“Soy mi fan Número 1” – GENTE Online
 

“Soy mi fan Número 1”

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Pide un café cortado. Lo necesita, dice. Viene de grabar una de las escenas más difíciles de Sos mi vida, el programa éxito del 13: acaba de casarse con Martín Quesada. O, fuera de la ficción, Facundo Arana. Y frente a los ojos de Natalia Oreiro (La Monita), la protagonista y su antagonista. No da más, se queja. “No tengo horarios. Ni siquiera el domingo lo tengo libre. Siempre espero el viernes para terminar de grabar, pero el sábado me levanto temprano, hago teatro además de la tira… Seis veces por semana me suena el despertador a las seis de la mañana. Me acuesto tarde, tardísimo. Una locura. Me ves por la calle y parezco una loca… soy una loca”.

–¿Cuánto te afecta tanta hiperactividad en tu psiquis diaria?
–No lo sé, porque últimamente vivo para trabajar. Por lo general, cuando termino el programa, agarro los libros, ensayo en casa para la grabación del día siguiente, miro la novela para ver cómo salió, me cocino algo y me acuesto… La cabeza no me da para nada más.

–¡¿Te ves?!
–Sí, claro. Soy mi fan Número 1 (carcajadas, más y más…). De verdad. A mí me gusta mucho lo que hago. En el momento de actuar me divierto. Y después, la única forma de saber si mi trabajo está bien hecho o no es viéndome dentro de la tira ya editada. Me gusta mucho ver cómo quedó. Aparte, la historia está buena, yo me enganché.

–No esperaba que dijeras otra cosa.
–(Risas) ¡Pero no es por quedar bien! Te juro que si no formara parte del elenco la vería igual. Me encanta la comedia, y además tiene mucha cosita, miles de historias dentro de una principal. Eso está muy bueno. Y los actores, fuera de joda, son todos buenísimos.

–Vos, entre los primeros de la lista…
–¡Obvio! (risas otra vez). Che, me vas a hacer quedar como una egocéntrica. Tengo muy bien puesto mi ego: ni mucho ni poco. Está ahí, en su justa medida.

–¿Quiénes más son tan buenísimos?
–Facundo, Natalia, Carlos Belloso, Claudia Fontán… Todos en realidad. Se armó un muy buen equipo.

–“Y eso en la pantalla se nota”, me vas a decir…
–Sonará trillado, pero es así. Para que te des una idea: cada vez que me convocan para algún trabajo, yo pregunto quiénes más participan y mi representante consulta cuánto pagan. Me importa tanto el elenco como el dinero. Con una sola de las dos cosas no me conformás.

–Pero la última palabra sobre el cachet la tenés vos, supongo.
–Sí, claro.

–¿Sos cara?
–Depende del trabajo. Me adapto. No vivo para el dinero. De hecho, si me gusta una obra y para subirme al escenario tengo que hacer teatro a la gorra, lo hago. En eso soy cero diva. Tengo una relación muy extraña con la plata: me importa, intento ahorrar, pero soy tan colgada que no me puedo manejar económicamente sola, porque me cuesta un montón organizarme. La tercera vez que me cortaron el gas, la llamé a mi vieja –que es abogada– y le pedí por favor que se encargue de pagarme los servicios, los impuestos, todo. Detesto los bancos, los cajeros, las tarjetas de crédito, los trámites… ¡puajjj, un asco! Pero me gusta gastar: viajar es lo que más placer me da. Por ahí alguna ropa, pero cuando trabajo no tengo ni tiempo de hacer shopping o de cenar afuera.

–La falta de tiempo, noto, es un tema recurrente en vos…
–Es que no estoy yendo ni al gimnasio, que me hace tanto bien.

–Al menos le dedicás un rato a la pareja.
–¿A qué pareja?

–Decíme vos. Hace un mes te fotografiaron almorzando por Palermo con un chico.
–¡Me lo contaron, sí! No lo vi, pero debe ser un amigo, seguro. ¿Quién si no…? Novio, imposible, porque lamentablemente no tengo.

–¿Por…?
–¿Por qué no tengo novio? ¿Y qué sé yo? ¡Mirá lo que me preguntás! Porque no se me da, porque no será el momento, porque no me enamoré, porque no me llegó el Princípe Azul, porque… ¿no tengo tiempo ni para eso, será? Además, no es tan fácil.

–Te pido un favor: no digas que no hay hombres, porque lo vengo escuchando en todos los reportajes.
–Será que no sé mirar. O que hay, pero uno por cada siete mujeres, y prefiero quedarme fuera de esa lista. Pero estoy muy bien sola. Yo, Carla Peterson, recomiendo quedarse sola antes que mal acompañada. Igual, ganas no me faltan. Me gustaría estar tranqui, en pareja. Ya voy a tener novio. Por ahora me conformo con tener psicólogo.

–Y con tener tiempo para ir.
–(Risas) Sí, tiempo para ir y plata para pagarle. Hoy, todo un lujo que me doy.

–¿En terapia ya te preguntaste por qué será que siempre te eligen para la “mala de la película”?
–¿A Carla Patán le hablás? (Risas) Yo me cargo por eso. No siempre hice de mala, pero sí, reconozco que en los programas de más éxito me tocó el papel de loquita. No sé, estará en mi naturaleza… La verdad, no es un punto que merezca ser analizado. Al contrario, me relajo y le saco mucho provecho. Pero en el fondo sueño con protagonizar una comedia musical.

–Para eso hay que cantar y bailar…
–Yo estudio todo eso, me preparo. Es imposible saber cuándo te llegará la oferta para hacerlo. Hay que estar listo. Por las dudas, hice acrobacia, tap y hip hop. Y ahora estoy a full con el canto.

–¿No me digas que vos también querés sacar un CD?
–Un CD lo saca cualquiera. No busco hacer papelones, sólo ser una artista completa.

 Le gusta lo que hace. Y no tiene vergüenza en reconocerlo. A los 32 años aprendió a conjugar el teatro under con la popularidad que le da la televisión. Su sueño: protagonizar una comedia musical.

Le gusta lo que hace. Y no tiene vergüenza en reconocerlo. A los 32 años aprendió a conjugar el teatro under con la popularidad que le da la televisión. Su sueño: protagonizar una comedia musical.

 “<i>¿Por qué no tengo novio? ¿Y qué sé yo? ¡Mirá lo que me preguntás! Porque no me enamoré, porque no me llegó el Príncipe Azul, ¿porque no tengo tiempo ni para eso, será…?</i>”

¿Por qué no tengo novio? ¿Y qué sé yo? ¡Mirá lo que me preguntás! Porque no me enamoré, porque no me llegó el Príncipe Azul, ¿porque no tengo tiempo ni para eso, será…?

 “<i>No vivo para el dinero. De hecho, si me gusta una obra y para subirme al escenario tengo que hacer teatro a la gorra, lo hago. En eso soy cero diva</i>”.

No vivo para el dinero. De hecho, si me gusta una obra y para subirme al escenario tengo que hacer teatro a la gorra, lo hago. En eso soy cero diva”.

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