“Somos más parecidos a los Locos Adams que a la familia Ingalls” – GENTE Online
 

“Somos más parecidos a los Locos Adams que a la familia Ingalls”

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Ahora suena otra vez “el lobo está dormido”. Es una de las frases de cabecera de Carlos Calvo (53). Como sus clásicos “es una lucha” o “Fumá, péndex”. La metáfora pretende definir su actual estado civil.

Carina: Me revienta que diga esa frase. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que el lobo está muerto al lado mío? ¿Que debo tener miedo de que se despierte y se vaya con otras chicas? Pero… ¿de qué lobo estamos hablando?
Carlín: (Ríe) No te preocupes: el lobo puede salir a tomar un té con masas, pero nada más. Está feliz con su familia.

CASI COMO LOS ADAMS. Carlín maneja a la perfección los tiempos de la comedia. Incluso debajo del escenario, en la intimidad. Y el papel que mejor le sienta es el de galán. Lo matiza con algo del canchero que se las sabe todas. Su mujer, Carina Gallucci, algunas veces lo festeja, otras lo padece.

–Sabías lo que te esperaba con Calvo…
Carina:
No, con Carlín nunca me animé a proyectar más allá del hoy. Tras nuestra primera cita, pensé que no lo iba a ver más. Pasaron muchas noches y yo seguía convencida de que en algún momento lo iba a perder. Hasta que comprendí que estaba enamorada. Al principio me hizo sufrir…
Carlín: ¡Te di tantas alegrías, nena!
Carina: Y nunca imaginé que, diez años después, íbamos a estar juntos, enamorados, con dos hijos geniales…
Carlín: Eso es lo que hace que remontemos cualquier crisis o discusión. Y lo que mantiene al lobo dormido (ríe).

–¿Y cómo definirían a la familia Calvo?
Carina:
Somos más parecidos a los Locos Adams que a la familia Ingalls. Y Abril (de un año y nueve meses) vino a completar el cuadro, porque es la más loca de todas.
Carlín: Con Facundo (8) somos muy compinches. Trato de no afectar sus tiempos, estoy atento a sus necesidades. Siempre viví pendiente del teléfono, del trabajo… Y con Facu aprendí a pisar el freno. ¿Abril? Hace lo que quiere conmigo. Como todas las mujeres en mi vida, bah.

EXTRAÑA PAREJA. Este año, el matrimonio Calvo-Galucci dio un vuelco inesperado. Después de una década abocada sólo a la familia –que incluyó el casamiento, en 1999–, Carina volvió a trabajar como actriz. ¡Y sobre el mismo escenario que su marido! Juntos, con Pablo Rago, hacen Extraña pareja. Lunes y martes en el teatro Güemes, y el resto de la semana giran por la Costa. Es el regreso de Carina –también psicóloga– a la actuación, a doce años de haber integrado el staff de Hola, papi (tira protagonizada por Carlín) y Aprender a volar, las dos por Canal 13.

–¿Cómo resultó esta experiencia de compartir escenario?
Carlín:
Ahora está bárbaro.

–O sea que antes no…
Carlín:
A ver... ¿Cómo explicarlo..? La tensión del estreno modificó nuestra armonía familiar. Ella empezó a mostrar nuevas inquietudes…
Carina: Los cambios se dieron en lo cotidiano, en las cosas que tienen que ver con él y su exigencia personal…
Carlín: Te lo resumo: no me da más bola.
Carina: Digamos que ahora tengo otras cosas en la cabeza. Pero siempre me hago tiempo para Carlín, aunque él siempre pida más.

–Intuyo que hubo un gran debate previo en la familia.
Carlín:
Lo único que le pedí es que dejásemos todo ordenado en casa, porque yo sabía la que se venía. ¡Luchamos tanto para lograr la armonía que tenía miedo de perderla! Pero nunca me hubiese opuesto a que trabaje. ¡Si yo la conocí siendo actriz...!

Carina: La propuesta vino de Rago. Me llamó y me dejó un mensaje: “Cari, necesito hablar con vos. Cuando puedas, llamáme”. Lo primero que hice fue encarar a Carlín: pensé que se había mandado alguna macana… Pero cuando lo llamé a Pablo me sorprendió con la propuesta. “Quiero que trabajes con nosotros en la temporada. Pensálo. Fijáte cómo lo transmitís en tu casa y dame una respuesta”, dijo. ¡Me puse feliz! Lo esperé a Carlín ansiosa y con un poquito de miedo, porque siempre estaba el fantasma de que le iba a molestar… ¡Pero nunca antes se lo había propuesto! Cuando le dije, me contestó: “Yo te doy el okay, pero no vuelvas a decir que yo no te dejo trabajar”.

