“Soy el Rey de la calle Corrientes, ¿todavía alguien lo duda?” – GENTE Online
 

“Soy el Rey de la calle Corrientes, ¿todavía alguien lo duda?”

"Claro que soy el rey de la calle Corrientes, ¿todavía alguien lo duda?…” Y larga la frase entre bocado y bocado a una chica de muzzarella, a quince minutos de que empiece mayo, a una semana del accidente cardiovascular que lo tuvo tres días internado y que lo obligó a suspender la producción que tenía pactada con GENTE. Ahora, instalado en la boletería del Metropolitan 1, Gerardo Sofovich se enciende sin culpas un Benson & Hedges y cuenta con ironía las recomendaciones que le dio Alfredo Cahe, su médico personal: “Ahora debo fumar un cigarrillo por vez y tener otros cuidados… La pizza no me la puede prohibir, porque tengo 170 de colesterol. Hoy gozo de una excelente salud precaria…”.

–Si seguís así no le vas a dar trabajo al que quiera destronarte. ¿No tenés que cuidarte?
–No le temo a la muerte. A veces le tengo más miedo a la vida: es más difícil vivir que morir. Igual, me siento fenómeno.

–¿Qué te pasó?
–Venía de comer con Cacho Castaña, mi médico Alfredo Cahe y nuestras mujeres. Llegué a casa como a las tres de la mañana y me metí en la computadora para ver las noticias de último momento. Sofía estaba al lado mío, leyendo una revista, cuando empecé a sentir una molestia, como un ardor en el pecho. Le dije: “Llamá a Alfredo que se viene el stent”. Y fue así: vino Cahe, me internó, detectaron el accidente vascular, a las 6 de la mañana entré al quirófano, vino el doctor Luis de la Fuente, me puso el fierrito y otra vez a casa.

–¿No hacés mal en minimizarlo?
–Es que estoy acostumbrado, tuve varios. Mirá cómo será que el turro de mi amigo Víctor Sueiro, como sabía que con esta intervención lo empataba, al día siguiente fue corriendo y se hizo otra (carcajadas)… El quiere tener el récord, no me deja ganarle una…

–Cuatro obras de teatro en cartel, más Tiempo límite en televisión, con sus dos emisiones diarias. ¿No pensaste en parar la máquina?
–Sí, la verdad que sí. Tengo las pel… por el suelo.

–…Unos días antes, te calentaste al aire con la producción de tu programa. ¿Hablás de eso?
–Sí, pero esos trapitos los saco al sol en el patio del canal. Tengo las pel… por el suelo con el periodismo…

–Sin embargo, Jorge Rial no para de elogiarte...
–¿Pero qué tiene que ver? Lo de Rial es un caso especial, es mi amigo. Mi bronca es con la prensa en general. Fijáte si no tengo razón. La prensa es fantástica. Acá estrenan veinte veces Boeing Boeing o La pulga en la oreja y todos la elogian. Vengo yo con algo nuevo y algunos hasta se dan el lujo de ignorar el estreno. Soy el único productor en la historia teatral que tiene cuatro obras en cartel sobre la calle Corrientes, con ideas originales, con despliegue escenográfico, de vestuario, de talento en escena y nada, ni un comentario. ¿Y sabés por qué? Porque no nací en los Estados Unidos o en Francia, porque no tuve que comprar los derechos de ninguna obra porque las produzco yo mismo y las banco yo mismo, porque amo el teatro y amo el género de la comedia… Además, soy un generador de fuentes de trabajo… Le doy de comer a 250 familias.

–Estás con bronca, para no decir furioso.
–Sí, tengo bronca. Los que me critican no pueden contener la envidia. Pero no saben que mis broncas se transforman en energía. Ahora nomás estoy por gestar otra idea. Para la tele, ya que con el teatro no quiero saber nada por un tiempo. Llevo mucho invertido y es una injusticia que no te lo reconozcan.

