“Somos dos payasos honestos: sólo buscamos hacer reír” – GENTE Online
 

“Somos dos payasos honestos: sólo buscamos hacer reír”

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Uno heredó la profesión; el otro la encontró. Uno es impertinente, malhablado y gruñón; el otro es afable, respetuoso, bonachón. Aunque para sus personajes eligieron actitudes opuestas, en espíritu, tanto Malaonda como Piñón Fijo son idénticos: los dos buscan hacer reír.

Marcos El Bicho Gómez (44) llega a cara lavada, manejando su camioneta negra. Frena, baja la ventanilla y antes de saludar, lanza una broma: ¿Este no será Piñón sin pintar, no?, dice frente al encargado de la boletería de Mundo Fantástico, el parque de juegos infantiles ubicado en Villa Carlos Paz, lugar de la cumbre entre ambos payasos.

Unos minutos más tarde, mientras Marcos se transforma en Malaonda, aparece Piñón Fijo, ya maquillado, oculto dentro de una combi azul de vidrios completamente ploteados. Escoltado por dos asistentes y un chofer, Fabián Gómez (43) insiste con hacerse el misterioso y ocultar su verdadera cara. Listo para ser fotografiado, ofrece su transporte “tuneado” –a prueba de fanáticos– para la charla. El saludo es progresivo y no está exento de dificultades: comienza por un beso más allá de la mejilla –para no arruinar los maquillajes–, luego la mano, termina con una palmada e irrumpe con un “bien, vení que te doy un pico”. Juntos largan una carcajada inicial, despilfarro del buen humor que, claro, mantendrán durante la charla.

–Los dos son Gómez... ¿Hay parentesco?
Piñón Fijo: Yo soy de los Gómez de Deán Funes
Malaonda: El es de los Gómez ricos. Yo, de los pobres.
Piñón Fijo: Jajajaja... Ojalá fuera así.

–La coincidencia sigue: los dos son cordobeses…
Piñón Fijo: ¡¿Sí?! ¡¿Sos cordobés?! No sabía.
Malaonda: Así es. Nací en Río Cuarto de pura casualidad. Vengo de una familia de artistas circenses. El circo iba recorriendo el país, mi mamá rompió bolsa, dio a luz allí y seguimos de gira.

–¿Los personajes cómo nacieron?
Malaonda: Son hijos del hambre.
Piñón Fijo: ¡Ja! Es verdad, otra coincidencia. Nacieron por hambre de gloria, hambre de reconocimiento, pero lo primero es hambre a secas.
Malaonda: Mi personaje surgió en Mañanas informales. A Jorge (Guinzburg) se le ocurrió que hubiera un payaso a quien no le gustaran los chicos, vago, haragán y bastante chanta. Al principio les robaba bocadillos a otros personajes –de Biondi, de Marrone–. Hasta cantaba canciones de Piñón. Después fue tomando posesión de otros momentos del programa, como sentarse a entrevistar a los invitados.
Piñón Fijo: También le gustaban las cosas de la cocinera… –Más que las cosas, lo que le gustaba era la cocinera…
Malaonda: Jajaja. No, la cocinera no. Pretendió dar alguna receta, pero era broma.

–¿Tus comienzos como Piñón cómo fueron?
Piñón Fijo: En 1989, en plena hiperinflación, tocaba música en pubs y peñas y hacía algo como mimo. Cumpliendo todos los oficios habidos y por haber, porque era papá de dos nenitos, entonces muy chiquititos. Salí junto a otros compañeros titiriteros y actores a la calle: anduvimos por Mina Clavero, estuvimos acá, en Carlos Paz... Presentaba una rutina con una metamorfosis en escena: primero hacía mimo y después me vestía de payaso para hacer algo para los chicos. Luego le sumé el canto... ¡y acá estoy!

