“Soy picaflor, pero no me acuesto con todas” – GENTE Online
 

“Soy picaflor, pero no me acuesto con todas”

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De este lado del río, el barrio de Palermo no tiene un mega shopping, negocios fashion ni una súper avenida al estilo de la Gran Vía de Madrid. Es todo más simple, barrio-barrio. Casas bajas, algún café donde un grupo de amigotes se juntan a tomar un cortado tras el cierre de los bancos. El kiosco de diarios. Algún botija jugando a la pelota sobre los adoquines. Y el Palermo Boxing Club, obvio: su mundo. En este lugar no existe el personaje, no es el ex de nadie: a lo sumo, Pucho o el Gallego. “Está loco el Gallego…”, dicen los muchachos cuando lo ven boxear con Luis Wilkorwski, un mastodonte de un metro noventa que lo arrincona sobre las cuerdas. Digamos que ésta es la nueva –vieja– vida de Jorge Rama (38). “Estar otra vez en el barrio es como regresar al útero de la vieja”, dice el ayer novio de Susana Giménez, hoy empresario futbolístico.

Durante casi cinco años, los medios de la otra orilla se preguntaron (nos preguntamos): “¿De qué vive Rama?”. Y fue debate nacional. “Vive… de Susana…”. “La buscó porque está fundido…”. Y también hubo acusaciones peores, como la de la revista uruguaya Caras y Caretas: “Narcos desembarcan en el fútbol uruguayo…”, por una vieja causa de sus socios – Washington El Bocha Risoto y Gerardo El Boca Arias– relacionada con el mundo de la pelota. “Mis amigos se equivocaron, pero ya pagaron y hoy invierten en su país”, explica Jorge. Claro que la tapa de aquella nota fue ilustrada con fotos de la diva argentina y Rama. Ese fue el crash de la relación: “Yo sé que eso la llevó a Susana a terminar con lo nuestro. Y no la culpo, la entiendo…”, les confesó a sus amigos.

Ahora Rama toma un café en la vereda de Su Lugar, el restó que puso junto al Bocha Risoto. ¿De qué vive? Digamos que tiene varios kioscos. Conserva los negocios de la noche: Doble V, La City, Bonita, Ink, el restó mencionado y una distribuidora de alimentos y bebidas. Pero espera que la plata grande –“la tranquilidad”, dice él– llegue de otro lado. Risoto y Rama invirtieron un par de millones verdes para adquirir los porcentajes de unos treinta futbolistas, entre ellos varios pichones de cracks charrúas.

–¿Será por eso que dicen que está fundido?
–¡Fundido de tanto trabajo! Por ahí no tengo la liquidez de otros tiempos. Pero el que no arriesga no gana: sembré para después recoger. Me equivoqué en muchos negocios y ahora aspiro a ser ordenado para poder guardar dinero, tener una casa y una familia.

–¿Estoy errado si digo que a usted le gusta mucho la plata?
–Sí. Yo creo que hay dos cosas que te condenan a estar solo: tener mucho éxito y tener mucho dinero. Los que llegan a determinado nivel comienzan a preguntarse si la gente está con ellos por conveniencia. Ese no es mi perfil.

–Es lo que muchos dijeron de su relación con nuestra diva.
–Lo mío con Susana fue casualidad. La conocí a través de Luis Cella, que me pidió que lo acompañara a Miami, porque tenía que hacer un negocio con unos españoles. Allí nos encontramos.

–Llaman la atención dos cosas: primero, que un chico de 33 tenga personalidad para acercarse a una estrella como Susana. Después, la diferencia de edad.
–Si en la vida no hay un poco de locura, es todo muy aburrido. A mí me gusta romper esquemas, investigar, divertirme. Yo soy un loco que no respeta ciertas leyes. Pero lo que me pasó con Susana fue desde el corazón: no hubo nada premeditado. Los sentimientos no se controlan, sea Susana o Madonna. En la intimidad somos todos iguales.

–¿Le quedó debiendo dinero?
–Es un tema delicado. Susana se ha portado muy bien conmigo, pero no tengo deudas de dinero con ella. Lo único que me quedó fue un hermoso recuerdo. Pero la gente prefiere escuchar que me quedé sin plata.

–¿La exposición de estar a su lado lo benefició comercialmente?
–¡Al contrario! Haber estado con Susana me condenó, porque si estás con ella se supone que tenés cierto nivel económico. Si hacés un negocio no te perdonan nada; hablan de vos: “Este tiene 33 años. Está con ella por la guita”.

CAMBIO DE HABITO. La frase podría aparecer en una portada de revista con alguna chica sexy: “Te digo la verdad: no me siento un sex symbol”, dixit Jorge Rama, quien agrega: “Aunque la fama me condena, estoy retirado de la noche”, jura sin convencer el hombre que –salvando las distancias de edad y de cuenta bancaria– se ha convertido en una especie de Philippe Junot, el primer hombre que trató como una mujer de carne y hueso a la celebridad más importante de la Costa Azul, Carolina de Mónaco. Por eso –e insistimos, salvando las distancias– Pucho Rama se ha convertido en uno de los galanes más codiciados de las costas uruguayas.

