“Somos dos dioses, terrenales y argentinos” – GENTE Online
 

“Somos dos dioses, terrenales y argentinos”

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"Claudia, por favor, dame una oportunidad!", grita desaforado el invitado de la tribuna naranja. Y sin dejar pasar un segundo, Charly García, sentado entre Andrés D'Alessandro y Juampi Sorín, le responde al ocurrente visitante: "Flaco, eso es un milagro. ¡No se la da a Diego… te la va a dar a vos!". Así, ocurrente, de buen humor y muy contento con la invitación que el Diez le había hecho, Charly se preparó con todo para este programa. Fue un encuentro de dos grandes, dos "locos genios", como lo definió el músico durante la charla a solas que tuvo con Maradona. Una charla que "al aire" arrancó a las 23.50, pero el show había comenzado un par de horas antes…

"¿YA EMPEZÓ EL PROGRAMA?" "¿Dónde lo puedo ver?". Faltaba todavía más de una hora y media para que Charly saliera a escena para encontrarse con el Diez en cámara, cuando lanzó esa pregunta. Sin obtener respuesta alguna, la ansiedad del rockstar era tanta que encaró hacia el estudio central, y a punto estuvo de entrar al aire en medio del programa. Lo detuvo uno de los televisores colocados, a modo de monitor, detrás de una de las gradas. Recién ahí, en cuanto vio el rostro del ex capitán de la selección, se tranquilizó. Y después de pedir un whisky con hielo, dijo: "Estoy como en el living de mi casa".

Luego, en su camarín, distendido, y mientras terminaban de maquillarlo, aceptó hablar con GENTE: "Mirá, anotá esta primicia: en cámara le voy a regalar a Diego un brazalete de Say no more, pero con el 10 grabado. Lo mandé a hacer especialmente para él, una cosa que no hice con nadie. Y después le voy a dar este DVD con un recital mío que hice en casa: intercalé pedacitos de imágenes cuando Dios todavía jugaba al fútbol. Un golazo, ¿no? Se llama Tu capricho es ley, y el dibujo de la tapa se lo hice un día en la cancha. ¿Sabés cómo fue la historia? Estaba en la platea viéndolo jugar y se me ocurrió un gol. Se lo dibujé en un papel, lo fui a ver y le dije: 'Diego, vos tenés que hacer este gol para mí, porque fue algo que se me ocurrió viéndote jugar'. Al partido siguiente fui a verlo y él eludió a los jugadores que yo había puesto y clavó la 141 pelota en el ángulo, ¡en el mismo lugar que el dibujo! ¿Podes creerlo, loco? Ahí quedó demostrada la grandeza de Diego como jugador, ¿entendés? No sólo hacía las cosas más increíbles que se le ocurrían dentro de la cancha… ¡Fue tan grande que hasta hacía goles a pedido! Somos dos dioses terrenales… y argentinos".

El encuentro en el programa fue lo mejor de la noche. Abrazo fuerte, sentido, con la sinceridad de esos momentos que no ocurrieron previamente en camarines. Minutos antes de salir a escena, Charly estuvo esperando más de quince minutos su entrada. Parado al costado de una de las escaleras del decorado, se quedó hablando con Adrián Suar, quien por primera vez desde el comienzo de La noche del 10 llegó dos horas antes del programa.

-Charly, ¿qué sentiste cuando te tiraste de ese noveno piso en Mendoza?
-preguntó Diego. La respuesta del músico no se hizo esperar.
-¡Esperaba ver a Dios y no te vi!

Después llegó la pintada en el mural que inauguraron juntos: "Charly, sos mi genio eterno", escribió Diego. "Say no more", lo siguió García, y dibujó lo que ya es su marca registrada. La misma que minutos antes había dibujado con fibrón en la puerta del camarín. En el corte, todos se prepararon para jugar el fútbol-tenis y Charly pidió una camiseta, aunque aseguró que él no iba a jugar: "Yo me quedo acá tocando mi mandolina", disparó el músico. Cuando se cruzó en el pasillo con Guillermo Francella le confesó su amor por Casados con hijos, el ciclo de Telefe que protagoniza junto a Florencia Peña: "Miro poca televisión nacional, pero el otro día vi tu programa y no podía parar de reírme".

UNA RUBIA DEBILIDAD. En el primer piso, el mismo donde está el camarín de Diego, Valeria Mazza se preparaba para salir al aire cuando, cinco minutos antes del programa, Diego pasó a saludarla: "Diosa, gracias por venir", fueron las palabras del Diez, y un beso de una de las rubias más lindas del mundo valió más que mil palabras: "Vi todos sus programas y la verdad, me emocioné mucho. Estamos viendo una especie de reality show de la vida de Diego. Todos queremos saber qué pasa, si Claudia lo termina perdonando o no. La verdad es que me parece algo espectacular. Todos los argentinos queríamos ver a Diego así: flaco, hermoso, chispeante, contento. Poder estar a su lado me llena de orgullo. En cuanto me convocaron, no lo dudé ni un segundo", confesó Valeria, mientras terminaba de peinarse en su camarín. Pared de corlok mediante, Cristian Castro entonaba a capella Azul. Mientras, su mujer, Valeria Liberman, acunaba a Simone, la beba de dos meses y medio: "Mira chaval, ¡estoy más nervioso que el día que debuté! Cuando me invitaron al programa de Diego pensé: 'Vamos, qué más'. Y te juro que ahora, a cinco minutos de salir a escena, me tiemblan las piernas. Es increíble, no sé cómo voy a hacer para parecer natural. Te juro, primicia, éste es el día más nervioso de mi vida!".

Y la puesta en escena fue genial. Cantando tres temas e invitando a Diego a sumarse. Detrás de escena, Claudia y Dalma tarareaban las letras y se movían como si estuvieran en un recital. Disfrutando de un programa que además tuvo a Juan Román Riquelme, Vicentico, Andrés D`Alessandro, Juampi Sorín, Andrea del Boca y doce modelos de primer nivel. Un programa de lujo. Un programa que en su cuarta presentación volvió a sacarse un Diez.

Media hora después de terminado el programa, Diego 
recibió a Charly en su camarín. El músico subió con la mandolina que minutos 
antes le había dado Maradona: Gracias por devolverme a mi bebé", le respondió
García.
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Media hora después de terminado el programa, Diego
recibió a Charly en su camarín. El músico subió con la mandolina que minutos
antes le había dado Maradona: "Gracias por devolverme a mi bebé", le respondió
García.

En el camarín, el <i>rockstar</i> le acarició el pie izquierdo al ídolo, en gratitud por tanto milagro futbolero.

En el camarín, el rockstar le acarició el pie izquierdo al ídolo, en gratitud por tanto milagro futbolero.

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