“Sueño con casarme ante la Ley el 1º de noviembre” – GENTE Online
 

“Sueño con casarme ante la Ley el 1º de noviembre”

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Lo soñó desde la adolescencia, cuando –en una Argentina mucho menos tolerante con las diferencias- San Francisco, en la costa oeste de los Estados Unidos, repiqueteaba como un horizonte nítido de libertad posible. Un universo open mind, con una perfecta convivencia con la comunidad homosexual (muy numerosa en esa ciudad). Florencia de la V (34) no era aún la popular artista que todos conocemos cuando se imaginó, justamente, recorriendo cada uno de sus rincones, allí mismo donde un jovial Michael Douglas hacía de las suyas en la vieja serie de tevé Las calles de San Francisco. Sabía que algún día iba a poder costearse semejante travesía. Y casi quince años después de proyectarlo, lo hizo realidad.

“Hace años que me debía este viaje a la ciudad de los agitados años 70’. No fue un viaje más. ¡Me sentí tan cómoda en sus calles...! Tuve la sensación de pertenencia absoluta. Eso sí, con Pablo (Goycochea, su marido, 38 años) nos fuimos de Buenos Aires huyendo del frío... ¡y no me saqué la campera en todo el viaje! Por eso, después hicimos un poquito de playa en Miami y visitamos a unos amigos en Nueva York”, arranca la charla Florencia, extasiada, ya con las maletas de vuelta en su piso de Belgrano.

Y dispara el relato de su itinerario: “Conocí el mítico puente Golden Gate. ¡Absolutamente imponente! Fuimos a una excursión a la cárcel de Alcatraz. ¿La verdad...? Tenía cero expectativa, pero me pareció increíble estar en esos pabellones. También nos subimos al ferry: por sólo dos dólares atravesás toda la ciudad”.

–¿Algún blooper entre tanto relax?
–En San Francisco, sólo el frío... ¡Me congelé toda! Nos contaron que hace 40 años que no estaba tan helado. Yo viajé con la valija casi vacía...

–¿Tuviste que salir de compras?
–¡Sí! Eso estuvo bueno. Me terminé comprando abrigos y ropa para todo el 2011. Lo mejor es que descansé mucho y me desconecté de todo. Ni twitter, ni compu, ni nada... A nosotros nos encanta viajar. No sé si llegamos al nivel del pasaporte de Marley, pero creo que estamos ahí nomás...

–Se los vio muy románticos.
–¿Viste? (sonríe pícara) Realmente fue un viaje de gran conexión entre nosotros. Me divierto mucho viajando con Pablo, porque es súper compañero y divertido. No es el típico marido plomo que te apura y se aburre... ni yo soy la clásica histérica. Hacemos buena dupla. La pasamos muy bien. Vamos a ver museos, obras de teatro, al shopping...

–¿Qué es lo que más te impactó de este paseo?
–Que la gente es absolutamente libre. En Castro, por ejemplo, el barrio que es el centro cultural de San Francisco, te cruzabas en la calle con drag queens, lesbianas, gays... y es súper natural. Allá no hay que ocultarse. La ciudad es ícono del movimiento y son muy avanzados en cuanto a la integración. Es absolutamente normal todo y yo no sentí la obligación de tener que explicar nada. Fueron seis días intensos.

–¿Es cierto que allí ustedes comenzaron con las averiguaciones para ser padres?
–No, eso es mentira. Hubo mucha especulación sobre mi viaje por ese tema, pero no. Fueron vacaciones; no tuvo nada que ver con nuestra decisión de tener un hijo. Además, antes de eso necesito regularizar mi situación con Pablo, para estar más protegidos. El tema está demorando más de lo que yo pensaba. Por momentos está tan cerca... y otras veces tan lejos...