–Imagino que ya lo notó…
–Y, sí, indudablemente muchas mujeres quieren conocer al novio de Susana. Pero no soy un playboy, ni siquiera un gran avanzador. Ojo, soy pícaro, sin vergüenza, pero ahora estoy en otra…

–¿Usted es uno de esos muchachos que si pudieran le pondrían un toldo al sol y vivirían de noche?
–Antes sí, porque me encanta bailar, la noche, conocer chicas, estar con mis amigos. Pero la cabeza me hizo un click: veo un día como el de hoy y disfruto el sol, la rambla, tengo la mente puesta en cosas más verdaderas. Hace un tiempo que no salgo, volví a entrenar y tengo la mente puesta en los negocios. Ahora duermo de noche y vivo de día.

–En estos días, cuando empezamos a buscarlo, nos pintaron un panorama oscuro: “Pucho anda con juntas raras…”.
–Porque es lo que busca la gente: el morbo. Pero, ¿cuánto tardaste en encontrarme cuando llegaste a Montevideo? Si fuiste a Lotus –uno de los pubs más chics de Uruguay–, seguro no me viste. No voy más, porque si se rompe una copa en un boliche enseguida dicen: “Ah, es Rama, que está otra vez en pedo…”.

–¿Por qué será...?
–(Ríe) Bueno, algún argumento tienen, pero es parte del pasado. Uno ha sido pillo, pero te cansás cuando cada cosa que pasa es culpa tuya. Me quedo en el barrio, donde no tengo que fingir y nadie me rompe las b…

–¿Intentaría regresar con Susana o es una etapa cerrada?
–No, porque siento que ya cerré esa etapa de mi vida. Ahora me gustaría formar una familia y tener hijos. Ojalá encuentre una persona que sea mi mejor compañera, mi mejor amiga. Y, si no, seguiré disfrutando de la vida como venga.

–Conociendo chicas…
–Mirá que lo de mujeriego es pura fama, ¿eh? Soy picaflor: estoy un ratito acá, otro allá, pero no es que me acuesto con todas. Soy como una cuchara: levanto, pero no pincho, ja, ja.

–Hace una semana aparecieron unas fotos suyas bastantes divertidas, junto a una argentina llamada Roxana Suster…
–No me acuerdo ni el nombre. Me la encontré en un boliche junto a esta chica que hablaba de sexo en la tele… Natacha Jaitt. Cuando me iba del boliche, me llega un mensaje de texto: “Nos llevamos tu campera”. Y la fui a buscar. Ella quería sacarse una foto conmigo ¡y sacó una teta! Pero no pasó nada…

–¿Y quiere hacernos creer que usted no le tocó un pelo...?
–¡En serio, te lo juro! Además, no tenía ganas. Venía de bolichear, con una palma bárbara. Ya cumplí 38 años: no tengo la misma calentura de los veinte. La chica no me gustaba más que para tomar unos vodkas, divertirme un rato. Por otra parte, había tomado mucho… No podía hacer un mal papel con una argentina.

–Y ella lo trató de mal amante, precisamente…
–Ja, ja, ja. ¡Y es cierto! Lo dice porque no le toqué un pelo, pero no fue por mala puntería, eh.

–Ahora dice que quiere formar una familia... ¿Cómo va a distinguir entre la mujer que lo busque por interés y la que lo quiera realmente?
–Ah, no me importa. Yo me voy a tirar de cabeza con la que me guste. Y si tengo que salir en sesenta fotos, todo bien, porque voy a estar enamorado. JR y su socio Washington Risoto salen del restó que manejan –Su Lugar– en el barrio de Palermo, exactamente frente al gimnasio donde practica boxeo.

JR y su socio Washington Risoto salen del restó que manejan –Su Lugar– en el barrio de Palermo, exactamente frente al gimnasio donde practica boxeo.

En el Palermo Boxing Club le dicen Gallego o Pucho. “Hasta diciembre no me vas a ver en ningún boliche”, cuenta Rama, que espera celebrar Fin de Año con la venta de algún jugador a Europa. En la mañana sale a correr por la rambla montevideana, y por la noche se encierra en el gimnasio de box del pelado Robert Leivas.

En el Palermo Boxing Club le dicen Gallego o Pucho. “Hasta diciembre no me vas a ver en ningún boliche”, cuenta Rama, que espera celebrar Fin de Año con la venta de algún jugador a Europa. En la mañana sale a correr por la rambla montevideana, y por la noche se encierra en el gimnasio de box del pelado Robert Leivas.

Rama y Risoto ya compraron los porcentajes de unos treinta jugadores. También adquirieron un palco en el estadio de Nacional de Montevideo, club con el que realizan la mayoría de sus operaciones. Se dice que invirtieron dos millones de dólares.

Rama y Risoto ya compraron los porcentajes de unos treinta jugadores. También adquirieron un palco en el estadio de Nacional de Montevideo, club con el que realizan la mayoría de sus operaciones. Se dice que invirtieron dos millones de dólares.

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