–¿Se puede saber cuánto?
–¿Entre las cuatro que tengo en cartel? Y… invertí casi cuatrocientos mil dólares… y creo que me quedo corto. Porque además mi administrador me reta: “¿Hacía falta gastar en esto?”. Y para mí sí, hacía falta porque antepongo la calidad a todo. Y me doy esos lujos porque después, de a poco, recupero y además gano muy bien en la televisión… Y porque es el sueño del pibe tener cuatro marquesinas como éstas. Digo, al menos, que alguien te lo reconozca.

–¿Por qué creés que son tan duros con vos?
–Por envidia, ¿no te digo? Porque les molesta que hago todo esto, y lo hago acá, y soy argentino. Lo mío es histórico. Ningún productor hizo esto en la calle Corrientes. Tengo los récords históricos en el cine, en el teatro y la televisión. Mirá, para darte un ejemplo: cuando hice Los caballeros de la cama redonda dijeron que era un film revisteril y barato; ahora me llama Carlitos Mentasti diciéndome que quiere hacer una remake, porque es una película de culto. El día que murió El Negro Olmedo yo estaba en el aire con La noche del domingo y lo anticipé: “No vengan ahora a descubrir que era uno de los cómicos más importantes del país, porque cuando laburaba con Hugo y conmigo, cada vez que estrenábamos algo hablaban del humor chabacano”. Yo no quiero un homenaje post mortem. El día que me muera, no vengan con que hacía espectáculos de culto, porque te juro que me levanto y los c… a patadas… Estoy enojado.

–Se nota. Y ahora terminaste internado. ¿No es hora de que pruebes con el análisis?
–No. Nunca hice terapia. Me autoanalizo. Me analizo yo y los analizo a ellos. Mientras piloteo el barco, tirado en la cama mientras miro televisión… Sí, en cualquier momento, me autoanalizo.

–¿Hay autocrítica?
–Me critico, me elogio, me castigo… A todo le busco la respuesta. Y la respuesta es siempre la misma: “Sigo y sigo porque soy un apasionado”. Y muchos golpes son porque no se bancan mi éxito. El año pasado tuve tres obras en cartel, ahora cuatro. Siempre busco superar mis propias marcas, batir mis propios récords. Eso es lo que me mantiene entretenido, lo que me tiene vivo. Pero que te ignoren, eso duele mucho… Cuando estoy en frío y analizo la injusticia, como estoy acostumbrado, me resbala… Pero hoy estoy caliente. Porque en la tele me pasa lo mismo: tengo los ratings más altos, creo formatos y ahora dicen que me redescubrieron con Tiempo límite.

–En la televisión es distinto. Hoy hay nuevos productores, tenés más competencia…
–¿A ver? ¿Quiénes?

–Marcelo Tinelli.
–Soy muy amigo de Marcelo. No me gusta lo que hace, pero lo respeto.

–Adrián Suar.
–También lo quiero. No me gusta nada, pero lo respeto.

–Mario Pergolini.
–No lo respeto. Es un parásito. Además, sigue negando que gracias a mí entró en la televisión abierta. Si no fuera por Susana, Tinelli y yo, no come. Es a los únicos que nos pega. Dicen que el otro día llamó preguntando por mi salud. Quizá tuvo su primer gesto noble... Lo único que lo salva es que es hincha de Boca, y los bosteros somos nobles… Pero para mí estaba preocupado de perderse el 33 por ciento de su negocio, de los temas que toca si me voy al jonca. ¿De qué va a vivir si yo me muero, con quién me reemplaza…? Le iba a quedar un vacío difícil de llenar.

–Sebastián Ortega.
–Y, Sebastián todavía tiene mucho para dar y mucho por aprender. Pero claro, tienen treinta y pico de años y ya se sienten los nuevos reyes de la televisión. Es una generación que viene con una soberbia absoluta: el otro día un productor de tercera comentó que mi humor estaba pasado. Yo tengo siete Martín Fierro en mi casa y no conseguí más porque estuve diez años peleado con APTRA. El primero que gané fue en 1964 por Polémica en el bar. Ahora, después de muchos años, me vuelven a mandar la invitación.

–¿Por qué seguís si el cuerpo te está diciendo basta?
–Porque amo lo que hago. Hace tiempo que no necesito laburar para vivir. Sigo porque soy un enfermo, un apasionado por lo que hago.

