cautivantes 97-54-90 de contorno también tenía la ilusión de cumplir el sueño de ayudar al Hogar de Día Paanet –Programa de Apoyo y Asistencia a niños con Enfermedades Terminales– de Mar del Plata (en el verano lo apadrinaron Facundo Arana y Nicolás Scarpino con su obra Poder... ¡se puede! y donaron parte de la recaudación diaria) para que esta obra tenga su propia sede donde albergar a todos los chiquitos que junto a sus familias viven allí mientras reciben tratamiento oncológico en el Hospital Materno Infantil.

Pese a todo, Luli prometió ayudar a la institución, que sólo se mantiene con el dinero que aportan los papás y creadores, que todos los meses hacen grandes esfuerzos para pagar el alquiler de la casa en la que funciona: “Cuando tomé la decisión, me abracé a Pier –mi bailarín– y lloramos juntos. Dejé mi vida: tengo el cuerpo agotado y con hematomas y dos dedos esguinzados... ¡Necesitaba descansar! No daba más”.

Luli Pop ingresa al consultorio del doctor Rubén Mühlberger, su gurú terapéutico, en busca de paz. A pesar de la renuncia al concurso, cuida de manera rigurosa cada detalle de su figura.

Luli Pop ingresa al consultorio del doctor Rubén Mühlberger, su gurú terapéutico, en busca de paz. A pesar de la renuncia al concurso, cuida de manera rigurosa cada detalle de su figura.

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