“Tengo cuerpo de vedette y cara de novia” – GENTE Online
 

“Tengo cuerpo de vedette y cara de novia”

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Pamela David dejó de ser una chica Playboy para probar suerte como actriz. Ahora interpreta a una prostituta que fantasea con convertirse en una chica Playboy. Su nombre en la ficción de Doble vida es Rosario López. Ya protagonizó varias escenas de sexo. Con Gonzalo Valenzuela, Guillermo Pfening, Daniel Kuzniecka, Iván González, algún extra… Y participó en un audaz ménàge à trois que pronto reflejará en pantalla. Aparece como la más caliente de la televisión caliente. Ahora está tendida en una cama de hotel, bajo el calor de las luces. Luce culotte y una musculosa que apenas consigue contener semejante escote. Lleva el pelo más corto, apenas caído sobre los hombros. “Me lo corté cuando hice un comercial para Pantène en Rusia”, dirá luego. Enciende un cigarrillo e invita a la entrevista: “Cuando quieras”, propone.

–¿Se reconoce la más audaz de la tevé, Pamela?
–Para nada. En la tele hay personajes con escenas más jugadas que las mías. Cuando me propusieron este papel, sabía que iba a componer una prosti. Aunque no me dijeron que iba a haber tanto sexo… Pero nadie me obliga a nada: yo sólo me pongo la camiseta del programa.

–Se saca la camiseta en el programa…
–(Ríe) Pero sacármela en este caso sirve. Sé que mi carta de presentación es mi físico, pero no sólo muestro el cuerpo: tengo una historia y mucho texto. Pero si sirve que muestre, no tengo drama.

–¿Cuál es su límite?
–No tiene que ver con cuánta piel mostrás, sino con las sensaciones que tenés durante la grabación. El clima es muy íntimo: sólo están el director, los cámaras y los actores. No hay una tribuna mirándote. Pero hubo escenas en las que me reí como loca y otras que no pude terminar. Si las imágenes tienen un sentido, me juego. Hoy las escenas de sexo son más reales, se parecen cada vez más a lo que vivimos todos en casa. ¿Si está bien? Nosotros vamos casi a las once de la noche, mientras que hay otros programas de tevé y radio que hablan de sexo a toda hora.

–Moria Casán dice que las chicas que recién empiezan su carrera como actrices todavía no tienen peso para imponer condiciones o rechazar las escenas más fuertes…
–Es posible, aunque en Doble vida hay lugar para el debate. A mí me dieron una oportunidad, pero si acepté protagonizar alguna escena fuerte fue sólo porque no me gusta quedar a mitad de camino: si hago de prostituta, quiero ser la más p… de todas.

–¿Lo consiguió?
–(Ríe) Estoy aprendiendo. Podría decirle al productor: “Esto no lo hago”. Pero quiero mostrar la realidad de mi personaje. Si no, hubiese elegido otro papel, como el de secretaria de la clínica…

–No es el mejor ejemplo, Pamela: Juanita Viale es la secretaria de la clínica y ya compartió cama con un par de actores…
–¡Pero ella tiene su amor! Son escenas que están justificadas en la historia.

–¿Qué le pasa cuando ve esas escenas calientes al aire?
–Cuando terminan, siento un alivio inmenso. Porque nunca muestran todo el material que tienen. Siempre hay imágenes más fuertes.

–¿Existen los desnudos “justificados, cuidados y artísticos” o es sólo un cliché?
–Es fundamental que haya un buen clima en el set para hacer un desnudo. A veces me enojo conmigo misma porque intento posar fina y, cuando miro el material, descubro fotos que son burdas o chabacanas.

–A propósito, ¿es más difícil hacer fotos “finas” cuando se tiene un físico tan imponente como el suyo?
–Es más difícil, pero a mí me ayuda la cara. Yo tengo un cuerpo de vedette y cara de novia.

–¿Cuál fue la escena más difícil que grabó para Doble vida?
–Una de sexo con dos hombres. Y no me salió... La corté porque me sentía muy incómoda. Ni siquiera estábamos desnudos, pero la energía fue rara. ¡Puaj! Iván González era uno de los protagonistas y me contuvo. Fue mi primera experiencia con dos hombres en la ficción... y en la vida real. Una puede tener esa fantasía, pero todo termina cuando estás ahí. Yo no pude; descubrí que me daba mucho pudor. Quizá porque no soy actriz y no pude abstraerme.

–¿Por qué siempre remarca que no es actriz y, mientras tanto, trabaja como actriz?
–Porque recién estoy empezando. Sería soberbio de mi parte ponerme frente a una cámara y decir que ya soy actriz. Todavía ni siquiera di mis primeros pasos en la actuación, estoy gateando.

