“Somos la envidia de cualquier familia” – GENTE Online
 

“Somos la envidia de cualquier familia”

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Tener una hermana linda y famosa puede ser un elemento perturbador en la vida de un varón que está emergiendo de la adolescencia. No es el caso de Jacinto Peto Cipriota, el hermano de Luz, que tiene otras tres hermanas. Y no sólo eso: es el menor de todas ellas. La escalera familiar planificada por papá Jacinto y mamá Susana está conformada por cuatro nenas (–Florencia, 29, Tuli, 27, Luz, 25, y Paula, 23–) y cierra la familia Peto, de 20. Será por eso que el joven ríe cuando se le pregunta si es celoso. “Para nada –admite–. Mis amigos a veces me cargan y yo me río con ellos”.

En la casa de los Cipriota siempre se respiró béisbol y softbol. Esos rincones que en cualquier casa suelen estar habitados por pelotas y botines estuvieron repletos de bates y guantes. “El plan familiar del fin de semana era ir a ver a mi papá jugar al softbol –revela Luz–, así que todos conocemos las reglas. De hecho, cuando tenía 14 años hacía cuatro horas de danza en el club y después dos más de softbol”.

Esa es una de las razones por las cuales su hermano se dedicó a batear. Y parece que lo hace bien. Tanto que fue seleccionado por el manager cubano Amaro Costa, quien le vio condiciones y lo llevó a jugar a países donde este deporte es una verdadera pasión. Jugó en República Dominicana y en Venezuela; ahora lo hace para los Toronto Blue Jays, equipo canadiense que juega en las Grandes Ligas de los Estados Unidos, máximo escalafón al que se puede aspirar con un bate en la mano. Y cobra por jugar, por supuesto. Es uno de los pocos argentinos que viven de este deporte. Por eso va y viene en forma constante desde el país del Norte.

Luz era catcher (la que ataja la bola) en el club Ciudad, pero abandonó su uniforme para subirse a las tablas. Y lo bien que hizo, a juzgar por los resultados. Acaba de terminar una película en Brasil, llamada Historias de amor duran apenas 90 minutos, y para ese papel aprendió portugués en apenas 15 días. Asegura que se la verá en un rol diferente, un tanto más alegre al de Herencia de amor. “En la novela me la pasé sufriendo”, ríe con ganas.

–¿Desde cuándo jugás al béisbol?
Peto: Desde que tengo 11 años, pero toda la vida peloteé con mi papá. Así como otros chicos juegan al fútbol, en mi casa uno agarraba el guante y el otro el bate.
Luz: Me gustaría destacar el sacrificio de mi hermano, porque la vida del deportista está plagada de esfuerzos.

–¿Son celosos el uno del otro?
Peto: Si fuera celoso me volvería loco. A veces mis amigos del club me cargan, pero yo les sigo la corriente. Al final la cortan. ¡Tengo cuatro hermanas!
Luz: Yo tampoco soy celosa. Lo que quiero es verlo feliz. No me molesta para nada que tenga novia.

–¿Están de novios?
Peto: Sí, estoy empezando una relación hace poquito. Y me siento muy bien.
Luz: Yo también. No es famoso, es ingeniero y lo conocí a través de mi fonoaudióloga. No digo más.

–¿Cómo te llevás con la fama de Luz?
Peto: Muy bien. No me molesta para nada, me gusta.
Luz: A mí la fama me llegó con Herencia de amor. A partir de ahí empecé a sentirla, porque tal vez se pierde la noción de lo que es estar una hora por día al aire... ¡Y las fans...! Una vez me estaban esperando en la puerta de la grabación; entonces, las hice pasar a mi camarín. Cuando entraron, les mostré las fotos y conocían a toda mi familia: “Ese es tu hermano Peto, que está bárbaro”. Y él es un bombón: en algunos países le dicen que es igualito a Benjamín Rojas.

–Se te nota un tanto babosa.
Luz: (Risas) Puede ser... Es el varón, el más chico. ¡Y ni hablar cuando se va de viaje! Cuando juega en los Estados Unidos queda como fondo de pantalla en la computadora de casa.

Los hermanos Cipriota cuidan su cuerpo. Peto entrena tres veces por semana con DAOM, su equipo, en el Bajo Flores. Además sale a correr y utiliza las instalaciones del Cenard para ejercitarse. Luz entrena con el profe Marcelo Curatella power plate y hace danza. También estudia canto, pero eso es por vocación, ya que después de un año de tira, sumado a la película, le dieron ganas de hacer un musical en teatro. Además de las bondades genéticas, los chicos ponen lo suyo.

–Peto es jugador de béisbol; Luz, actriz. No se puede negar que sus papás les dieron libertad para elegir.
Luz: Y es algo que agradecemos los dos. No es que ellos se alegran porque yo sea actriz... Apoyan a todos sus hijos por igual.
Peto: Igual, yo estoy cumpliendo un poco el sueño de mi papá. El es presidente de la Confederación Argentina de Softbol. Está relacionado con el deporte.
Luz: En casa se ponen felices cuando me ven actuar, cuando lo ven jugar a él, pero también cuando mi otra hermana trae una buena novedad del jardín (es maestra jardinera) o a la otra le va bien en un parcial.

Y la libertad no es sólo a la hora de elegir trabajos: también existe para la veta artística. Tanto que los cinco hermanos Cipriota, con algunos refuerzos de lujo –sobrinos y cuñados– conforman una banda de música. “Cada uno toca un instrumento. Yo a veces voy a la batería; Luz canta”, dice el menor del clan. “Evidentemente todos tenemos nuestro costado histriónico”, certifica la actriz.

–A propósito: ¿te gustaría dedicarte a la actuación?
Peto: No cierro ninguna puerta. La verdad es ésa. Soy libre y me gusta hacer lo que sienta en ese momento. Si me lo ofrecen, podría hacerlo.

–¿Cómo es eso de la banda?
Luz: Por lo general, se da en los cumpleaños o las fiestas. Terminamos tocando todos los hermanos juntos. La última vez fue para mi cumple. Nos calzamos unas pelucas y tocamos unos temas.

-¿Cómo es el repertorio?
Peto: Hicimos un enganchado de reggaetón con ritmo de rock. Lo mejor de todo (o lo peor) es que a los 70 años vamos a estar haciendo lo mismo, tocando en las fiestas familiares.
Luz: Mi papá toca la guitarra y canta muy bien, pero esto es sólo de hermanos. Sub-30, porque mi sobrinito también tiene su canción.

–¿Tienen nombre?
Ambos: Mmm... Podríamos ponerle Los Cipriotas.
Luz: Somos la envidia de cualquier familia (risas).

El padre les transmitió el amor por el softbol. Ella jugó hasta los 14 años; él se volcó al béisbol y logró ser profesional.

El padre les transmitió el amor por el softbol. Ella jugó hasta los 14 años; él se volcó al béisbol y logró ser profesional.

Ella es cinco años mayor, pero siempre fueron compinches. Los dos hermanos en su casa de Palermo cuando eran chiquitos.

Ella es cinco años mayor, pero siempre fueron compinches. Los dos hermanos en su casa de Palermo cuando eran chiquitos.

“Las fans me dicen: ¿‘Ese es tu hermano? ¡Está bárbaro!’. Y, sí, Peto es un bombón; en algunos países le dicen que es igualito a Benjamín Rojas” (Luz).

“Las fans me dicen: ¿‘Ese es tu hermano? ¡Está bárbaro!’. Y, sí, Peto es un bombón; en algunos países le dicen que es igualito a Benjamín Rojas” (Luz).

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