–¿Y para ser madre tenés alguna idea en mente? ¿Están decididos a adoptar, a alquilar un vientre...?
–No... (interrumpe). Por ahora yo no me cierro a ningún modo. Será como el destino lo disponga. Pero primero quiero formalizar mi relación con Pablo, repito. Me hubiera encantado ser madre ya, pero voy a tener que esperar un poco más. Igual, estoy acostumbrada a que las cosas me lleven tiempo y esfuerzo. En mi vida todo fue así. También está en proceso el tema de mi DNI. –Tras la sanción de la Ley de Matrimonio igualitario, ¿ya hubo propuesta de Pablo para formalizar en el Registro Civil?
–Sí, pero esta vez fue una decisión conjunta. Nos vamos a casar bajo la nueva ley. Y te doy una primicia: en un mes o dos viajo a los Estados Unidos a comprarme el vestido, que supongo será un trajecito. No sé si llegamos, pero nuestro sueño sería casarnos el 1º de noviembre. Es decir, la misma fecha en la que celebramos nuestra unión, hace dos años.

–¿Y con gran fiesta gran otra vez?
–Eso aún no lo sabemos. Pero probablemente sea una boda de día, completamente distinta a la anterior. Y en lugar de un vestido largo, un trajecito. Voy a ir llamándola a Bárbara Diez, mi wedding planner.

–Y después, sí, empezás a pensar en la familia...
–Claaaro. Los chicos tienen que estar protegidos. Y al ser una adopción, hay que estar cubiertos. Un hijo no es comprar un bolso. No se lo puede tomar con frivolidad, ¡aunque me mate la ansiedad! Son cosas pendientes, que tenemos que seguir elaborando... Las están tratando nuestros abogados. No queremos nada al azar.

VUELTA AL TRABAJO. Recién llegada a Buenos Aires, Flor se puso a trabajar en la nueva comedia con la que debutará el próximo verano en Carlos Paz, la segunda en su rol de productora integral. Tras un 2010 que la consagró como la más taquillera de la temporada, pretende repetir la hazaña con un novedoso... ¿policial? “Lo mío es de avanzada: se van a sorprender. El nombre todavía no está, pero ya confirmamos a Emilio Disi, Alejandro Muller y La Niña Loli”, apunta con confianza.

Y suma con polémica: “Nos falta definir algunas chicas, pero hay mucho cachet desfasado. ¡Piden fortunas y no son nadie! Algunas dicen que quieren cuidar la imagen y después aparecen mostrando la cola en la tele, o de vedetongas en Mar del Plata. ¿Eso es cuidar la imagen? Hay gente que se maneja muy mal en este negocio. Yo hace muchos años que demuestro no sólo que el público me sigue, sino que llevo espectáculos de calidad”.

–¿Te enojan los egos de las nuevas figuritas de la televisión?
–Me sacan de quicio. Quieren cobrar como cabezas de compañía y el verano pasado estaban en el circo de Jirafales. O alquilaban un monoambiente en la Rambla. Yo cuando empecé era distinta: apuntaba a futuro, quería que la gente me conociera... Ellas se piensan que son los 30 puntos de rating de ShowMatch. El mérito es de Marcelo y de nadie más. Lástima que a veces se crean muchos monstruos.

Así se ve Manhattan desde el Puente de Brooklyn, con todos los rascacielos iluminando la postal. Allí, Flor y Pablo aprovecharon para visitar amigos.

Así se ve Manhattan desde el Puente de Brooklyn, con todos los rascacielos iluminando la postal. Allí, Flor y Pablo aprovecharon para visitar amigos.

Postal florida, en la calle más empinada del mundo: Lombard Street.

Postal florida, en la calle más empinada del mundo: Lombard Street.

Para terminar bien relajados pasaron diez días de sol pleno en Miami, donde, según cuenta Flor, sellaron unas vacaciones de conexión absoluta. <i>“Nos divertimos mucho juntos. Hacemos una gran  dupla cuando viajamos. El no es el típico marido fastidioso, ni yo la mujer histérica”</i>, destacó.

Para terminar bien relajados pasaron diez días de sol pleno en Miami, donde, según cuenta Flor, sellaron unas vacaciones de conexión absoluta. “Nos divertimos mucho juntos. Hacemos una gran dupla cuando viajamos. El no es el típico marido fastidioso, ni yo la mujer histérica”, destacó.

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