“Soy un tipo romántico y fiel, que le escapa a la histeria” – GENTE Online
 

“Soy un tipo romántico y fiel, que le escapa a la histeria”

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Perdón, ¿mi primer sueldo?

–Su primer sueldo.
–¿El primer sueldo relacionado a la actividad que desarrollo ahora?

–Tal cual.
–Sucede que fue hace tanto tiempo (sonríe).

–Tampoco usted es Matusalén. Déle.
–Me da calor contar qué hice con mi primer sueldo .

–¿Compró un arma para salir a robar, le pagó a la mafia, extorsionó a un productor para que vuelva a contratarlo?
–No, lo usé con una antigua novia.

–¿Con una nov...?
–Un chico de barrio no avanza en explicaciones. Creo que contándote lo que te contó, este chico de barrio te contó todo, ¿no?

Y sí: contándonos eso contó todo Gonzalo Heredia, aquí, apenas llegado, puntual, tomando dos sorbos de agua mineral y prestándose a “una charla. Porque yo, más que ser reporteado, prefiero charlar y que después vos elijas lo que te interesó más. ¿Te parece?”, recalca intentando relajarse antes de posar frente al fotógrafo. “Me levanté a las 5 AM, hace quince horas y media, y entro palmado al fin de semana; palmado, pero feliz y expectante”, manifiesta refiriéndose a lo que viene viviendo (su consagratorio papel de Enzo en Valientes, la ficción del año) y a lo que en breve vivirá (su comentado rol de Enrique Ocampo en Felicitas, filme que llegará a la pantalla grande el jueves 11 de junio). “¿Charlamos?”, insiste.

“VENDI MI ROPA Y ASI PUDE JUNTAR UNOS MANGOS”. Detalla Gonzalo Heredia que su segundo nombre es Ezequiel, que “no sé por qué circula que nací un 26 de mayo de 1982 si, en realidad, llegué al mundo el 12 de marzo, bajo el signo de Piscis, en la Maternidad Santa Rosa, de Munro, obvio”, recalca.

Hijo de Alicia (59, remisera) y Julio (56, mecánico), hermano de Paula (25) y futuro padrino del bebé que ella y “mi cuñado Matías me regalarán” en noviembre o diciembre, relata que “transitó una linda infancia, de calle, atorrantadas y libertad. Cursé en las escuelas Almafuerte y Gabriela Mistral, del barrio, antes de saltar al Lasalle, el industrial, de Florida, donde a los 15 pirulos abandoné, y no te lo digo orgulloso. Claro, descubrí a Comunicanto, una familia de actores –los Dana–, que me cautivaron, y me hice adicto a sus ensayos. Pronto salté a los castings y a las clases de actuación (de Javier Margulis, Rubens Correa, Roxana Randón y Raúl Serrano). Laburé en el taller del viejo, de quiosquero, corté pasto, repartí pan, paseé perros, vendí perfumes truchos, uno por seis pesos, dos por diez... Poné imitaciones de perfumes. Suena mejor. A los 19 logré entrar en la tira Enamorarte y me mudé a un dos ambientes pegado a la estación Carranza. Pagué seis meses de alquiler por anticipado. Era septiembre de 2001 y el dólar costaba 1,70. En febrero trepó como a 4 pesos. Me quería matar. Igual, me la banqué y le di duro. Incluso, amén la ayuda de mis padres, vendiendo ropa mía en la galería Bond Street pude juntar unos mangos y seguir soñando. No iba a entregarme”, confiesa destilando cierta nostalgia, puesto que a partir de aquellos sucesos su profesión tomó un impulso irrefrenable en cine (El día del retiro –2002–, Ronda nocturna –05– y El otro y el mismo –07–), teatro (Squash –05– y La jaula de las locas –07–) y tevé (Maridos a domicilio –02–, Dr. Amor –03–, Frecuencia 04 –2004–, De gira –05–, Chiquititas sin fin –06–, Mujeres de nadie –07– y Socias –08–, entre el doble de programas abordados).

“Mi carrera creció de a pasitos. En mi debut publicitario –un corto del Parque de la Costa–, se me veían el buzo y el pelo. En el segundo envío –de Coca Cola–, la cara. En el tercero –de Banco Hipotecario–, aparecía mi cuerpito entero de chico de barrio, ¡y repetía un texto!”, festeja.

PEQUEÑO TEST PARA DETECTAR A UN PIBE DE BARRIO. “¿Que ya usé la palabra barrio en cuatro oportunidades? Dale, me pido un mojito y arrancá”, reacciona en el lobby del hotel boutique Vitrum, de Palermo Hollywood, no bien le planteamos el desafío de someterse a un modesto test de pibe de barrio.

