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Por primera vez en 45 años se suspende la Peregrinación a Luján: “Este año peregrinamos nuestra fe con el corazón”

Por primera vez en 45 años se suspende la Peregrinación a Luján: “Este año peregrinamos nuestra fe con el corazón”

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Monseñor Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, comunicó a los fieles que este año, por la pandemia, se suspende la tradicional caminata que cada año convoca a millones de personas.

La juventud peregrina a Luján por la Patria“, decían los jóvenes que en octubre de 1975 se reunieron para caminar del Santuario de San Cayetano, en Liniers, a la Basílica Nuestra Señora de Luján, en la ciudad bonaerense del mismo nombre. Entonces, movidos por el anhelo de construir una sociedad más justa, caminaron con esperanza y depositaron sus súplicas a los pies de la Virgen.

Desde entonces, cada año miles de jóvenes (y no tanto) recorren el camino con gratitud y fe. Sin importar el clima o la situación político-social del país, cada vez son más los que se suman para hacer este recorrido. También hay un gran número de personas que dejan de lado su vida cotidiana para ponerse al servicio de los peregrinos.

En un año atravesado por la pandemia y marcado por el aislamiento, monseñor Mario Poli –arzobispo de Buenos Aires– anunció que la peregrinación será diferente. “Este año peregrinamos nuestra fe con el corazón“, dijo.

El primado hizo el anuncio a través de un mensaje grabado. “Queridos peregrinos y peregrinas, siempre para esta fecha se acerca el día de la peregrinación a Luján. Nuestro corazón y nuestra mente se van preparando para caminar al Santuario nacional de la fe“, dijo, saludando a quienes cada año reservan el primer fin de semana de octubre para ser parte de una de la manifestaciones de fe más grandes de América latina.

Creo que todos estamos advertidos de que este año es distinto (…) Todos los servicios sanitarios están afectados a la pandemia y no se puede prestar ningún servicio durante el camino”, explicó Poli. El lema propuesto para la peregrinación de este año fue anunciado los primeros días de junio: “Madre, abrazanos. Queremos seguir caminando“.

Sabemos que muchos de ustedes, a pesar de las circunstancias, seguramente tienen alguna promesa que cumplir o una gracia recibida de la Virgen, y también para pedir por una circunstancia especial que está atravesando la familia, algún amigo. Creemos que la Virgen escucha en cualquier lugar, aseguró el arzobispo, quien solicitó a los peregrinos buscar alternativas para manifestar su fe.

En este tiempo que tenemos que cuidarnos todos y cuidar a los demás, la Virgen va a tomar seguramente también las promesas en la forma en que lo hagamos. Podemos hacer una oración ante una estampa, una imagen, en una capilla del barrio, en la parroquia, en algún oratorio. O sencillamente en nuestro cuarto o nuestra casa”, propuso el sacerdote y agregó: “Seguramente nos vamos a encontrar el año que viene con toda la fiesta, con una peregrinación inmensa, para rendirle devoción y amor a la Virgen”.

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Pidió a los peregrinos seguir rezando y confiando en la Madre de Luján. “En este tiempo tenemos que pedir muy especialmente para que Dios, por medio de la Santísima Virgen, nos libre de este flagelo que estamos padeciendo los argentinos y toda la familia humana. Tenemos muchos motivos para pedir a la Virgen de Luján, a nuestra Madre del cielo“.

Además, puso énfasis en quienes más están sufriendo en este tiempo. “Especialmente por quienes han perdido el trabajo o no pueden trabajar. Son muchos meses y sabemos que hay gente que la está pasando realmente mal. Entonces, la solidaridad nos llama a rezar mucho y a pedirle a Dios que nos dé una mano: la Virgen siempre escucha a sus hijos. Por eso, este año queremos decirle que la peregrinación no se hace de la forma en que habitualmente la hemos hecho”.

Finalmente, y antes de rezar una oración por y con los peregrinos, recordó la misión del personal de salud. “Todos hemos visto por televisión el cansancio que tienen quienes están en primera línea: médicos, médicas, enfermeros, enfermeras, administrativos de la salud. Vamos a sostenerlos con la oración. Poniendo el mismo corazón que los peregrinos sabemos poner durante la marcha: rezando y cantando para que Dios nos escuche por medio de nuestra Madrecita del cielo”.

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