–Literalmente, Pamela.
–No, bol… (ríe) Todo esto es nuevo para mí. Hace tres años y medio ni siquiera me imaginaba haciendo una nota para GENTE. Me gustaba la televisión, pero me parecía tan lejana... Cuando vivía en Santiago del Estero me conformaba con servir una mesa en una novela... ¡Y de pronto ponen mi foto en una marquesina de calle Corrientes!

–Ya tuvo escenas con el chileno Gonzalo Valenzuela. ¿Qué tiene el Manguera que enamora a las argentinas?
–¿A todas las argentinas? A mí no me enamoró. Pero es un divino, buen compañero, y divertido.

–La tevé hot también contiene lenguaje explícito. Una de sus frases más repetidas en Doble vida es “éste (por Valenzuela) tiene un pedazo de exportación”...
–(Ríe) Es lo que se dice, lo cotidiano. Si una amiga te cuenta que estuvo con alguien por primera vez, le preguntás: “¿Cómo te sentiste?”. Y, en seguida: “¿Qué tal estuvo?” o “¿Qué tal viene?” Es así, sabélo.

–¿No tiene la fantasía de actuar con polera?
–No es sólo una fantasía: lo voy a hacer. Porque algún día me voy a cansar de mostrar el cuerpo, o voy a ser mamá, o voy a engordar… Pero hoy no es el momento. Además, si no muestro ahora que puedo, ¿cuándo?

–¿Aún hay partes de su cuerpo que no han sido fotografiadas?
–Muchas. Siempre fui muy cuidadosa con eso. Si todavía no hice un desnudo completo fue porque no lo creí necesario. Aunque, frente a cámara, hay que ver si me animo…

–¿Cómo es su relación con las mujeres?
–Excelente. Si sólo me conocieran por las imágenes yo entendería que dijesen: “Esta mina es una perra”. Pero las mujeres me descubrieron en las entrevistas. Además no me promocioné del brazo de un famoso y nunca viví un escándalo de infidelidad… Las mujeres no me ven como la que les va a sacar el marido.

–¿Y cuál es la devolución que tiene de los hombres en la calle?
–Mucho no se me animan. Quizá sea porque yo siempre les devuelvo la mirada y eso inhibe bastante a los argentinos.

–¿Es cierto que su papel en Doble vida le costó un noviazgo?
–Para nada. Hace un año que me estaba distanciando con mi ex. Pero todavía hablamos y él siempre me dice: “Te vi en tele y al final no era para tanto”. Además, me bancó la etapa Playboy. No soportaría a un novio celoso.

–Hace poco disparó una frase desafortunada que hizo eco en los medios: “Me gusta que me violen”…
–(Interrumpe) No fue así, lo tengo grabado. Hice una nota en la que acordé hablar de sexo. Ahí cuento que hace tres años que estoy de novia, que se me acabaron los lugares de la casa… “¿Sos de jugar?”, me preguntan. “A veces, porque llego cansada a casa y no vivo ratoneando”, le digo. “¿Jugaste alguna vez?” “La última vez que jugué hice que no quería, que no…” “¿Hasta que accediste?” “Nunca accedí” “¿Entonces te violaron?” “Sí, me violaron”. Y, entre carcajadas, dije: “Y me gustó”. Nada más. Muchas mujeres vivieron el horror de la violación y yo no soy tan tarada como para decir: “Me gusta que me violen”. Hablaba de juegos con mi pareja… Si yo digo “me gusta que me peguen un chirlo en la cola” y vos lo sacás de contexto, puede parecer una apología a los golpeadores. Desde entonces mido mis palabras y creo que perdí algo de espontaneidad.

–¿Y dijo que no vive ratoneando?
–Lo dije mil veces, pero nadie lo escribe, porque no vende. Prefieren poner: “Me encanta ratonear a los hombres”, que también es cierto. Ahora estoy sin pareja y no tengo ninguna necesidad. No quiero estar con nadie. Hoy el sexo es secundario en mi vida. ¿Si el cuerpo pide? Nada.

–Intuyo que para usted debe ser fácil ratonear a un hombre.
–Sí, alcanza con una mirada. Quizás con un poco de piel, un hombro… Pero como soy Pamela David me alcanza con una mirada, ¡si ya todos me conocen desnuda!

Pamela tiene 26 años y mide contundentes 92–60–92. Hace poco terminó su relación 
con el arquitecto Rodrigo Fernández Prieto y está sola. “<i>No necesito estar<br />
con nadie. Hoy el sexo es algo secundario en mi vida</i>”, insiste.

Pamela tiene 26 años y mide contundentes 92–60–92. Hace poco terminó su relación
con el arquitecto Rodrigo Fernández Prieto y está sola. “No necesito estar
con nadie. Hoy el sexo es algo secundario en mi vida
”, insiste.

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-"Algun dia
voy a actuar con polera... Porque me voy a cansar de mostrar el cuerpo, o voy
a ser mama,
o voy a engordar... Pero hoy no es el momento. Ademas, si no muestro ahora que puedo, ¿cuando?"

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