1) ¿Pescó renacuajos en la zanja de la esquina? “Yo cazaba hormigas, las congelaba y las quemaba. También enfrentaba en riñas despiadadas a dos langostas. La que perdía su cabeza, chau”. 2) ¿Sabe jugar al fútbol? “Bastante. Un wing de 7,5 puntos. Si no fumara los diez puchos que me clavo al día me pondría un 8,5”. 3) ¿Ha saltado cercas y robado frutas? “No. Afané chiches de un depósito de enfrente de casa. Tristemente mi mamá me obligó a regresarlos, pidiendo disculpas”. 4) ¿Arreglaba los problemas a piñas? “Poco... Me provocaban seguido intentando fajarme, y zafaba a puro chamullo”. 5) ¿Pasaba en bicicleta delante de las casas de las adolescentes top de la zona? “Parecido. Iba sentado en manubrios ajenos y aterrizábamos a la salida del colegio Echeverría, la gran platea a nivel femenino que existía”. 6) ¿Escuchaba partidos el domingo? “Sí, a Víctor Hugo Morales. Infaltable”. 7) ¿Se despachaba solo en el almacén? “Difícil. Ahí –sumá el dato– preparé medialunas cargadas de queso y jamón. Además, la ortiba de la dueña me mandaba al distribuidor de cigarrillos de Ballester con las monedas justas para el colectivo”. 8) Descríbanos la línea que solía tomar. “El 41; va y viene de Munro a Once. Conozco cada esquina en la que dobla. Me movía tracción a Filcar”. 9) ¿Usaba/usa cremas? “Jamás. Tampoco me maquillo. Me cuido corriendo y levantando fierros tres veces por semana”. 10) ¿Qué opinan sus amigos cuando lo descubren posando ganador en una revista? “Lógico que Poti, Lucas, Cebolla, Arturo, Juampi, Carlos, Alexis, Matías, Sergio, Pablo y Estifen, te advierto, me cargan de lo lindo”.

“RECIEN VERE LA PELI DOS MESES LUEGO DE ESTRENADA. Me cuesta mirar mis trabajos”, asombra, aunque reconoce que de lunes a jueves a las 21.30 enciende su plasma de 29 pulgadas en El Trece y sintoniza Valientes. “Considérenme de proceso lento”, admite el muchachito de ojos castaños que huele a Bulgari clásico y declara 1,78 metro de estatura, 75,5 kilos, 44 de calzado, fanatismo por Vélez Sarsfield y dos tatuajes: el pez de El carnaval del arlequín, de Joan Miró (en su muñeca izquierda), e “iniciales privadas” (en el codo derecho), que no aceptará mostrar ni explicar. Casi lo mismo que ocurre al consultarle sobre su pareja y colega, Mercedes Oviedo. “Dejémosla en paz, pobre. Hablar de Mercedes significa meterme en su privacidad, y no me gusta. Si te sirve, anotá que aún no compartimos techo (la chica de Mitos habita un departamento en Caballito; Gonzalo, un PH en Villa Crespo), que andamos bárbaro y que me encantaría formar una familia con varios hijos”, sentencia, recalcando que no le molesta el rótulo de galán y sex symbol.

“Soy un tipo romántico, fiel y poco celoso, que le escapa a la histeria”, resume Heredia, dueño de dos celulares (“El pequeño me lo regalaron durante un evento; el grande me acompaña desde siempre”) y amante del rock nacional, la escritura, los libros (“Leo de a tres. Uno lo cargo en mi bolso, el segundo descansa en el living, y el tercero, en mi mesita de luz”) y la cocina (“Compro verduras, carnes, pasta e improviso. Las salsas encabezan mi ranking culinario”, asegura).

–¿Tiene plantas, las riega?
–Antes las regaba e incluso les conversaba.

–Epa. En el barrio de un servidor, Hurlingham, el que riega ¡y le conversa a las plantas! Mmm...
–Dame una concesión, che. ¿Acaso lo de las hormigas no merece una concesión?

–Verdad, lo de las hormigas lo vale. “Abandoné la secundaria a los 15, y no lo digo orgulloso”, afirma y aclara el galán del momento, que luce hoy un interesante currículum televisivo, cinematográfico y teatral.

“Abandoné la secundaria a los 15, y no lo digo orgulloso”, afirma y aclara el galán del momento, que luce hoy un interesante currículum televisivo, cinematográfico y teatral.

“Mi carrera creció de a pasitos. En mi primera publicidad se me veían el buzo y el pelo. En la segunda, la cara. En la tercera aparecía mi cuerpito entero... ¡y repetía un texto!”

“Mi carrera creció de a pasitos. En mi primera publicidad se me veían el buzo y el pelo. En la segunda, la cara. En la tercera aparecía mi cuerpito entero... ¡y repetía un texto!”

“Jamás uso cremas o me maquillo. Me cuido corriendo y levantando fierros tres veces por semana. Lógico que cuando mis amigos me ven posando ‘ganador’ en una revista se burlan de lo lindo”.

“Jamás uso cremas o me maquillo. Me cuido corriendo y levantando fierros tres veces por semana. Lógico que cuando mis amigos me ven posando ‘ganador’ en una revista se burlan de lo lindo”.

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