–¿Si les preguntan “profesión” los dos dicen “payaso”?
Piñón Fijo: Cuando ando de gira y me registro en algún hotel, en mi idea de preservar la persona del personaje digo cualquier cosa. Según la autoestima del día, pongo “empresario” o “empleado”.
Malaonda: Mi autoestima es constante. En broma siempre digo “boludo profesional”, porque vivo de hacer boludeces… Cuando es en serio, digo “actor”.

–¿Qué particularidad tiene trabajar para chicos?
Piñón Fijo: La primera es la sinceridad. Un niño tiene cero diplomacia para hacerte saber si se aburre o no.
Malaonda: El grande se queda y la caretea. En cambio, el pibe a los diez minutos llora, grita “¡me quiero ir a casa!”, a la media hora es insostenible, y entonces el que se tiene que ir... es uno del escenario.
Piñón Fijo: Trabajé tanto en contacto con los chicos que he desarrollado ese espíritu de supervivencia, esa capacidad para no permitir que el niño se disperse en ningún momento. Para brindar contenido a los niños de hoy, que traen tanto zapping, hay que seguir la dinámica de la televisión y no renegar de eso, sino tratar de subsistir no sólo económicamente, sino también creativamente.

–¿El anonimato es tu escudo frente a las cosas feas de la fama?
Piñón Fijo: Algo así. Despintado me siento el Hombre Invisible, porque no siento al personaje como actor. Piñón está integrado a mí, tiene muchas cosas de Fabián. Piñón es como una bolsa donde pongo todos mis aprendizajes. Me paro cerca de mi marquesina a escuchar lo que la gente dice de mí, y es maravilloso, porque todos hablan impunemente, sin tapujos ni hipocresía.

–Marcos, ¿tu caso es distinto, no? Como actor, mejor que más gente sepa quién sos.
Malaonda: Me gusta hacer variedad de personajes. En Revista Latina (obra que escribió, actúa y dirige) también aparezco como Marcos Gómez. Malaonda es un personaje más. Hace unos años hice El Mariachi Loco en VideoMatch y también fue un trabajo que estalló.

–Piñón, ¿volverías a la televisión abierta?
Piñón Fijo: Me encanta la televisión, pero para volver se tienen que alinear tantos astros que ya aprendí a no ilusionarme hasta el día en que esté parado en el piso durante el primer programa.
Malaonda: Por cómo viene la tele, mejor esperá a ver si te dejan hacer el segundo programa. Jajaja... A mí me gusta mucho más el teatro, tener el contacto directo con el público. La tele te da fama y la popularidad te ayuda a hacer teatro, pero es un medio muy feroz.
Piñón Fijo: Es muy pedigüeña.

–¿Es un delirio pensar en un espectáculo juntos?
Malaonda: Para nada. Tenemos características particulares, pero el mismo objetivo. La cuestión es hacer divertir con herramientas honestas, leales.

–¿Se viene el Onda Fija, entonces?
Piñón Fijo: Podría ser. Se divierten a lo grande como si  aún fueran chicos. Malaonda tiene  como habilidad extra la acrobacia. Piñón fue artista callejero, mimo, animador infantil y es ante todo músico.

Se divierten a lo grande como si aún fueran chicos. Malaonda tiene como habilidad extra la acrobacia. Piñón fue artista callejero, mimo, animador infantil y es ante todo músico.

Fabián Gómez nació en Deán Funes, Córdoba, y vive con su mujer, Karina, y sus hijos Sol (21) y Jeremías (20) en Mendiolaza, a 20 minutos de la capital mediterránea.

Fabián Gómez nació en Deán Funes, Córdoba, y vive con su mujer, Karina, y sus hijos Sol (21) y Jeremías (20) en Mendiolaza, a 20 minutos de la capital mediterránea.

“Somos la antítesis de la imagen del payaso que ríe por fuera y llora por dentro. Disfrutamos de la vida y trabajamos para provocar alegría a los demás”.

“Somos la antítesis de la imagen del payaso que ríe por fuera y llora por dentro. Disfrutamos de la vida y trabajamos para provocar alegría a los demás”.

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