–Vos tenés un hijo, Gustavo. ¿Por qué no trabajás para pasarle el bastón de mando?
–Me encantaría, pero siempre le importó un car… la televisión. Lo único que hizo con éxito fue producir Colores, con Reina Reech, y el programa de Panam. Tiene una visión para los programas infantiles increíble. Y ahora, como le gusta la música electrónica, es el creador del South American Music Conference, la competencia de las Creamfields. Tiene un gran prestigio y estoy muy orgulloso de él, aunque me den ganas de matarlo por no aprovechar mis 46 años de laburo.

–¿No se te ocurrió buscar otro heredero?
–No lo encontré. Soy El lobo estepario de Herman Hesse, soy un lobo solitario.

–Podrías vivir sin trabajar, en el lugar que elijas y con la mujer que quieras….
–Pero adoro laburar, vivo donde quiero y a la mujer ya la tengo.

–Eso suena a amor...
–Estoy muy bien.

–¿Por qué no enamorado?
–Yo no dije “no”, dije que estoy muy bien con Sofía... Si lo saben todos…

–Distinto es que lo reconozcas.
–Para ustedes, no para mí.

–Se creó la fantasía de que sos un gran Don Juan. ¿Cuánto hay de mito y cuánto de verdad?
–Cincuenta y cincuenta. Pero no preguntes más, porque los caballeros no tienen memoria…

–Hoy, con lo que te pasó, ¿seguís pensando en parar a los 75…?
–Estoy en la recta final para ser septuagenario. ¿Vos sabés que los franceses son muy vivos? Ellos no tienen setentas y ochentas, dicen sesenta diez o sesenta veinte... Yo estoy por cumplir soixante dix, me siento un pendejo y sigo haciendo pendajadas, como esto de tener cuatro obras en cartel y un programa doble de televisión.

–¿Cuántas veces viviste el estrés?
–De ocho a diez por día. Pero vuelvo: eso me mantiene vivo. Es más, si no hiciera todo lo que hago, estaría en un geriátrico.

–Reconocéme, al menos, que estás haciendo catarsis…
–Siempre hago catarsis. Todo esto que digo se lo digo a los responsables en su cara. Yo no me como una.

–¿Esta chinche te permite disfrutar de tu reinado?
–Sí, disfruto igual. Estoy muy orgulloso de mi trabajo, sé quién soy y qué es lo que hago. No necesito que nadie me lo venga a decir. La injusticia me molesta. ¿Lo voy a negar? ¿La tengo que dejar pasar? Muchos me dicen que debería estar más allá. Pero, ¿sabés qué? Si estoy allá, no estoy acá.

Corrientes, entre Uruguay y Talcahuano. Lunes 1º de mayo, dos de la mañana, seis grados de sensación térmica. Sofovich rodeado de todas sus figuras. Con Soltero y con dos viudas, ¡Más que diferente!, El champán las pone mimosas y Operación Jaja! (recargada) logró vencer hasta su propio récord: hoy es, sin duda alguna, el productor que más obras tiene en cartel.

Corrientes, entre Uruguay y Talcahuano. Lunes 1º de mayo, dos de la mañana, seis grados de sensación térmica. Sofovich rodeado de todas sus figuras. Con Soltero y con dos viudas, ¡Más que diferente!, El champán las pone mimosas y Operación Jaja! (recargada) logró vencer hasta su propio récord: hoy es, sin duda alguna, el productor que más obras tiene en cartel.

“<i>Los que me critican no pueden contener la envidia. Lo que no saben es que  las broncas que me agarro se transforman en energía</i>”

Los que me critican no pueden contener la envidia. Lo que no saben es que las broncas que me agarro se transforman en energía

“<i>Hoy gozo de una excelente salud precaria. Pero no le tengo miedo a la muerte. A veces le tengo más miedo a la vida: es más difícil vivir que morir</i>”

Hoy gozo de una excelente salud precaria. Pero no le tengo miedo a la muerte. A veces le tengo más miedo a la vida: es más difícil vivir que morir

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