–Y al final, ¿lograron mantener la armonía hogareña?
Carlín:
Por supuesto… que no. Pero lo importante es el resultado: Carina muestra mucha seguridad en el escenario. Además, a partir del estreno siento que tiene una alegría diferente, renovada.

–¿Comparten camarines?
Carina:
No. En el trabajo nos vemos de otra manera. Hay un feeling diferente.
Carlín: El teatro nos puso de novios otra vez.
Carina: Volvimos al histeriqueo. Fue como renovar el deseo.

–Carina, ¿te toca besar en el escenario?
Carina:
Sólo lo besé a Carlín el día del debut, durante el saludo final.
Carlín: Yo la toco un poco antes de salir… ¿Está mal que lo cuente?

–¿Es una cábala?
Carlín:
No, sólo placer…

La fama, puro cuento. Carina Gallucci se reconoce “muy celosa”. Carlín Calvo se hace el indiferente: “Cero. Y si lo soy, di toda la vuelta. Quizá soy tan celoso que me hago el distraído. No doy bola, para que no me descubran la debilidad”, dice.

–¿Cómo te llevás con la exposición que tiene hoy tu mujer? ¿No te molesta que la gente la reconozca e, incluso, haga algunas producciones sexy?
Carlín: No tengo problemas en que miren a mi mujer. Y que haga producciones tampoco me molesta. El drama es cuando nos piden que estemos juntos en la foto… Ella se pone hecha una diosa y yo no sé qué hacer… ¿Qué cara pongo? ¿De entregador? Me causa gracia. No me siento cómodo ahí.

–¿Y cómo convivís con la fama de galán de tu marido?
Carina:
Es muy divertido. Se mete en el personaje y parece poseído. Pero nos conocemos demasiado…
Carlín: Es todo una gran leyenda. Yo estuve en el cielo y en el fondo del mar. En un mismo año hice 1,8 puntos de rating con El mago y picos de 57 con Amigos son los amigos. ¡Y siempre fui el mismo tipo! El triunfador y el derrotado son dos impostores. El personaje de canchero me hace reír mucho. Pero nadie es tan canchero ni tan dramático. No me creo nada demasiado.

–Por último: ¿podrían definirse mutuamente?
Carlín:
Carina tiene hándicap. Yo le estoy muy agradecido, porque es una mina bárbara, muy gamba.
Carina: Para mí es muy divertido estar con Carlín. El me pone contenta, me contagia. Todavía, por suerte, no sabemos cómo es eso de la rutina.
Carlín: ¡Así que imaginate lo que puede pasar cuando se despierte el lobo!

Peinó Leo Cosenza. Agradecimientos: Mimo, Mancini Mujer y M51

Facundo, Carlín, Carina y Abril en la pileta. “<i>Yo pensé que estaba un poco loco, pero mi hija me hizo conocer un grado de locura superior. ¡Y lo peor es que no me da ni bola!</i>”, jura el eterno galancito.

Facundo, Carlín, Carina y Abril en la pileta. “Yo pensé que estaba un poco loco, pero mi hija me hizo conocer un grado de locura superior. ¡Y lo peor es que no me da ni bola!”, jura el eterno galancito.

Pablo Rago fue quien le ofreció a Carina volver a trabajar como actriz en Extraña pareja. “<i>Una vez le dije: ‘Yo no soy una actriz frustrada. Sólo soy una actriz sin trabajo’… Siempre le voy a estar agradecida por esta oportunidad</i>”, jura. Después de la propuesta, Carlín temió perder la armonía familiar. “<i>Pero cuando la vi tan feliz sobre el escenario, entendí que necesitaba trabajar</i>”, asegura.

Pablo Rago fue quien le ofreció a Carina volver a trabajar como actriz en Extraña pareja. “Una vez le dije: ‘Yo no soy una actriz frustrada. Sólo soy una actriz sin trabajo’… Siempre le voy a estar agradecida por esta oportunidad”, jura. Después de la propuesta, Carlín temió perder la armonía familiar. “Pero cuando la vi tan feliz sobre el escenario, entendí que necesitaba trabajar”, asegura.

“Diez años atrás no hubiese imaginado este presente. Casado, con hijos, haciendo vida de familia… ¡Lo que me hubiese perdido!”. (Carlín)

“Diez años atrás no hubiese imaginado este presente. Casado, con hijos, haciendo vida de familia… ¡Lo que me hubiese perdido!”. (Carlín)

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